Derecho de consumo. Constitucionalización,
prueba, regulación de la competencia
y responsabilidad objetiva
Derecho de consumo. Constitucionalización,
prueba, regulación de la competencia
y responsabilidad objetiva
Edimer Leonardo Latorre Iglesias
Martha Lucia Bahamón Jara
Juan Pablo Santrich Abello
Ángel Andrés Torres Hernández
María Fernanda Ramírez García
Jorge Miguel Guevara Fragozo
Instituto Latinoamericano de Altos Estudios -ilae-
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ISBN 978-958-8968-93-3
© Edimer Leonardo Latorre Iglesias, 2018
© Martha Lucia Bahamón Jara, 2018
© Juan Pablo Santrich Abello, 2018
© Ángel Andrés Torres Hernández, 2018
© María Fernanda Ramírez García, 2018
© Jorge Miguel Guevara Fragozo, 2018
© Federación Nacional de Departamentos -fnd-, 2018
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Departamento de Vichada
Luis Carlos Álvarez Morales
Gobernación de Amazonas
Víctor Hugo Moreno Bandeira
Gobernación de Nariño
Camilo Ernesto Romero Galeano
Tabla de contenido
Capítulo primero
El proceso de constitucionalización
de los derechos del consumidor: una
mirada desde el enfoque de los derechos
sociales fundamentales en Colombia
13
I.
Introducción
13
II. Aproximaciones a la noción
del derecho del consumo
17
III. La constitucionalización del derecho
22
IV. Los derechos sociales fundamentales
30
V. Derechos del consumidor
y su constitucionalización desde
el enfoque de derechos sociales
fundamentales en Colombia
36
VI. Conclusiones
40
9
10
Derecho del consumo
Capítulo segundo
La prueba en los procesos de defensa
de la competencia en Colombia: desafíos
de cara a la protección de los consumidores
45
I.
Introducción
45
II.
Aspectos generales del derecho de la
competencia: contexto internacional y local
50
III.
Actos y conductas restrictivas
que violentan el derecho de la
competencia en Colombia
59
A. Acuerdos anticompetitivos
61
B. Actos que se oponen
a la libre competencia
65
C. La prueba en los procesos de defensa
de la Competencia en Colombia
65
D. El programa de beneficio
por colaboración
69
IV.
La Ley 1340 de 2009 y el Decreto
1523 de 2015 frente al programa
de beneficio por colaboración
70
A. Términos para acceder al
programa de beneficios por
colaboración y pérdida de beneficios
74
B. Casos en el ordenamiento
jurídico colombiano
76
1. Caso Cartel Empresarial
Papeles Higiénicos
76
2. Caso Cartel empresarial de pañales
79
V.
Conclusiones
81
Contenido
11
Capítulo tercero
Reflexiones criticas en torno
a la regulacion de la competencia
en el marco del nuevo estatuto
del consumidor en Colombia
85
I.
Introducción
85
II. Contexto social y político
87
III. Marco legal de la Libre Competencia
93
IV. Clasificación de los
acuerdos anticompetitivos
99
V. Abuso de posición dominante
105
VI. Régimen de las integraciones
empresariales
111
VII. Régimen sancionatorio
118
VIII. Análisis jurisprudencial:
Casos de conductas restrictivas
de la competencia
120
A. Cartel de la industria arrocera
120
B. Cartel empresarial de pañales para bebé
122
C. Cartel del azúcar
125
D. Cartel del papel higiénico
126
E. Cartel de los cuadernos
128
F. Caso de abuso de posición dominante
129
IX. Conclusiones
130
Capítulo cuarto
La responsabilidad objetiva en la
protección del derecho del consumidor:
¿es una cuestión de Estado?
133
I.
Introducción
133
II. Antecedentes de la irrupción
137
de la sociedad del riesgo
137
12
Derecho del consumo
III. Responsabilidad objetiva en el
derecho del consumo en Colombia
143
IV. Responsabilidad por producto defectuoso
146
V. Defectos en el estatuto del consumidor
149
VI. Eximentes de responsabilidad
de los productores y proveedores
153
VII. Derecho comparado, legislación española
155
A. Legislación argentina
159
B. Colombia
164
1. Antecedentes
164
2. Consideraciones de la Sala
165
VIII. Conclusiones
167
Bibliografía
169
Los autores
187
Capítulo primero
El proceso de constitucionalización de
los derechos del consumidor: una mirada
desde el enfoque de los derechos sociales
fundamentales en Colombia
Edimer Leonardo Latorre-Iglesias
Martha Lucia Bahamón Jara
Juan Pablo Santrich Abello
I. Introducción
El hombre naturalmente se considera un consumidor
debido a que el consumo impregna cada ámbito de su
vida cotidiana, puesto que es necesaria la satisfacción
de las necesidades básicas para el continuo mejora-
miento de la calidad de vida a través de la adquisición
de bienes y servicios en el mercado.
Es así que al ser los receptores finales en la cadena
de producción, se considera por naturaleza la parte
más vulnerable dentro de las relaciones comerciales,
debido a las características e imposiciones que se dan
13
14
Derecho del consumo
en el mercado, lo cual hace necesaria una protección
real y efectiva por parte del ordenamiento jurídico.
De acuerdo a esto, se establece que en el mercado
el desarrollo de la economía genera desigualdad den-
tro de los diversos eslabones productivos, por cuanto
los productores y distribuidores de bienes y servicios
imponen las condiciones para comercializar los pro-
ductos, generando beneficios a favor de ellos que en
muchas ocasiones vulneran las garantías mínimas de
las personas.
Así mismo los cambios tecnológicos, sociales y po-
líticos que se han dado en el proceso de evolución de
la sociedad, han conllevado a que diversas especia-
lidades del conocimiento se unan para cimentar las
bases que sustenten el vínculo económico y permitan
brindar las garantías mínimas de protección a los de-
rechos humanos.
De ahí que surja el novedoso derecho del consumo,
el cual se considera de modo relativo un derecho pri-
mordial para la humanidad, por lo que es obligación
del Estado establecer las normas y mecanismos nece-
sarios para que los sectores productivos garanticen su
protección y su ejercicio libre y digno1.
Como consecuencia de esto, los sistemas jurídicos
globales establecieron dentro de sus fines esenciales
el bienestar general ligado al mejoramiento de la ca-
lidad de vida mediante una economía sostenible, pre-
ceptos consagrados en las Constituciones nacionales,
por lo cual los derechos del consumidor se encuen-
1
Carlos Alberto Ghersi. Posmodernidad Jurídica, Buenos Aires,
Gowa, 1995.
El proceso de constitucionalización de los derechos del consumidor
15
tran relacionados constitucionalmente a los postula-
dos dogmáticos emanados de la misma, lo que preser-
va el orden social de los administrados.
Sin embargo, es importante destacar que los de-
rechos del consumidor, no pueden encasillarse en un
contexto económico, pues su desarrollo va más allá de
los vínculos comerciales, ya que este implica una se-
rie de singularidades que involucran aspectos socia-
les del ser humano y su vida en comunidad, regulados
por los postulados constitucionales. Por consiguiente
es necesario que las mismas no se limiten a la comer-
cialización de bienes y servicios y a la generación de
ganancias, sino mas bien que se tenga en cuenta que
su fin último es la satisfacción de las necesidades bá-
sicas por lo cual los consumidores son sujetos de es-
pecial protección.
Del mismo modo debe entenderse que la incor-
poración del derecho del consumo en los principios
constitucionales responde al deber de acondicionar
las normas internas a los preceptos internacionales,
para llevar a cabo los vínculos de cooperación eco-
nómica e interacción de los mercados, respetando
de forma integral los derechos de los consumidores.
De ahí que se tenga en cuenta que los consumidores
cumplen un papel fundamental dentro de la sociedad,
en especial en la cadena productiva, la cual involucra
el desarrollo de vínculos jurídicos2. Edimer Latorre
Iglesias señala este proceso como:
2
Beliña Herrera Tapias. “La constitucionalización de los derechos
del consumidor en Colombia: un análisis desde los derechos socia-
les fundamentales”, Civilizar Ciencias Sociales y Humanas, vol. 13,
16
Derecho del consumo
Por ende, presenciamos en la era contemporánea (era
conceptual o era de la revolución científica) un mundo en
donde la empresa paulatinamente ha cercado el escena-
rio de la organización social, desplazando a protagonistas
tradicionales como el Estado. De ahí que se haga factible
evidenciar una fuerte tendencia: la primacía del mercado
y toda su profunda influencia sobre la racionalidad y la
lógica social, con su impacto innegable en la definición de
un nuevo orden ético que directa o indirectamente inci-
den en las decisiones y formas de gobierno, para lograr
dentro de esta realidad un crecimiento económico soste-
nido3.
Para el caso de Colombia, la Constitución Política
de 19914 contempla en su parte dogmática las obli-
gaciones del Estado para con los administrados, la
cual considera la necesidad de preservar un “orden
político, económico y social justo”. Es decir, que para
desarrollar un sistema económico equilibrado es im-
portante enlazar el crecimiento del mercado de forma
competitiva con el ofrecimiento de las garantías ade-
cuadas para que los consumidores interactúen en el
n.º 25, julio-diciembre de 2013, pp. 33 a 48, disponible en [http://
www.scielo.org.co/pdf/ccso/v13n25/v13n25a04.pdf ].
3
Edimer Leonardo Latorre Iglesias, Jackeline Saravia Caballe-
ro, Marlenny Díaz Cano y Andrea Carolina Rodríguez. Litigio es-
tructural en América Latina: Génesis y tendencias del constituciona-
lismo progresista, Bogotá, Universidad Sergio Arboleda, 2015, dis-
ponible en [https://repository.usergioarboleda.edu.co/bitstream/
handle/11232/930/Litigio%20estructural%20América%20Lati-
na.pdf?sequence=1&isAllowed=y], p. 10.
4
Corte Constitucional et ál. Constitución Política de Colombia 1991,
Actualizada con los actos legislativos a 2016, Bogotá, Consejo Supe-
rior de la Judicatura, 2016, disponible en [http://www.corteconsti-
tucional.gov.co/inicio/Constitucion%20politica%20de%20Colom-
bia.pdf ].
El proceso de constitucionalización de los derechos del consumidor
17
mismo, para crear así una estabilidad general dentro
del ordenamiento jurídico.
De acuerdo a esto, se plantea la pregunta problema
de investigación: ¿Se encuentran constitucionalizados
los derechos del consumidor en el ordenamiento jurí-
dico colombiano?
El presente trabajo pretende analizar el proceso de
constitucionalización de los derechos del consumidor
en el sistema jurídico de Colombia, para así establecer
una adecuada categorización de estos derechos y de-
terminar la protección real que se brinda a los consu-
midores a la luz de la Constitución.
La metodología que se utilizará en esta disertación
tiene como característica realizar un análisis descrip-
tivo de los conocimientos encontrados. Así se exami-
nará la doctrina y el sistema normativo referente a los
derechos del consumidor y el desarrollo del proceso
de constitucionalización dentro de los ordenamientos
jurídicos iberoamericanos -en especial el colombia-
no- para establecer la categoría y protección que la
Constitución les da a estos derechos.
II. Aproximaciones a la noción
del derecho del consumo
La noción del derecho del consumo ha evolucionado
a tal punto que su concepto ya no solo se enmarca en
los preceptos del derecho privado, sino que propen-
de por incluir postulados propios del derecho público
que generen igualdad contractual en los negocios ju-
rídicos realizados entre las partes intervinientes, que
para este caso son los consumidores y los actores de
18
Derecho del consumo
los sectores productivos (productores, distribuidores
y comercializadores), estos últimos son los que osten-
tan un estatus dominante en la comercialización de
bienes y servicios. Como de nuevo Latorre Iglesias
lo precisa:
Este desenfreno del comprar y tirar es el producto de téc-
nicas globales simbólicas mediatizadas que permean las
grandes representaciones colectivas a escala global, na-
rraciones discursivas seductoras que han logrado equipa-
rar desarrollo, bienestar y progreso con la capacidad de
comprar. Hemos pasado de ser una sociedad que giraba
en torno a la reflexión fundante de la modernidad, el clási-
co “pienso luego existo”, para convertirnos de forma impa-
rable en fervientes admiradores del complejo de emocio-
nes que despierta el apotegma posmoderno del “compro
luego existo5.
En razón de esto para 1900 se originó en Estados
Unidos una tendencia que propiciaba una defensa
activa para la protección de los derechos de los con-
sumidores. Sin embargo es en 1962 que el derecho
del consumo toma gran relevancia, debido a que la
cabeza visible del Gobierno de Estados Unidos, John
Fitzgerald Kennedy6 expresó en su discurso nacio-
nal que: “consumidores somos todos”. Lo cual generó
un cambio de pensamiento no solo en el pueblo ame-
5
Edimer Leonardo Latorre Iglesias. “La necesidad de repensar el
derecho: Hiperconsumo y MacDonalización de la sociedad”, Revista
Advocatus, vol. 14, n.º 27, 2016, pp. 175 a 188, disponible en [http://
www.unilibrebaq.edu.co/ojsinvestigacion/index.php/advocatus/
article/view/733 ], p. 176.
6
Brookline, Massachusetts, 29 de mayo de 1917-Dallas, Texas, 22 de
noviembre de 1963. 35.º Presidente de Estado Unidos.
El proceso de constitucionalización de los derechos del consumidor
19
ricano sino a nivel mundial, por lo que muchos orde-
namientos jurídicos crearon normas que establecie-
ron la protección de los derechos que les asiste a los
consumidores7.
Ahora bien, de acuerdo con este fenómeno, el con-
cepto de consumidor ha presentado avances significa-
tivos en diversos ordenamientos jurídicos, los que ha
conllevado a una regulación más efectiva de las rela-
ciones contractuales que se dan entre los participan-
tes activos del mercado.
Así se parte de la premisa que el consumo en cual-
quiera de sus esferas, sirve al hombre para solventar
sus necesidades básicas y el mejoramiento continuo
de su calidad de vida. Por consiguiente, nos converti-
mos en receptores finales de la cadena de producción
de bienes y servicios. Debido a esto, el consumidor se
encuentra expuesto a un sinnúmero de actos desleales
y a condiciones desventajosas frente a los producto-
res, puesto que nuestro único interés es la adquisición
de un producto que permita suplir una necesidad.
Esto ha generado una característica especial al
concepto de consumidor, tal como lo es la posición de
vulnerabilidad o parte débil dentro de las relaciones
contractuales. Este desequilibrio ha tratado de regu-
larse con acciones jurídicas encaminadas a establecer
una protección real y efectiva por parte del Estado
7
Juan Carlos Villalba Cuéllar. “La noción de consumidor en el de-
recho comparado y en el derecho colombiano”, en Vniversitas, n.º
119, julio-diciembre 2009, pp. 305 a 340, disponible en [http://re-
vistas.javeriana.edu.co/index.php/vnijuri/article/view/14498 ], p.
307.
20
Derecho del consumo
que contemple además la participación activa de los
consumidores en los procesos institucionales que
promueven su defensa8.
Enmarcar los derechos del consumidor dentro de
las normas constitucionales, se ha desarrollado gra-
cias a la obligación del Estado de regular no solo el
sector económico, sino las relaciones jurídicas, socia-
les y de consumo que de ellas se derivan fomentando
una sociedad menos desigual y más incluyente.
Para Néstor García Canclini diversos fenómenos
político-sociales influyeron de forma positiva para el
desarrollo de la noción de consumo y de consumidor,
así, los ciudadanos que ejercían derechos legalmente
reconocidos por el Estado establecieron con hechos
cotidianos de orden social y cultural prácticas de con-
sumo que incidieron de manera significativa en la
economía y la necesidad de protección por parte de la
norma. De acuerdo a ello se explica:
Siempre el ejercicio de la ciudadanía estuvo asociado a
la capacidad de apropiarse de los bienes y a los modos
de usarlos, pero se suponía que estas diferencias estaban
niveladas por la igualdad en derechos abstractos que se
concretaban al votar, al sentirse representado por un par-
tido político o un sindicato9.
8
Carlos Eduardo Tambussi. “Los derechos de usuarios y consumi-
dores son derechos humanos”, en Lex: Revista de la Facultad de De-
recho y Ciencia Política, año 12, n.º 13, 2014, pp. 89 a 112, disponible
en [https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/5157806.pdf.], p.
93.
9
Néstor García Canclini. Consumidores y ciudadanos: Conflictos
multiculturales de la globalización, México D. F., Editorial Grijal-
bo, 1995, disponible en [https://antroporecursos.files.wordpress.
El proceso de constitucionalización de los derechos del consumidor
21
En concordancia con lo anterior, es necesario tener
en cuenta una
visión de ciudadanía que reconozca que todas las perso-
nas […] tienen derechos fundamentales que deben ser
respetados y garantizados por los Estados, por su carácter
universal10.
Con independencia de la circunscripción al mismo, ya
que como seres humanos la titularidad transciende
las fronteras. De ahí que la transformación normativa
del derecho del consumo vaya a la vanguardia de los
cambios imperantes en la sociedad, en el desarrollo
tecnológico y en la comercialización de los bienes y
servicios, así como los niveles de riesgos que repre-
sentan estos productos a los consumidores cuando
intentan satisfacer sus necesidades básicas.
Es importante resaltar que los postulados que en-
marcan el derecho del consumo incluyen leyes que no
solo buscan proteger a los consumidores en el mer-
cado, sino que su finalidad última es analizar las re-
laciones subjetivas derivadas de los vínculos contrac-
tuales generados por la comercialización de bienes y
servicios para establecer las garantías necesarias que
protejan a la parte débil del mercado.
com/2009/03/garcia-canclini-n-1995-consumidores-y-ciudada-
nos.pdf ], p. 17.
10 Martha Lucía Bahamón Jara y Lorena Morales Vidal. “El terri-
torio como escenario del conflicto en la política internacional con-
temporánea”, tesis Maestría en defensa de los derechos humanos y
del derecho internacional humanitario ante organismos, cortes y
tribunales internacionales, Bogotá, Universidad Santo Tomás, 2013,
p. 191.
22
Derecho del consumo
Una vez explicada la noción de consumo y de con-
sumidor, se procederá a explicar el proceso de cons-
titucionalización del derecho y sus preceptos, para
luego establecer la necesidad de constitucionalizar
los derechos del consumidor como derechos sociales
en el ordenamiento jurídico colombiano.
III. La constitucionalización del derecho
Se puede afirmar que la constitucionalización del de-
recho implica una serie de cambios dentro del sistema
jurídico de un Estado, el cual resulta estar rodeado por
todos los postulados que emanan de la Constitución,
estableciendo así condiciones que imperan las leyes
de menor jerarquía, la jurisprudencia y la doctrina
frente a diversos aspectos sociales11.
Es importante aclarar que se requiere que la Cons-
titución tenga el carácter de fundamental para que se
establezca como la ley que irradia todos los estamen-
tos adscritos al sistema jurídico, la cual le otorga una
supremacía frente a las demás normas creadas. De
igual forma lo que contribuye a que el fenómeno de
irradiación se lleve a cabo, son la jurisdicción y rigidez
de la Constitución, componentes que permiten que la
Carta Magna no sea alterada por cualquier procedi-
miento ordinario, concediéndole características pro-
11 Riccardo Guastini. “La constitucionalización del ordenamiento
jurídico: el caso italiano”, en Miguel Carbonell Sánchez (coord.).
Neoconstitucionalismo, Madrid, Trotta-Universidad Nacional Autó-
noma de México -unam-, 2009, pp. 49 a 74.
El proceso de constitucionalización de los derechos del consumidor
23
pias del Poder Judicial para su desenvolvimiento en el
ordenamiento jurídico.
Como primer elemento que permite la permeabili-
dad de la Constitución en el ordenamiento jurídico, se
encuentra la fuerza vinculante que tiene la misma, es
decir, que se establece como norma imperante todos
los preceptos fundamentales de la Carta Superior. Así
por ejemplo, los conceptos de derechos sociales y su
defensa, los cuales se entendía que pertenecían al ac-
cionar político dentro de los planes de Gobierno del
Ejecutivo, gracias a la interpretación y vinculación de
los postulados constitucionales, se han determinado
parámetros mínimos para su desarrollo y protección
mediante las jurisprudencias de las Cortes Constitu-
cionales12.
Un segundo elemento primordial que permite lle-
var a cabo la constitucionalización del derecho, es la
denominada sobre interpretación constitucional, la
cual analiza desde el punto de vista axiológico la Car-
ta, otorgándole una interpretación basada en valores
a la función estatal, a las normas, a las políticas y al or-
denamiento jurídico mismo, lo que en muchas ocasio-
nes supera el alcance que quiso dar el constituyente.
12 Miguel Carbonell Sánchez y Rubén A. Sánchez Gil. “¿Qué es la
constitucionalización del derecho?”, en Quid Iuris, (Tribunal Estatal
Electoral de Chihuahua), vol. 6, n.º 15, 2011, pp. 33 a 56, disponi-
ble
[https://www.google.com/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source
=web&cd=1&ved=2ahUKEwiZ17aPpvLeAhXC2lMKHYfJBMQQFjAA
egQICRAC&url=https%3A%2F%2Frevistas-colaboracion.juridicas.
unam.mx%2Findex.php%2Fquid-iuris%2Farticle%2Fdownload%
2F17397%2F15605&usg=AOvVaw3J7ieVF_XiQys-LhM7sc3a ], p.
34.
24
Derecho del consumo
Por lo que cualquier vacío que se prevea en la norma
es llenado con el derecho constitucional.
Esta teoría de valores dentro de la Constitución, se
ve plenamente desarrollada a la hora de proteger de-
rechos fundamentales, en donde los Tribunales Cons-
titucionales analizan los preceptos normativos de la
Carta Magna para brindar unas garantías para el ejer-
cicio y salvaguarda de estos derechos dentro de todo
el sistema jurídico.
Como tercer elemento de la constitucionalización
del derecho se encuentra el uso y la incidencia directa
que tienen las normas constitucionales dentro del or-
denamiento jurídico, las cuales irradian no solo a las
relaciones que se desarrollan en cumplimiento de los
fines del Estado e involucran a entidades y servidores
públicos, sino que también rigen a todos los particu-
lares que se encuentren sometidos a un determinado
sistema jurídico. A su vez este elemento implica el de-
ber de todos los operadores judiciales en aplicar las
leyes, los principios y demás preceptos de la Consti-
tución para fallar en la resolución de conflictos jurí-
dicos.
Un cuarto elemento característico es el análisis de
las leyes conforme a las disposiciones constituciona-
les. Este componente comprende las normas ordina-
rias que se crean dentro del ordenamiento jurídico
y analizan que el cumplimiento de las mismas sea
acorde a la Constitución. Así, cuando los jueces deban
aplicar una norma que contraríe los postulados cons-
titucionales deberán obviarla y escoger aquella que sí
se adecue a ellos.
El proceso de constitucionalización de los derechos del consumidor
25
Como quinto y último elemento se encuentra la in-
fluencia de la Constitución en las políticas de Gobier-
no. de este modo, al presentarse controversias entre
diversas entidades del Estado, los preceptos constitu-
cionales tienden a brindar soluciones a dichos conflic-
tos demostrando su injerencia en todas las esferas del
sistema jurídico. Esto lo explica Gunnar Folke Schup-
pert y Christian Bumke que afirman que la inserción
de la Constitución en la política no solo demuestra la
supremacía de esta, sino que incluye el desarrollo de
la política en cumplimiento de la función social y la
inclusión de los diferentes actores13.
Una vez definidos los elementos, es importan-
te aclarar que el proceso de la constitucionalización
no busca solo condicionar las acciones del Estado en
cumplimiento de sus fines desde la parte jurídica, sino
incluir en las mismas el elemento de los valores para
consagrarlos en la parte dogmática de la Constitución
para así poder permear todos los ámbitos del ordena-
miento jurídico.
En este orden de ideas, incluir la teoría axiológica
en los preceptos constitucionales es una función pro-
pia del legislador, quien es el encargado de promover
estos postulados. Esta característica es particular de
los ordenamientos jurídicos descendientes del siste-
ma legal romano, en el cual las leyes regulares están
13 Gunnar Folke Schuppert y Christian Bumke. Die Konstitutio-
nalisierung der Rechtsordnung: Überlegungen zum Verhältnis von
verfassungsrechtlicher Ausstrahlungswirkung und Eigenständigkeit
des -einfachen- Rechts (Forum Rechtswissenschaft), Baden-Baden,
Nomos, 2000.
26
Derecho del consumo
en consonancia con las directrices políticas imple-
mentadas por el Estado, lo que conlleva al desarro-
llo de la Constitución en la vida social y económica en
cumplimiento de los fines esenciales.
Es necesario señalar que el proceso de constitucio-
nalización del derecho en América Latina ha sufrido
una serie de cambios, sobre todo en la transición de
un Estado meramente legal a uno primordialmente
constitucional, cambios producto de los diferentes
procesos socio políticos que pretenden sintonizarse
con las realidades globales del mundo contemporá-
neo.
Cabe recordar que el Estado legal se concibió por
primera vez en el siglo xix, el cual fundamenta su ac-
tuar en el principio de legalidad, lo que permite el de-
sarrollo de las funciones públicas teniendo en cuenta
el imperio de la ley sobre las demás cosas. De acuerdo
a esto, todas las normas creadas deben estar dentro
del marco de la legalidad, lo que deja en un segundo
lugar la conformidad de las leyes con los preceptos
constitucionales14.
De igual forma, la estructura político-jurídica del
Estado legal responde a una noción rígida de sobera-
nía, la cual a su vez se encuentra ligada de forma es-
tricta a la ley y a la implementación de las teorías po-
sitivistas que respaldan la separación de los poderes
14 Germán Alfonso López Daza. “Constitucionalización y protección
judicial de los derechos sociales. Una aproximación al caso latino-
americano y colombiano”, Revista Jurídica Piélagus, 9, 2010, pp. 27
a 41, disponible en [https://www.journalusco.edu.co/index.php/
pielagus/article/download/612/1162.], p. 29.
El proceso de constitucionalización de los derechos del consumidor
27
públicos, elemento clave para potenciar los procesos
de fortalecimiento de las instituciones y por ende, los
sistemas democráticos efectivos.
Sin embargo, con la evolución del derecho y los
cambios sociales que transformaron la vida en comu-
nidad, se dio paso a un nuevo modelo de Estado, don-
de primaban los derechos fundamentales y sociales
del hombre frente al imperio de la ley, por consiguien-
te, a mediados del siglo xx, surge el modelo de Estado
constitucional, donde la Constitución juega un papel
primordial en la organización del sistema jurídico por
encima de la ley15.
De tal manera que la Carta Magna contiene todos
los postulados que permiten regular el funcionamien-
to de los poderes públicos, el desarrollo de los dere-
chos y principios que rigen dentro del ordenamiento
jurídico y no pueden ser condicionados ni alterados
por el Congreso. Sobre esto Hugues Portelli afirma
lo siguiente frente a la novedad de inclusión de los de-
rechos fundamentales en el nuevo Estado constitucio-
nal:
En el seno de las constituciones, los derechos fundamen-
tales disfrutan en lo sucesivo de un lugar privilegiado: a
diferencia de las disposiciones técnicas, frecuentemente
cambiadas, los derechos fundamentales necesitan muy
seguido de los mecanismos de revisión particulares más
rígidos. Sobre todo su superioridad, como aquella del con-
junto de la Constitución, está garantizada por un proce-
dimiento jurisdiccional, el control de constitucionalidad,
15 Luís Prieto Sanchís. Constitucionalismo y positivismo, 2.ª ed., Méxi-
co D. F., Fontamara, 1999, p. 8.
28
Derecho del consumo
que da a la jerarquía de las normas, en donde la Constitu-
ción está en la cumbre de su efectividad”16.
Así mismo, la transición al modelo estatal constitu-
cionalista ha promovido la creación de un tribunal de
orden constitucional que regule y defienda los postu-
lados de la Carta Superior y mantenga el principio de
la supremacía de la misma. Las decisiones emitidas
por esta Corte tienen fuerza vinculante para todos los
operadores judiciales y el Ejecutivo.
Es importante aclarar que la instauración del mo-
delo constitucionalista en los Estados latinoameri-
canos, ha conllevado que tribunales constitucionales
realicen una función interpretativa de las normas
ordinarias, las políticas públicas dictaminadas por el
Ejecutivo para el cumplimiento de los fines esencia-
les, lo que ha generado un proceso de “híper consti-
tucionalización” tal como lo denomina el doctrinante
Louis Favoreau17-18.
Así vemos que el proceso de híper constituciona-
lización ha traído como consecuencia dentro del or-
denamiento jurídico en primer lugar, que la Constitu-
ción establezca los parámetros e influya en la estruc-
tura política y organizativa del Estado; en segundo
lugar, que la Constitución sea vista por los adminis-
trados como una Carta que les abre las puertas a la
16 Hugues Portelli. Droit constitutionnel. Hypercurso. Cours, docu-
ments, exercices. 5.ª édition, Paris, Dalloz, 2004, p. 4.
17 Lucq-de-Béarn, Francia, 5 de septiembre de 1936-Aix-en-Provence,
Francia, 1.º de septiembre de 2004.
18 Louis Favoreau. Legalidad y constitucionalidad: La constitucionali-
zación del derecho, Bogotá, Externado, 2000, p. 31.
El proceso de constitucionalización de los derechos del consumidor
29
protección de sus derechos y la solución a todos sus
inconvenientes; esto tiene una estricta relación con el
tercer elemento el cual es la injerencia en todas las
esferas del sistema jurídico de la Constitución, en el
campo económico, social, político, direccionando el
manejo de la función pública.
Para el caso colombiano, es innegable que todo el
ordenamiento jurídico se encuentra impregnado de
las teorías constitucionales, debido a que todos los
procesos jurídicos se hallan reglados por los postu-
lados constitucionales, ejemplo de ello es que la pro-
tección de los derechos fundamentales, las reglas de
activismo y participación ciudadana, los aspectos po-
líticos, religiosos y económicos, las directrices para
el ejercicio de la fuerza militar y el cumplimiento de
la función pública están sometidos al imperio de la
Constitución19.
Debido a esto, es necesario analizar cómo el Estado
constitucional ha incidido en la defensa de los dere-
chos sociales fundamentales, en especial en Colombia,
para así establecer la protección real y efectiva de los
derechos de los consumidores. Puesto que estos como
la parte más débil de las relaciones de consumo, como
último engranaje de la cadena del mercado, requieren
del ofrecimiento de garantías por parte del Estado, de
acuerdo a los principios emanados de la Constitución.
19 López Daza. “Constitucionalización y protección judicial de los de-
rechos sociales. Una aproximación al caso latinoamericano y colom-
biano”, cit., p. 31.
30
Derecho del consumo
IV. Los derechos sociales fundamentales
Al crearse el concepto de Estado liberal -mejor cono-
cido como Estado moderno-, la acepción de derechos
sociales fundamentales no era incluida en la agenda
social, jurídica y política de los Gobiernos. Esto oca-
sionó que la Organización de Naciones Unidas anali-
zará el tema en cuestión, para determinar el concepto
e incidencia dentro de los ordenamientos jurídicos de
los derechos económicos, sociales y culturales en ade-
lante desc.
Los desc al igual que la concepción de los derechos
humanos, provienen del ejercicio y evolución de los
derechos civiles y políticos. Dentro de este proceso
los derechos sociales fueron tomando una connota-
ción de derechos fundamentales, al considerarse que
estos derechos subjetivos tienen gran incidencia en la
calidad de vida de los ciudadanos. Del mismo modo,
estos derechos tienen la característica de ser dere-
chos positivos que generan una prestación a favor de
los administrados, por lo cual el Estado tiene la res-
ponsabilidad de cumplir dichas prestaciones, para la
salvaguarda y el mejoramiento de la calidad de vida
de las personas.
Y es que al analizar la base sobre la cual reposan
los derechos sociales fundamentales, estos compren-
den un pilar jurídico y filosófico que admite su inclu-
sión en el Estado constitucional, tales como son los
elementos de libertad fáctica, íntima relación de estos
El proceso de constitucionalización de los derechos del consumidor
31
derechos a la dignidad humana e igualdad material de
estos derechos20.
Entrando a estudiar cada uno de los pilares que
sustentan los derechos sociales fundamentales, se en-
cuentra que la libertad fáctica hace alusión y se res-
palda en la teoría del jurista alemán Robert Alexy,
el cual explica que la libertad fáctica se subordina al
desarrollo de la función estatal, donde los adminis-
trados pueden obtener un ejercicio activo de sus de-
rechos sociales materiales de forma amplia, gracias a
las prestaciones que les brinda el Estado. Lo cual con-
diciona los mismos al mejoramiento de la calidad de
vida e igualdad de los administrados21.
Frente a la relación de los derechos sociales funda-
mentales con la dignidad humana, se indican los pos-
tulados de Ernst Tugendhat, el cual afirma que des-
de una perspectiva jurídica y filosófica el Estado social
de derecho propende por el desarrollo y la protección
de los derechos fundamentales, así el individuo es li-
bre y autónomo y esto va íntimamente ligado al ejer-
cicio de los derechos morales, derechos que juegan un
papel primordial en la vida del hombre dentro de la
sociedad. Tugendhat difiere con la teoría de Alexy
al explicar que los derechos sociales fundamentales
no pueden analizarse desde un enfoque de derechos y
libertades amplias para el hombre, sino que debe te-
20 Sebastián Salazar Pizarro. “Fundamentación y estructura de los
derechos sociales”, Revista de Derecho (Valdivia), vol. xxvi, n.º 1,
julio de 2013, pp. 69 a 93, disponible en [https://scielo.conicyt.cl/
pdf/revider/v26n1/art04.pdf ], p. 71.
21 Robert Alexy. Teoría de los derechos fundamentales, Madrid, Centro
de Estudios Políticos y Constitucionales, 1997, pp. 487 y 488.
32
Derecho del consumo
nerse en cuenta la competencia de cada uno dentro de
la sociedad22.
Ahora bien para Rodolfo Arango Rivadeneira,
la relación de la dignidad humana con los derechos
sociales fundamentales, se enlaza con el significado
de urgencia, es decir, que los derechos sociales funda-
mentales son de gran relevancia dentro de los ordena-
mientos jurídicos, que cualquier tipo de trasgresión
debe ser prevista por el legislador para implementar
una norma que establezca su real protección teniendo
en cuenta las situaciones especiales de cada persona.
Por consiguiente, cuando un derecho social funda-
mental se ve vulnerado, es necesario encontrar la cau-
sa que ocasiona tal afectación para poder tomar los
correctivos necesarios para terminar la trasgresión23.
Para el caso de la igualdad material, se hace refe-
rencia a la necesidad de eliminar cualquier tipo de
discriminación normativa en el reconocimiento y la
protección de los derechos sociales fundamentales.
De ese modo se parte del hecho que la igualdad no
se da en toda la sociedad, puesto que hay ciudadanos
que se encuentran en condiciones desiguales y vul-
nerables frente a otros, razón por la cual mediante la
aplicación de postulados constitucionales, se deben
proteger los derechos sociales fundamentales de los
menos favorecidos. Sobre este hecho Tomás Jordán
manifiesta que los derechos sociales fundamentales
22 Ernst Tugendhat. Lecciones sobre ética, Barcelona, Gedisa, 1997, p.
344.
23 Rodolfo Arango Rivadeneira. El concepto de derechos sociales fun-
damentales, Bogotá, Legis, 2005, p. 28.
El proceso de constitucionalización de los derechos del consumidor
33
se desenvuelven en un contexto de privaciones don-
de se requiere implementar una igualdad material de
la norma para establecer la protección efectiva de los
mismos24.
En este sentido, es importante resaltar que la de-
fensa de los derechos sociales fundamentales debe
propender por una inclusión dentro del ordenamien-
to jurídico, de acuerdo al principio de igualdad y ejer-
cicio de los derechos civiles y políticos los cuales se
encuentran íntimamente ligados con los derechos
sociales. Por consiguiente el sistema jurídico y la
Constitución se encuentran obligados a garantizar el
cumplimiento y ejercicio material de estos derechos a
favor de sus asociados.
Los derechos sociales fundamentales se caracte-
rizan por ser de índole prestacional, por lo cual en
muchas ocasiones no permiten su protección real por
parte de las entidades estatales. Sin embargo, la ma-
yor característica de los derechos sociales fundamen-
tales es su condición de derechos subjetivos, teoría
que desarrolló claramente Hans Kelsen25 al afirmar
que los derechos subjetivos encuadraban en un con-
cepto liberal y su representación se da a través de una
declaración de voluntad o acción judicial que involu-
cra un sujeto que vio afectado sus derechos por un he-
cho ilegal. De tal manera que si una norma concede al
24 Tomás Pablo Jordán Díaz. La protección de los derechos sociales:
Modelos jurisprudenciales comparados de tutela en España y Chile,
Santiago, Universidad Alberto Hurtado, 2006, p. 47.
25 Praga, 11 de octubre de 1881-Berkeley, California, 19 de abril de
1973.
34
Derecho del consumo
sujeto una situación de defensa de sus bienes jurídi-
camente tutelables, se origina un derecho subjetivo26.
Ahora bien frente a la titularidad de los derechos
sociales fundamentales se indica que estos no pue-
den ser vistos desde el enfoque de derechos colecti-
vos, dado que su reconocimiento no está circunscrito
a una comunidad. Por ello se afirma entonces que al
desprenderse de los derechos civiles y políticos, su
naturaleza los enmarca dentro de los derechos indi-
viduales.
Lo anterior lo confirma Arango, al manifestar que
los derechos sociales fundamentales son individuales
pues se encuentran adscritos a los derechos subjeti-
vos y se fundamentan en la aplicación de la igualdad
material para el mejoramiento y la satisfacción de las
necesidades de las personas, que están en circuns-
tancias de vulneración dentro de la sociedad. De tal
manera que la persona hará exigible la protección de
sus derechos sociales al Estado, como ente que debe
asumir la carga prestacional de los mismos27.
La carga prestacional de los derechos sociales fun-
damentales está a cargo principalmente del Estado y
en un segundo plano, en cabeza de los particulares.
Lo anterior se desglosa a que el Estado dentro de sus
funciones tiene como responsabilidad fomentar los
derechos y establecer los medios idóneos para su li-
bre ejercicio y salvaguarda mediante actos positivos o
26 Hans Kelsen. Teoría pura del derecho, Buenos Aires, Eudeba, 2005,
p. 100.
27 Arango Rivadeneira. El concepto de derechos sociales fundamenta-
les, cit., p. 90.
El proceso de constitucionalización de los derechos del consumidor
35
negativos de la Administración, en pro de conseguir el
equilibro material de la sociedad.
La obligación del Estado involucra todos los orga-
nismos adscritos a las ramas del poder público. Así
desde la rama Legislativa, los servidores públicos se
encuentran comprometidos en que los postulados
constitucionales que promulgan los derechos sociales
fundamentales se establezcan en las leyes sometidas
a control público que se implementen en el ordena-
miento jurídico. Desde el análisis de la rama Ejecutiva,
su función en defensa de los derechos sociales funda-
mentales se reduce en la creación e implementación
de las políticas públicas que son acordes con la Cons-
titución. Y por último pero no menos importante, la
rama Judicial, que tiene la responsabilidad de salva-
guardar los derechos sociales fundamentales median-
te el proceso de interpretación de las leyes acordes a
la Carta Magna28.
En segunda instancia, los particulares tienen el de-
ber de responder por la protección de los derechos
sociales fundamentales que se desprenden de los vín-
culos jurídicos que surgen en la sociedad con base a
los postulados constitucionales, lo cual fundamenta el
fenómeno que se conoce hoy en día como la constitu-
cionalización del derecho privado29.
Con base en esto y para concluir este acápite, se
manifiesta que los derechos sociales fundamentales
requieren del accionar positivo y negativo del Estado
28 Ibíd., pp. 95 a 99.
29 Jordán Díaz. La protección de los derechos sociales: Modelos juris-
prudenciales comparados de tutela en España y Chile, cit., pp. 56 y 57.
36
Derecho del consumo
para generar las circunstancias propicias que garanti-
cen el libre ejercicio de estos derechos en un Estado
social de derecho que se caracteriza por generar un
contexto equitativo de la sociedad30.
V. Derechos del consumidor
y su constitucionalización desde
el enfoque de derechos sociales
fundamentales en Colombia
Al analizar la evolución de los derechos del consumi-
dor en la sociedad moderna, se encuentra que estos
se han ido transformando gracias a la convergencia de
diferentes disciplinas sociales, que permiten determi-
nar las diversas perspectivas del consumo y conllevan
a ofrecer un sinnúmero de garantías que salvaguar-
den a los consumidores.
De tal manera que al hablar de una sociedad mo-
derna que requiere del consumo, no solo se hace re-
ferencia a la satisfacción de las necesidades básicas
de las personas para el mejoramiento continuo de su
calidad de vida, sino que también se involucran aspec-
tos de índole político y económico, que generan una
cultura alrededor del consumo, por lo cual las leyes
de los ordenamientos jurídicos deben propender por
una protección más efectiva a la parte más débil de las
relaciones jurídicas surgidas en el mercado31.
30 Víctor Abramovich y Christian Courtis. Los derechos sociales
como derechos exigibles, Madrid, Trotta, 2002, pp. 21 a 27.
31 Juan Alberto Madle. La cultura y los medios de comunicación so-
cial, La Plata, Editorial Asociación Argentina de Filosofía del Dere-
cho, 1987.
El proceso de constitucionalización de los derechos del consumidor
37
La transformación jurídica que ha sufrido el dere-
cho del consumo, ha venido gracias a la influencia que
ha generado la adopción de un Estado social de dere-
cho que ha involucrado de manera notoria la teoría de
constitucionalización del derecho, donde no solo se
analiza el consumo desde una perspectiva económi-
ca de comercialización de bienes y servicios, sino que
esta hace parte de una integridad que mueve en forma
sistemática la economía e involucra temas sociales y
políticos que requieren la intervención de un Estado
garantista.
La Constitución Política de 1991 en su preámbulo
manifiesta los preceptos que implican la salvaguarda
de los derechos del consumidor al afirmar: “… dentro
de un marco jurídico, democrático y participativo que
garantice un orden político, económico y social justo”.
Por lo tanto, se infiere que dentro de los fines esencia-
les del Estado colombiano se denota la responsabili-
dad de establecer una protección de orden constitu-
cional de los consumidores y el mercado.
A su vez, el mismo texto constitucional indica que
el sistema económico se enmarca en un modelo mix-
to, el cual contempla el libre desarrollo de una activi-
dad e iniciativa privada dentro del mercado, regulada
por los principios de libre ejercicio económico y una
competencia sana, frente a la necesidad de regular el
mercado a través del direccionamiento del Estado, in-
cluido en el artículo 333 de la Constitución Política.
Este proceso se lleva a cabo mediante la creación
de políticas públicas idóneas que permitan la comer-
cialización de bienes y servicios, repartición de las ri-
quezas, protección de la economía y demás fines que
38
Derecho del consumo
garanticen el acceso de los consumidores al mercado
con un mínimo de requisitos para su protección y en
especial, para evitar que sean vulnerados sus dere-
chos.
Lo antes relacionado se encuentra sustentado en el
artículo 58 de la Constitución Política, que reglamenta
el libre ejercicio de la propiedad privada con la finali-
dad de respaldar el fomento de los sistemas produc-
tivos dentro del mercado. De igual forma, el artículo
78 manifiesta la importancia de regular las ofertas de
bienes y servicios que circulan en el mercado nacio-
nal, estableciendo parámetros de calidad, seguridad e
idoneidad en favor de los consumidores.
De acuerdo a esto, el enfoque de los derechos del
consumidor no implica solo una noción de derecho
económico, puesto que en el mercado se requiere la
estabilización de las relaciones jurídicas para evitar
generar vulneraciones a las partes que se encuentran
en desventaja, es decir, reducir las asimetrías que se
pueden dar en las relaciones de compra y venta, don-
de el consumidor final por lo general es la parte más
frágil de la cadena.
De ahí que se requiera una protección constitu-
cional a los consumidores como sujetos de derechos
por parte del Estado y se encuadren los mismos como
derechos sociales fundamentales que requieren de
la aplicación de normas y políticas enlazadas con la
Constitución, por la incidencia que tienen los mismos
en la dinamización del mercado.
Esto implica que la función administrativa que de-
sarrolla el Estado debe ir acorde a los postulados de
igualdad material y libertad fáctica que permiten es-
El proceso de constitucionalización de los derechos del consumidor
39
tablecer dentro del ordenamiento jurídico derechos
sociales fundamentales en favor de los consumidores.
Debido a que es innegable que dentro de las relacio-
nes económicas en el mercado existen intereses que
buscan beneficiar a los grandes productores y distri-
buidores de bienes y servicios, sin importar que en
muchas ocasiones se menoscaben los derechos de los
consumidores que buscan -en última instancia- con-
tribuir con la satisfacción de las necesidades básicas
de las personas32.
Frente a este panorama, el estatus de vulnerable en
el cual se encuentran los consumidores, ha obligado a
que los ordenamientos jurídicos globales reestructu-
ren la acepción de estos derechos y le den una conno-
tación más fundamental, en especial en el marco de
los derechos sociales fundamentales para brindar una
protección más acorde a los postulados constitucio-
nales.
Es por ello que en el proceso de constitucionaliza-
ción del derecho se ha irradiado al derecho del consu-
mo, el cual enmarca este derecho dentro del grupo de
aquellos sociales fundamentales, para poder estable-
cer soluciones jurídicas a la vulneración sistemática
de los mismos en el mercado. Por consiguiente, se re-
quiere del accionar del Estado frente a las prestacio-
nes que generar los derechos sociales fundamentales
32 Manuel Rebollo. La actividad administrativa de limitación y la ley
general para la defensa de los consumidores y usuarios, en curso so-
bre el nuevo derecho del consumidor, Madrid, Ministerio de Sanidad
y Consumo e Instituto Nacional del Consumo, 1990.
40
Derecho del consumo
para su protección, en pro de garantizar la calidad de
vida de los consumidores.
Así las cosas, en los derechos de los consumidores,
al ser catalogados como derechos sociales fundamen-
tales, su titularidad radica en cabeza del consumidor
como un sujeto individual, el cual adquiere bienes y
servicios para la satisfacción de sus necesidades bási-
cas. A su vez, requiere de las acciones del Estado para
garantizar el libre ejercicio y la protección de estos
derechos en el mercado, debido a la posición domi-
nante que ostenta el productor frente al consumidor.
VI. Conclusiones
La evolución de los ordenamientos jurídicos globales
responde a las necesidades y la resolución de conflic-
tos que requieren las sociedades modernas. Así se en-
cuentra que al imperar el Estado legal en un momento
determinado de la historia del hombre, sus fines iban
enmarcados en el cumplimiento estricto de la ley y las
necesidades de los administrados debían ir acordes a
este mandato.
Al darse la transición al Estado social de derecho, el
sistema jurídico se impregnó de todos los postulados
dogmáticos emanados de la Constitución, por lo cual
los fines esenciales del Estado giran en torno al hom-
bre y al ofrecimiento de garantías para la protección
de los derechos que legalmente les asiste. Así se pre-
vió dentro de la Carta Magna una serie de derechos,
principios y valores que dignifican la acción del ser
humano dentro de la sociedad.
El proceso de constitucionalización de los derechos del consumidor
41
Dentro de esta nueva gama de derechos, surgieron
los denominados derechos sociales fundamentales,
los cuales son considerados derechos subjetivos con
una naturaleza positiva que requiere las prestaciones
del Estado en favor del individuo.
Al tener en cuenta lo anterior y con las modifica-
ciones que han presentado los derechos de los consu-
midores y el proceso de constitucionalización que se
ha dado en los ordenamientos jurídicos, se han cate-
gorizado estos dentro de los derechos sociales funda-
mentales, lo que estableció que el sistema económico,
político y social de un Estado propende por ofrecer
opciones que garanticen un mejor nivel de vida a las
personas mediante la satisfacción de sus necesidades
básicas33.
Y es que en la concepción de los derechos sociales
fundamentales, en este caso, desde la percepción de
los derechos del consumidor, el sujeto afectado (con-
sumidor) siempre se encuentra en una condición de
desigualdad manifiesta en las relaciones económicas
dentro del mercado, por lo tanto, requiere de la pro-
tección del Estado para la salvaguarda de sus dere-
chos y el no menoscabo de su calidad de vida dentro
de la sociedad34.
De acuerdo a esta doctrina, lo que se propende es
reivindicar la protección de los derechos que les asis-
te a los consumidores en el sistema económico, el cual
le ha dado prelación al desarrollo económico y la libre
33 Jean Baudrillard. La sociedad de consumo, Madrid, Siglo xxi, 1970.
34 Joseph Stiglitz. Defensa de los consumidores de productos y servi-
cios, Buenos Aires, Astrea, 1993, p. 23.
42
Derecho del consumo
empresa menoscabando las garantías constituciona-
les de la parte más débil dentro del mercado.
Esto implica la intervención del Estado en todas
las esferas económicas, para regular sus relaciones
y establecer patrones de salvaguarda a favor de los
consumidores, limitando el accionar y las condicio-
nes que imponen dentro del mercado de los grandes
productores y distribuidores, en pro de conseguir sus
beneficios.
Y es que el mercado nacional y global se encuen-
tra conformado por grandes estructuras económicas
que tienden a condicionar el desarrollo del mismo, sin
importar que sus intereses individuales vayan en con-
traposición de las necesidades y los derechos de los
consumidores. Por lo que es necesario que el Estado
como garante de los derechos limite su función y sus-
tente la protección a los consumidores teniendo en
cuenta que la necesidad de garantías no es económica
sino social. A manera de coda es pertinente mencio-
nar las palabras de Latorre Iglesias, cuando señala
que las luchas entre lo público y lo privado continúan
y es precisamente el campo del derecho, tanto fáctico
como simbólico, el espacio donde estas grandes bata-
llas se dirimen:
… vivimos en el mundo de “lo posible y lo imposible”, vivi-
mos en una época donde se promueven los sueños tecno-
lógicos más delirantes, pero no existe el suficiente dinero
para mantener lo esencial de la especie humana, lo míni-
mo necesario para sobrevivir. Este escenario es en gran
medida el mundo global, que, con las dinámicas propias
de los mercados capitalistas, derrumba todos los vínculos
societales que generan cohesión. Uno de los grandes afec-
tados es la metáfora fundacional de la modernidad políti-
El proceso de constitucionalización de los derechos del consumidor
43
ca: el contrato social. En la medida en que el capitalismo
y sus dinámicas colonizan el espacio público, se obliga
a refundar el contrato social atomizándolo en múltiples
contratos que giran en torno al consenso, pero este con-
senso a su vez es un consenso creado […] lo que conoce-
mos como sociedad de consumidores coloniza el espacio
de la política y de la acción ciudadana35.
35 Latorre Iglesias, Saravia Caballero, Díaz Cano y Rodríguez. Li-
tigio estructural en América Latina: Génesis y tendencias del constitu-
cionalismo progresista, cit., p. 30.
Capítulo segundo
La prueba en los procesos de defensa de la
competencia en Colombia: desafíos de cara
a la protección de los consumidores
Edimer Leonardo Latorre-Iglesias
Martha Lucia Bahamón Jara
Ángel Andrés Torres Hernández
I. Introducción
Al reflexionar jurídicamente sobre el derecho de la
competencia en Colombia, se analizan distintos as-
pectos dentro de los cuales se incluyen la protección
de la competencia frente a los actos y las conductas
que la ley establece como anticompetitivos y deslea-
les que son desarrollados por las empresas y tienen
una fuerte repercusión en el mercado y los consumi-
dores.
Sin embargo el desarrollo de los procesos de de-
fensa de la competencia representan un desafío para
el derecho y las autoridades competentes, ya que la
práctica de los actos y conductas anticompetitivas,
45
46
Derecho del consumo
deben ser probadas. La prueba juega un papel pri-
mordial a la hora de establecer responsabilidades por
la trasgresión normativa en la que pueden incurrir las
empresas y los particulares.
Al tener en cuenta esto, la defensa de la competen-
cia busca no solo probar la configuración de los actos
anticompetitivos, sino que propende determinar y
analizar los efectos que pueden impactar en la eficien-
cia económica, con la finalidad de evitar o mitigar las
consecuencias negativas que surgen en el mercado,
en razón de la realización de estas prácticas.
La Superintendencia de Industria y Comercio, como
autoridad competente designada por la ley, cumple
la función de inspeccionar, vigilar y controlar el de-
sarrollo del mercado, con la finalidad de brindar una
protección integral a los derechos del consumidor y
el desarrollo del libre ejercicio de la competencia. Por
lo que en cumplimiento de los preceptos normativos
que prohíben el desarrollo de las conductas anticom-
petitivas, dicha entidad busca regular estas prácticas
en el mercado e imponer sanciones para aquellos que
infrinjan las leyes establecidas.
Las leyes que desarrollan la protección al derecho
de la competencia y regulan sus aspectos legales son:
la Ley 155 de 24 de diciembre de 195936, el Decre-
to 2153 de 30 de diciembre de 199237 y la Ley 1340 de
36 Diario Oficial, n.º
30.138, de
22 de enero de 1960, disponi-
ble
en
[http://www.suin-juriscol.gov.co/viewDocument.
asp?ruta=Leyes/1652186].
37 Diario Oficial, n.º 40.704, de 31 de diciembre de 1992, dispo-
nible
en
[http://www.suin-juriscol.gov.co/viewDocument.
asp?ruta=Decretos/30030407].
La prueba en los procesos de defensa de la competencia en Colombia
47
24 de julio de 200938, las cuales establecen aquellas
conductas que son consideradas prohibidas y afectan
el libre ejercicio de la competencia, y son: a) Todo pac-
to que se dé entre dos o varias empresas que tenga
como finalidad la restricción o distorsión de la com-
petencia; b) Todo acto abusivo que desplieguen las
empresas y denoten su posición dominante en el mer-
cado; y c) Aquellos actos que sean de carácter unilate-
ral desarrollados por las empresas en el mercado en
pro de sus beneficios y generen perjuicios a la compe-
tencia. De igual forma, la ley prohíbe las integraciones
de orden económico que no estén acordes a los pre-
ceptos de la competencia y que afecten la eficiencia y
el rendimiento del mercado en un aspecto negativo39.
Cuando converge en el mercado la práctica de los
actos y las conductas relacionadas antes y provocan
una serie de efectos negativos en el mismo, los cuales
perjudican a las empresas y los consumidores, se hace
imperativo recopilar los medios probatorios que per-
mitan imputar responsabilidad a los presuntos im-
plicados, lo cual no es una tarea fácil de llevar a cabo
dentro del proceso administrativo que desarrolla la
Superintendencia de Industria y Comercio.
Es así como se considera que la prueba debe ser
analizada desde distintas perspectivas, con la finali-
dad de poder establecer primero que todo, el objeto
38 Diario Oficial, n.º
47.420, de
24 de julio de
2009, disponi-
ble
en
[http://www.suin-juriscol.gov.co/viewDocument.
asp?ruta=Leyes/1677723].
39 Superintendencia de Industria y Comercio. “Prácticas restricti-
vas de la competencia”, 2017, disponible en [http://www.sic.gov.co/
practicas-restrictivas-de-la-competencia].
48
Derecho del consumo
probatorio, que en este caso es el acto desleal o la
conducta anticompetitiva, así como determinar el o
los sujetos procesales, los cuales tienen la responsa-
bilidad de la carga de la prueba.
De esta manera se demuestra que la prueba es un
elemento fundamental en el desarrollo de la investi-
gación y el proceso administrativo que permite deter-
minar la trasgresión a la competencia, la cual requiere
de un análisis económico del mercado y el derecho,
para demostrar que las decisiones tomadas por las
empresas para generar beneficios propios, van en
contra de los preceptos normativos que protegen el
derecho de la competencia.
Es importante resaltar que un aspecto relevante en
la Ley 1340 del 2009 recién citada es que se instau-
ra la figura denominada “programa de beneficios por
colaboración”, que consiste en la colaboración eficaz
y efectiva que brindan las empresas involucradas en
la ejecución de conductas anticompetitivas, a través
de la entrega de pruebas que conlleven a demostrar
la existencia de las mismas, la participación activa de
una o varias empresas y las herramientas que estas
utilizaron para alterar las condiciones del mercado
y así anular la competencia económica, a cambio de
beneficios como la exoneración total de la sanción
económica que se impone por la práctica de conduc-
tas anticompetitivas y protección a los miembros de
la empresa delatora frente a las posibles represalias
en razón del desmantelamiento de los carteles o los
acuerdos pactados entre las empresas infractoras.
Teniendo en cuenta esto, la presente reflexión rea-
lizada en el marco del programa Consuma Caribe,
La prueba en los procesos de defensa de la competencia en Colombia
49
busca analizar el sistema procesal y probatorio que
aplican en las investigaciones concernientes a la cons-
titución de conductas desleales y anticompetitivas
que permitan evidenciar las fortalezas y falencias de
la norma en materia de protección de los derechos del
consumidor y la libre competencia.
Es así como se plantean los siguientes interrogan-
tes ¿Cuáles son los medios de pruebas empleados en
los procesos de defensa de la competencia?; ¿Es del
todo efectiva la norma que establece los medios de
pruebas en la defensa de la competencia, frente a la
protección de los derechos del consumidor y la libre
competencia?
La metodología utilizada durante el proceso inves-
tigativo es el tipo de investigación analítico descripti-
va, en la cual se realizó un rastreo normativo y juris-
prudencial de índole nacional e internacional para es-
tablecer los conceptos de la prueba y su importancia
en la defensa de la competencia y la protección a los
derechos del consumidor. Esta tipología de investiga-
ción propende por aproximarse a las características
de un fenómeno para entenderlo y en el caso de los
fenómenos jurídicos para aprehenderlos y, como es
obvio, mejorarlos.
Así mismo, se diseñaron herramientas cualitativas
como las rejillas de análisis bibliográfico, las rejillas
de análisis de datos y la lectura estadística del soft-
ware Horus empleado durante 2016 por el programa
Consuma Caribe en tres ciudades del Caribe Colom-
biano: Santa Marta, Cartagena y Sincelejo. Es necesa-
rio señalar que el análisis de la prueba se convierte
en el principal obstáculo para la reivindicación de los
50
Derecho del consumo
derechos, dada su complejidad y desconocimiento en
el grueso de la población Colombiana.
II. Aspectos generales del derecho de la
competencia: contexto internacional y local
Terminada la Guerra Civil en Estados Unidos de Norte
América40, el comercio y la economía comenzaron a
evolucionar de forma acelerada, lo que trajo como
consecuencia la implantación de una política sobre
monopolios, la cual consistía en la asociación de di-
versos sectores económicos con la finalidad de crear
un sistema empresarial que controlará los medios de
producción, para fijar precios y dividir el mercado,
dada la ausencia normativa del momento, a este fenó-
meno económico se le denominó los “truts”.
A raíz de esto, el Congreso norteamericano reaccio-
nó con la expedición de una ley antimonopolio, que
obligaba al Gobierno a regular e impedir la prolifera-
ción de monopolios, lo cual permitiría el desarrollo de
la libre competencia. Esta norma se denominó la Ley
Sherman41 de 2 de julio de 189042.
40 1861-1865.
41 Promovida por el Senador John Sherman (R-OH) (Lancaster, Ohio,
10 de mayo de 1823-Washibgton D. C., 22 de octubre de 1900). The
Sherman Antitrust Act (1890), 26 Stat. 209, 15 U.S.C. §§ 1-7, dis-
ponible en
[http://www.stern.nyu.edu/networks/ShermanClay-
tonFTC_Acts.pdf ].
42 María Victoria Archila. “Los precios predatorios. Una forma de
abuso de posición dominante”, tesis de grado, Pontificia Universidad
Javeriana, 9 de marzo de 2001, disponible en [http://www.javeria-
na.edu.co/biblos/tesis/derecho/dere2/Tesis13.pdf ].
La prueba en los procesos de defensa de la competencia en Colombia
51
La Ley Sherman, establece que las relaciones co-
merciales surgidas en el mercado, que eran propicias
para la creación de monopolios, iban en contra del de-
recho. Por lo tanto esta ley tenía como finalidad con-
trolar la práctica de conductas o acuerdos que permi-
tieran el surgimiento de un monopolio en cualquier
sector de la economía. A su vez, instaura preceptos
que generan mayor producción, descentralizando el
poder económico para obtener una cadena de pro-
ducción eficaz y eficiente distribuyendo las riquezas
de forma equitativa a los diversos sectores de la eco-
nomía43.
Como consecuencia de lo anterior, con el surgi-
miento de la Ley Sherman, se da el origen del derecho
de la competencia, con la finalidad de brindarles una
protección real a los pequeños empresarios y mejores
garantías para su inclusión en el mercado, impidiendo
así las relaciones y los acuerdos monopolísticos que
concentraran el poder en unos pocos.
La Ley Sherman representó un hito en la historia
del derecho de la competencia en Norteamérica, sin
embargo, esta no regulaba un aspecto fundamental,
tal como lo es el régimen de las integraciones empre-
sariales, por lo que se creó la Ley Clayton de 15 de
octubre de 191444, norma que buscaba fortalecer la
43 Johnny Galves Albarracín y María del Rosario Velásquez
Trujillo. “Aplicación en Colombia de la regla de la razón (rule of
the reason) en el análisis de los acuerdos de cartel, dentro del de-
recho de la competencia”, tesis de maestría, Cali, Universidad Ice-
si,
2015.
[https://repository.icesi.edu.co/biblioteca_digital/bits-
tream/10906/78138/1/T00347.pdf ].
44 Promovida por el Senador Henry De Lamar Clayton Jr., (D-AL)
52
Derecho del consumo
normatividad anterior para prohibir la ejecución y
el desarrollo de actos que permitieran la creación de
monopolios que restringieran el comercio. Esta nueva
ley se caracterizó por impedir la compra de acciones
de las empresas, cuando tuviera como objetivo re-
ducir la competencia en el mercado; de igual forma
prohibió la compra de activos, las proposiciones de
descuentos o tratos especiales a los consumidores y
la conformación de grupos, a cambio de la adquisición
de sus productos45.
En seguida, se expidieron una serie de leyes que
permitieron regular los diversos campos del derecho
de la competencia, así para 1914 se crea la Ley de la
Comisión Federal de Comercio, la cual tiene como
objetivo determinar las conductas que son conside-
radas desleales en el mercado; en 1936 se expide la
Ley Robinson-Patman46 cuya finalidad es prohibir la
fijación de distintos precios a diversos compradores,
que se encuentran en igualdad de condiciones, para
disminuir en forma ostensible la competencia y el 29
de diciembre de 1950 se implementa la Ley Celler-Ke-
(Savannah, Georgia, 10 de febrero de 1857-Opelika, Alabama, 21 de
diciembre de 1929). The Clayton Antitrust Act of 1914, Pub.L. 63-
212, 38 Stat. 730, 15 U.S.C. §§ 12-27, 29 U.S.C. §§ 52-53, disponible
en [https://www.justice.gov/atr/file/761131/download ].
45 Archila. “Los precios predatorios. Una forma de abuso de posición
dominante”, cit.
46 Promovida por el Senador Joseph Taylor Robinson (D-AR) (Lo-
noke, Arkansas, 26 de agosto de 1872-Washington D. C., 14 de julio
de 1937) y el Representante John William Wright Patman (Hug-
hes Springs, Texas, 6 de agosto de 1893-Bethesda, Maryland, 7 de
marzo de 1976). Anti-Price Discrimination Act, Pub. L. No. 74-692,
49 Stat. 1526, 15 U.S.C. § 13.
La prueba en los procesos de defensa de la competencia en Colombia
53
fauver47, para limitar la creación de concentraciones
empresariales que restrinjan la competencia median-
te el empleo de activos físicos en cabeza de las gran-
des empresas48.
De acuerdo a estos antecedentes históricos, se de-
nota el origen del derecho de la competencia en el sis-
tema jurídico norteamericano, el cual abrió el camino
para que otras legislaciones regularan el tema dentro
de sus ordenamientos jurídicos, debido a la magnitud
y el impacto que tiene el derecho de la competencia
en la economía y la eficiencia del mercado.
Es pertinente hacer mención al derecho proba-
torio en España. El sistema jurídico español en ma-
teria de competencia, de acuerdo a las directrices de
la Comunidad Europea, contempla la Norma 2006/C
298/1149, que implementa las obligaciones funda-
mentales que deben seguir los países miembros que
tengan carteles empresariales para colaborar con las
autoridades competentes para la desarticulación de
47 Promovida por el Representante Emanuel Celler (D-NY) (Broo-
klyn, New York, 6 de mayo de 1888-15 de enero de 1981) y el Se-
nador Carey Estes Kefauver (D-TN) (Madisonville, Tennessee, 26
de julio de 1903-Bethesda, Maryland, 10 de agosto de 1963). P.L.
81-899, 64 Stat. 1125, disponible en [http://legisworks.org/con-
gress/81/publaw-899.pdf ].
48 Miguel Efraín Polo y Salim Karam. “Teoría del modelo social en
el derecho de la competencia”, Bogotá, Pontificia Universidad Jave-
riana, 2002. [http://www.javeriana.edu.co/biblos/tesis/derecho/
dere4/Tesis-13.pdf ].
49 “Comunicación de la Comisión relativa a la dispensa del pago de
las multas y la reducción de su importe en casos de cártel”, 8 de
diciembre de
2006, disponible en
[https://eur-lex.europa.eu/
legal-content/ES/TXT/?uri=uriserv:OJ.C_.2006.298.01.0017.01.
SPA&toc=OJ:C:2006:298:TOC ].
54
Derecho del consumo
los mismos y así obtener los beneficios señalados en
el programa de clemencia.
En 2007 se implementó la Ley 15 de 3 de julio de
200750, mejor conocida como “Ley de Defensa de la
Competencia” desarrollada a través del Real Decreto
261 de 22 de febrero de 200851, la cual prohíbe ta-
xativamente todos aquellos actos, pactos y acuerdos
que tiendan a restringir la competencia económica,
repartir el mercado entre varias empresas. Esta nor-
ma faculta a la Comisión Nacional de la Competencia
a sancionar mediante la imposición de multas por un
valor del 10% del total del negocio a las empresas que
hayan incurrido en estas prácticas.
Para acceder al programa de clemencia es necesa-
rio que la persona natural o jurídica, sujeto adscrito
al cartel, aporte a la Comisión Nacional de la Compe-
tencia una solicitud sea verbal o escrita, donde acepte
los hechos en los que ha participado de manera activa
en el cartel empresarial que denuncia, así como la in-
formación que incluya la descripción del acuerdo an-
ticompetitivo y las pruebas pertinentes que demues-
tren la existencia del cartel52.
50 Boletín Oficial del Estado, núm. 159, de 4 de julio de 2007, dis-
ponible
en
[https://www.boe.es/buscar/pdf/2007/BOE-A-
2007-12946-consolidado.pdf ].
51 “Por el que se aprueba el Reglamento de Defensa de la Competen-
cia”, boe, n.º 50, de 27 de febrero de 2008, disponible en [http://
noticias.juridicas.com/base_datos/Privado/rd261-2008.html ].
52 Antonio Guerra Fernández (coord.). “Guía Práctica de la Ley
15/2007, de 3 de julio, de Defensa de la Competencia y el Real
Decreto 261/2008 de 22 de febrero, por el que se aprueba el Re-
glamento de Defensa de la Competencia”, Madrid, Uría Menéndez,
2008, disponible en [https://www.uria.com/documentos/publica-
ciones/2696/documento/GuiaUM.pdf?id=2931 ].
La prueba en los procesos de defensa de la competencia en Colombia
55
Es de anotar que las empresas que participaron en
calidad de promotoras y coaccionaron a otras a inte-
grar el cartel, no podrán hacerse merecedoras de la
exención total de la multa, sin que esto afecte la posi-
bilidad de que se hagan acreedoras de una reducción
parcial de la multa que se impondrá terminado el pro-
ceso sancionatorio.
Para recibir los beneficios establecidos en el pro-
grama de clemencia, no solo basta con realizar la soli-
citud del programa y la entrega de la información re-
levante, que permita probar la existencia de carteles
empresariales. Se requiere, de acuerdo al Real Decreto
261 de 2008 recién citado, que la o las empresas dela-
toras estén a disposición de la autoridad competente
para el recaudo probatorio efectivo que permita:
- Acceder de forma inmediata a las pruebas y a los
elementos materiales probatorios;
- Colaborar en cualquier momento con la Comisión
Nacional de la Competencia y atender sus requeri-
mientos;
- Permitir la colaboración y la rendición de testi-
monios de los empleados adscritos a las empresas de-
latoras;
- No practicar acciones que tiendan a dificultar, en-
cubrir o engañar las pruebas dentro del proceso in-
vestigativo;
- No dar a conocer información confidencial de la
solicitud y elementos de la notificación del pliego de
concreción.
En lo que respecta al derecho de la competencia en
Colombia, con la creación de la Constitución Política
56
Derecho del consumo
de 1991, se estableció que para el buen funcionamien-
to de la economía y la generación de beneficios en el
mercado, era necesario que el Estado, como cabeza
que dirige el conglomerado social, garantizará el de-
sarrollo de derechos de índole económica bajo los lí-
mites que permitieran una buena convivencia y orden
social. Es así como se determinaron derechos econó-
micos fundamentales como la libertad de asociación,
la propiedad privada, la libre competencia económica
y la libre escogencia de profesión u oficio, preceptos
consagrados en la norma máxima53.
La libre competencia económica es definida por el
artículo 333 de la Constitución Política de Colombia,
indicando:
La actividad económica y la iniciativa privada son libres,
dentro de los límites del bien común. Para su ejercicio,
nadie podrá exigir permisos previos ni requisitos, sin
autorización de la ley. La libre competencia económica
es un derecho de todos que supone responsabilidades.
La empresa, como base del desarrollo, tiene una función
social que implica obligaciones. El Estado fortalecerá las
organizaciones solidarias y estimulará el desarrollo em-
presarial. El Estado, por mandato de la ley, impedirá que
se obstruya o se restrinja la libertad económica y evitará o
controlará cualquier abuso que personas o empresas ha-
gan de su posición dominante en el mercado nacional. La
ley delimitará el alcance de la libertad económica cuando
así lo exijan el interés social, el ambiente y el patrimonio
cultural de la Nación.
53 Alfonso Miranda Londoño. “El regimen general de la libre compe-
tencia. Características principales” Segundo Congreso Iberoameri-
cano de Derecho Empresarial, Bogotá, octubre de 1997, disponible
en [https://centrocedec.files.wordpress.com/2011/07/1-rc3a9gi-
men-general-de-la-libre-competencia-aml.pdf ].
La prueba en los procesos de defensa de la competencia en Colombia
57
Así se infiere que la libre competencia se puede
analizar desde una perspectiva individual o colectiva.
Donde el carácter individual está a favor de la persona
natural o jurídica que desee hacer empresa; mientras
que se considera de carácter colectivo, dado que su
desarrollo permite la generación de beneficios a fa-
vor del consumidor a través de la reglamentación en
la oferta de bienes y servicios de calidad, con precios
reales y el ofrecimiento de garantías.
Estos postulados normativos propenden por la
protección real de la competencia y los consumidores
en el ordenamiento jurídico colombiano, como suje-
tos activos en las relaciones de consumo, con base a
los principios de eficiencia económica y bienestar ge-
neral.
Alfonso Miranda Londoño explica el derecho de
la competencia “como el conjunto de normas jurídi-
cas que pretenden regular el poder actual o potencial
de las empresas sobre un determinado mercado en
aras del interés público”54. Otra definición contempla
el concepto de competencia como “la búsqueda cons-
ciente de liderazgo respecto a otros empresarios”55.
54 Alfonso Miranda Londoño. “Origen y Evolución del Derecho de la
Competencia en Colombia. La Ley 155 de 1959 y su legado”, Derecho
de la Competencia, vol. 6, n.º 6, enero-diciembre de 2011, pp. 65 a
148, disponible en [https://docplayer.es/32258820-Origen-y-evo-
lucion-del-derecho-de-la-competencia-en-colombia-la-ley-155-de-
1959-y-su-legado.html ], p. 69.
55 Raúl Óscar Dichiara. Economía industrial. Conceptos y aplicacio-
nes, Bahía Blanca, Argetina, Universidad Nacional del Sur, 2005, p.
20.
58
Derecho del consumo
A su vez Joaquín Garrigues explica la noción de
la competencia, considerándola un fenómeno de or-
den jurídico, que tiene un impacto en las relaciones
sociales y económicas de las personas, las cuales se
encuentran sometidas a la ley, lo que indica un límite
a la libertad económica del individuo dentro del sis-
tema jurídico. Es decir, que en últimas las personas
constitucionalmente tienen derecho a ejercer la libre
competencia bajo los preceptos y limitaciones esta-
blecidas en la norma56.
Para la Corte Constitucional colombiana, la libre
competencia debe ser analizada a partir de dos en-
foques: desde el enfoque subjetivo se contempla el
derecho que implica el uso de facultades y el cumpli-
miento de obligaciones por parte del individuo, mien-
tras que desde el enfoque objetivo, la libre competen-
cia toma una naturaleza normativa, donde se instau-
ran las reglas que deben seguir los sujetos activos en
la economía, la cual debe ser protegida por el Estado
en el desarrollo y ejercicio de sus funciones, tenien-
do como misión primordial favorecer la creación y el
sostenimiento de los mercados bajo la óptica de libre
competencia económica, al promover la eficiencia de
la economía y los intereses de los consumidores para
la satisfacción de sus necesidades básicas57.
56 Joaquín Garrigues Díaz-Cañabate. Curso de derecho mercantil, t. i,
Bogotá, Temis, 1987.
57 Corte Constitucional de Colombia. Sentencia C-535 de 23 de
octubre de 1997, M. P.: Eduardo Cifuentes Muñoz, disponible en
[http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/1997/c-535-97.
htm ].
La prueba en los procesos de defensa de la competencia en Colombia
59
Y es que mientras el Estado regule los preceptos
que rigen las relaciones económicas dentro del mer-
cado, esto representa garantías y beneficios al con-
sumidor, dado que tienen diversas opciones para es-
coger los productos de óptimas calidades, a mejores
precios y con las últimas tendencias58.
Con base en lo anterior, se concluye que la libre
competencia es la oportunidad que tiene cada suje-
to participante en la economía de disputar con otros
en igualdad de condiciones, la posibilidad de ofertar
y comercializar bienes y servicios a los consumidores
para la generación de beneficios económicos.
De esta manera el derecho de la competencia per-
mite garantizar que los empresarios compitan en el
mercado por la comercialización de sus productos,
estableciendo una clientela determinada que le gene-
re ganancias al desarrollar una actividad económica,
mientras que los consumidores ostentan la libertad
de escogencia dentro del sistema económico, donde la
adquisición de bienes y servicios se haga con base al
ofrecimiento de condiciones de calidad y efectividad
para la satisfacción de sus necesidades básicas.
III. Actos y conductas restrictivas que
violentan el derecho de la competencia en
Colombia
El sistema jurídico colombiano determina un conjun-
to de normas especiales para regular el derecho de la
58 Ídem.
60
Derecho del consumo
competencia y el desarrollo de prácticas, actos o con-
ductas que restrinjan la misma; estas normas son la
Ley 155 de 1959 citada, el Decreto 2153 de 1992 y la
Ley 1340 de 2009 citada, que analizan la prohibición
taxativa de ejecutar en el mercado acciones que limi-
ten la libre competencia, así como la inclusión y regla-
mentación de los procesos que permiten determinar
a las autoridades competentes, la existencia de viola-
ciones a las leyes para la imposición de las respectivas
sanciones.
Acerca de esto, Pablo Felipe Robledo del Casti-
llo afirma el impacto que tienen estos actos en la eco-
nomía indicando:
que las conductas restrictivas de la competencia generan
desequilibrio en el consumo, ineficiencia económica y mal
funcionamiento de los mercados59.
De esta manera las normas referenciadas indican un
listado de las acciones o conductas que son conside-
radas prohibidas por su restricción a la competencia,
dentro de las cuales están aquellos pactos o alianzas
anticompetitivas que se dan entre dos o más empre-
sas; el abuso de posición de dominio que una o varias
empresas pueden tener frente a las demás en el mer-
cado y la ejecución de actos de orden unilateral que
realice una empresa.
59 Pablo Felipe Robledo del Castillo. “Los beneficios por colabora-
ción en la persecución de los carteles empresariales”, xxxvi Congre-
so Colombiano de Derecho Procesal, Pereira, Instituto Colombiano de
Derecho Procesal, 2015.
La prueba en los procesos de defensa de la competencia en Colombia
61
A continuación se explicará la noción de los actos y
conductas que son consideradas por la ley como anti-
competitivos.
A. Acuerdos anticompetitivos
El artículo 45 del Decreto 2153 de 1992 citado define
el concepto de acuerdo al expresar: “Todo contrato,
convenio, concertación, práctica concertada o cons-
cientemente paralela entre dos o más empresas”.
Ahora bien, son considerados acuerdos anticom-
petitivos aquellos contratos, convenios o pactos que
se den de forma concertada entre las empresas, pero
limiten la competencia dentro del mercado60.
Los acuerdos se clasifican en verticales y horizon-
tales, los primeros se caracterizan por ser pactos sur-
gidos entre las empresas que pertenecen a los distin-
tos sectores que conforman la cadena de producción,
es decir, aquellos acuerdos surgidos entre un produc-
tor con un distribuidor, mientras que los segundos se
caracterizan por que surgen acuerdos entre empresas
que conforman el mismo sector de producción, por lo
tanto, terminan por formar un cartel empresarial.
Los carteles empresariales son constituidos con
la finalidad de que las empresas asociadas obtengan
beneficios y rendimientos económicos mediante la
fijación de precios, el establecimiento de cuotas en
la producción y la repartición geográfica del merca-
do entre unos pocos. De esta manera los efectos que
60 Superintendencia de Industria y Comercio. “Prácticas restricti-
vas de la competencia”, cit.
62
Derecho del consumo
se generan por estos acuerdos son la eliminación de
la competencia directa entre las empresas, ya que el
cartel impone las condiciones sobre la producción
y comercialización de los productos en el mercado,
ofreciendo bienes y servicios más caros, con precios
fijos, baja calidad de los mismos y poca variedad, lo
que termina perjudicando a la cadena más débil del
sistema económico, es decir, el consumidor, que busca
con la adquisición de bienes y servicios la satisfacción
de sus necesidades básicas.
El artículo 47 del Decreto 2153 de 1992 citado es-
tablece los acuerdos que afectan el derecho de la libre
competencia, los cuales son:
a) Determinar de forma directa o indirecta el valor
de los productos en el mercado;
b) Establecer requisitos para la venta o comerciali-
zación de bienes y servicios que excluyan a otras em-
presas;
c) Distribuir geográficamente el mercado entre
los sujetos participantes en la cadena de producción
(productores/distribuidores);
d) Asignación de cuotas de producción y suminis-
tro a las empresas;
e) Repartir entre las empresas o limitar las fuentes
que abastecen los insumos para la fabricación de pro-
ductos;
f) Condicionar la venta o entrega de suministros
para la fabricación de productos al cumplimiento de
ciertas obligaciones que no pertenecen al objeto con-
tractual;
La prueba en los procesos de defensa de la competencia en Colombia
63
g) Inhibirse de producir bienes y servicios o perju-
dicar los niveles de producción para la fabricación de
los mismos;
h) Acordar la participación en licitación o concur-
sos por parte de las empresas o distribuirse los con-
tratos, los concursos o establecer las condiciones para
los términos que deben contener las propuestas; y
i) Dificultar la participación de terceros en el mer-
cado y limitarlos para que accedan a los distintos me-
dios de comercialización.
Respecto de la posición dominante, la Corte Consti-
tucional la explica así:
A partir de las regulaciones contenidas en el Decreto
2153/92, existe posición dominante cuando uno de sus
oferentes, en razón de su grado de participación, tiene la
posibilidad de determinar, directa o indirectamente, las
condiciones de un mercado61.
De igual forma, la Ley 155 de 1959 indica que
Las empresas comerciales no podrán emplear prácticas,
procedimientos o sistemas tendientes a monopolizar la
distribución, ni ejecutar actos de competencia desleal en
perjuicio de otros comerciantes.
Con base a lo anterior, se manifiesta que la posición
de dominio es la fuerza y el poder que tiene una de-
terminada empresa en establecer las condiciones eco-
61 Corte Constitucional de Colombia. Sentencia C-228 de 24 de
marzo de 2010, M. P.: Luis Ernesto Vargas Silva, disponible en
[http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2010/c-228-10.
htm ].
64
Derecho del consumo
nómicas que se dan en el mercado relevante, al cual
está adscrito. Es decir, la capacidad de una empresa
en instaurar precios, valores de producción y especi-
ficar la calidad de los bienes y servicios, sin tener en
cuenta las acciones que despliegan las empresas que
compiten en el mismo mercado.
El artículo 50 del Decreto 2153 1992 citado fija las
acciones que son consideradas como posición domi-
nante, encontrando:
a) La reducción de los precios de los productos
por debajo de su valor, con la finalidad de suprimir la
competencia o evitar la participación y el crecimiento
de las empresas en el mercado;
b) El uso de condiciones que discrimine a empresas
en negocios equivalentes o impongan una condición
que no sea favorable al consumidor o proveedor fren-
te a otros sujetos que estén en circunstancias iguales;
c) Condicionar la venta o entrega de suministros
para la fabricación de productos al cumplimiento de
ciertas obligaciones que no pertenecen al objeto con-
tractual;
d) La venta de productos a un comprador bajo pre-
ceptos distintos de los que normalmente se dan a otro
comprador, con la finalidad de eliminar la participa-
ción de la competencia en el mercado;
e) Comercializar bienes y prestar servicios en al-
gunos territorios del orden nacional, por un valor di-
ferente al que se pacta y ofrece en otra parte del país,
cuando tengan como objetivo eliminar la participa-
ción de la competencia en el mercado, en un lugar es-
pecial del territorio nacional y el valor de los produc-
La prueba en los procesos de defensa de la competencia en Colombia
65
tos no sea el correspondiente a los costos del mismo y
la transacción económica; y
f) Dificultar la participación de terceros en el mer-
cado y limitarlos para que accedan a los distintos me-
dios de comercialización.
B. Actos que se oponen a la libre competencia
El artículo 45 del Decreto 2153 de 1992 define el con-
cepto de acto así: “Todo comportamiento de quienes
ejerzan una actividad económica”.
Esta misma normativa en su artículo 48 establece
que actos son considerados anticompetitivos, afir-
mando que son aquellos que:
a) Trasgredir la leyes sobre publicidad que contem-
pla el Estatuto que brinda protección al consumidor;
b) Incidir en las decisiones de una empresa, con la
finalidad de que esta aumente el precio de los bienes
y servicios que comercializa o que desista de su deci-
sión de bajar los mismos; y
c) Oponerse a comercializar bienes o prestar ser-
vicios a una o varias empresas discriminándolas por
la política de precios que estas desarrollan en el mer-
cado.
C. La prueba en los procesos de defensa
de la Competencia en Colombia
En los procesos de defensa de la competencia, la prue-
ba juega un papel primordial a la hora de establecer
la responsabilidad empresarial por la trasgresión
normativa. De tal manera que es importante tener en
66
Derecho del consumo
cuenta tres aspectos fundamentales como : a) El obje-
to de la prueba, es decir, qué es lo que se va a probar; b)
La carga de la prueba, que corresponde a quién debe
probar la violación legal por la práctica de conductas
anticompetitivas; c) Los medios de prueba, que anali-
zan cómo puede probarse la conducta prohibida; y d)
El estándar de la prueba o el nivel de suficiencia de la
misma62.
De igual forma la autoridad competente en el análi-
sis probatorio deberá demostrar respecto al caso pre-
sentado lo siguiente:
- Que las pruebas recaudadas acrediten la apertura
de una investigación sobre varias empresas;
- Que las acciones, conductas y actos que se investi-
gan se han desarrollado efectivamente en el mercado;
- Que la ejecución de estas acciones violentaron de
manera sistemática el ordenamiento jurídico estable-
cido;
- Que la acción desarrollada sea continua en el
tiempo y genere efectos con gran impacto en el mer-
cado;
- La responsabilidad de las empresas participantes
en la práctica de las conductas prohibidas; y
- La concurrencia de circunstancias que agravan o
atenúan la conducta desplegada por las empresas in-
fractoras.
62 Alfonso Lamadrid de Pablo y Ana Balcells Cartagena. La prue-
ba de los cárteles en el derecho español, febrero de 2015, disponible
en [https://antitrustlair.files.wordpress.com/2015/02/la-prueba-
de-los-cc3a1rteles-en-espac3b1a-lamadrid_balcells.pdf ].
La prueba en los procesos de defensa de la competencia en Colombia
67
Es importante resaltar que en los procesos de in-
vestigación desarrollados por la autoridad compe-
tente, el objeto probatorio tiene gran incidencia en la
imposición de una sanción o constituir un eximente
de responsabilidad de las empresas investigadas. De
tal manera que se requiere que las pruebas sobre las
cuales la Superintendencia de Industria y Comercio
emplea para la apertura formal de una investigación
a una o más empresas y a personas naturales, por la
práctica de conductas restrictivas de la competencia,
sean evaluadas por estándares oportunos que per-
mitan tener una firme convicción de la existencia del
acto o conducta prohibida y los efectos que estas ge-
neraron en el mercado, la competencia y los consumi-
dores.
En los procesos de defensa de la competencia los
medios probatorios que por lo general son utilizados
para demostrar la existencia de las conductas anti-
competitivas, pueden ser clasificados de la siguiente
forma:
- Pruebas documentales decomisadas durante las
visitas administrativas que realiza la Superintenden-
cia de Industria y Comercio a las instalaciones de las
empresas. En estas se incluyen los correos electróni-
cos enviados, agendas personales de los directivos o
trabajadores, documentos contables, entre otros.
- Pruebas documentales entregadas por las em-
presas y las personas naturales que se acogen al pro-
grama de beneficios por colaboración o a petición
de la autoridad competente, en cumplimiento de los
compromisos adquiridos por las empresas delatoras
68
Derecho del consumo
en el marco del convenio de colaboración suscrito en-
tre las partes.
- Pruebas documentales entregadas a la autoridad
competente por un tercero, en este caso, sea el denun-
ciante o alguna persona natural o jurídica que desee
desarticular el cartel empresarial que genera perjuicios
económicos a la competencia y a los consumidores.
- La confesión desde una perspectiva diferente a la
solicitud de acceso al programa de beneficios por cola-
boración, es decir, aquellas que se den en los descargos
presentados por las empresas en el proceso investiga-
tivo y sancionatorio que adelanta la Superintendencia
de Industria y Comercio, donde reconoce total o par-
cialmente los hechos, la responsabilidad de la comisión
de conductas que restrinjan la competencia.
Ahora bien, para la valoración de los medios proba-
torios tendiente a demostrar la práctica de actos, con-
ductas y acuerdos que limiten el derecho de la compe-
tencia, es necesario un análisis transparente y riguro-
so de la prueba, para así establecer responsabilidades
administrativas o eximentes de responsabilidad.
De manera que se encuentra la importancia de
ciertos criterios que permiten valorar en forma ade-
cuada una prueba. Estos criterios son: a) La credibi-
lidad del material probatorio y los detalles que estos
contengan para demostrar las conductas anticompe-
titivas desplegadas por las empresas; b) El sujeto que
allega las pruebas, si este conoce de forma directa los
hechos que se desarrollaron para la comisión de con-
ductas ilícitas; y c) La causa que motivó la existencia
de las pruebas.
La prueba en los procesos de defensa de la competencia en Colombia
69
Para el caso de la prueba del abuso de la posición
de dominio, es importante resaltar la necesidad de
probar que las empresas desarrollan una conducta de
posición dominante en el mercado, la participación
que esta tiene en el mismo, la capacidad económica de
la empresa que le permite tener una posición de do-
minio y las limitaciones que impone la empresa para
que la competencia acceda al mercado63.
D. El programa de beneficio por colaboración
El sistema normativo de la competencia en Colombia
contempla la figura jurídica denominada “beneficio
por colaboración”, lo que en otros ordenamientos jurí-
dicos como los países miembros de la Unión Europea
conocen como “programa de clemencia” o en Estados
Unidos como leniency. Esta figura ha generado aspec-
tos positivos frente al desmantelamiento y la restric-
ción de carteles empresariales en los mercados glo-
bales. Es así como la Superintendencia de Industria y
Comercio, en el desarrollo de las investigaciones que
pretendan probar la existencia de actos y conductas
que atenten contra la competencia económica, ofrezca
este mecanismo a las empresas investigadas, con la fi-
nalidad de obtener un material probatorio que confir-
me la responsabilidad de estas empresas y ayude a la
desarticulación de los carteles y acuerdos colusorios64.
63 Superintendencia de Industria y Comercio. “Prácticas restricti-
vas de la competencia”, cit.
64 Ángela Bibiana Camargo Rodríguez. “Análisis de los alcances de
la aplicación del programa de clemencia del sistema español fren-
70
Derecho del consumo
La finalidad del legislador de crear esta figura ju-
rídica no es más que la colaboración eficaz y efectiva
que puede brindar una o varias de las empresas parti-
cipantes en el cartel para su desarticulación, median-
te la entrega de pruebas idóneas a cambio de la am-
nistía total o una reducción considerable de la pena
impuesta por la responsabilidad en la práctica de es-
tas conductas, debido a la dificultad que existe para
detectar este tipo de acuerdos ilegales en el sistema
económico.
IV. La Ley 1340 de 2009 y el Decreto 1523 de
2015 frente al programa de beneficio por
colaboración
El artículo 14 de la Ley 1340 de 2009 citada afirma:
La Superintendencia de Industria y Comercio podrá con-
ceder beneficios a las personas naturales o jurídicas que
hubieren participado en una conducta que viole las nor-
mas de protección a la competencia, en caso de que in-
formen a la autoridad de competencia acerca de la exis-
tencia de dicha conducta y/o colaboren con la entrega de
información y de pruebas, incluida la identificación de los
demás participantes, aun cuando la autoridad de compe-
te al beneficio por colaboración o delación en Colombia: esque-
mas que buscan neutralizar la creación y efectos de los carteles
empresariales”, trabajo de grado, Bogotá, Universidad Católica de
Colombia, 2016, disponible en
[https://repository.ucatolica.edu.
co/bitstream/10983/9222/4/DERECHO%20COMPARADO%20
ENTRE%20ESPAÑA%20Y%20COLOMBIA%20-%20ESQUE-
MAS%20APLICADOS%20EN%20CONTRA%20DE%20LOS%20
CARTELES%20EMPRESAR.pdf ].
La prueba en los procesos de defensa de la competencia en Colombia
71
tencia ya se encuentre adelantando la correspondiente
actuación.
A su vez el Decreto 1523 de 16 de julio de 201565, in-
dica que los beneficios por colaboración contemplan
varios aspectos tales como:
- La exención total o parcial de la sanción impues-
ta, es decir, la reducción total o parcial de la multa que
impondría la autoridad competente a las personas na-
turales o jurídicas investigadas que hayan denuncia-
do la existencia del cartel y sus participantes. De igual
forma imposibilita al sujeto que instiga o promueve
la acción restrictiva, a que obtenga la exención total
de la pena en razón de las cualidades que desarrolla
dentro del acuerdo colusorio, sin que ello signifique
que no pueda gozar de una reducción porcentual de la
pena por brindar una colaboración eficaz.
- La facultad que tiene la autoridad competen-
te -en este caso, la Superintendencia de Industria y
Comercio- en establecer si es procedente la consecu-
ción de beneficios, de acuerdo al material probatorio
entregado y la valoración de las mismas frente a la
función, utilidad y calidad que generan cada una en
el proceso de investigación administrativo y permi-
tan determinar aspectos relevantes de las conductas
anticompetitivas tales como la existencia, duración,
modalidad, consecuencias del pacto, identificación de
la empresas y su nivel de participación en el acuerdo,
65 Diario Oficial, n.º
49.575, de
16 de julio de
2015, disponi-
ble
en
[http://www.suin-juriscol.gov.co/viewDocument.
asp?ruta=Decretos/30019955].
72
Derecho del consumo
además de las utilidades económicas que obtuvieron
por el desarrollo de estas conductas.
- El orden cronológico en el que cada empresa de-
latora aportó el material probatorio para desmantelar
el cartel y establecer responsabilidades, lo cual tiene
gran incidencia en la prelación para la aplicación de la
figura jurídica del beneficio por colaboración.
Es importante indicar que el Decreto 1523 de 2015
señala que para acceder a los beneficios por colabo-
ración, la persona natural o jurídica que los solicita
no debe ser el promotor o instigador de los acuerdos
colusivos, ya que este no puede hacerse acreedor de
la exoneración total de la sanción. Y en caso que se
indique que otra persona es la promotora o instiga-
dora del acuerdo, se deberán aportar las pruebas que
acrediten están condición.
Es así como vemos que si una empresa o persona
delatora en el transcurso del proceso investigativo,
es confrontada por otro de los sujetos que integran
el cartel y este aporta las respectivas pruebas que
acreditan la condición de que esta empresa o persona
era el líder que instigaba y promovía las acciones an-
ticompetitivas ante la autoridad competente, le serán
retirados los beneficios de exención total de la san-
ción, si fuera el caso, que este ocupará el primer lugar
de prelación de beneficios, sin que esto lo imposibilite
de gozar de una reducción de la sanción de acuerdo
al orden cronológico, siempre que haya una empresa
delatora más.
Para acceder al programa de beneficios por colabo-
ración se requieren el cumplimiento de ciertos requi-
sitos, tales como:
La prueba en los procesos de defensa de la competencia en Colombia
73
– La empresa delatora debe reconocer que partici-
pó de manera activa en la creación, desarrollo y ejecu-
ción del acuerdo anticompetitivo;
- Proveer la información que indica la existencia
del pacto colusorio en el mercado, la configuración y
métodos de operación, los bienes o servicios comer-
cializados por los cuales se dio origen al cartel y las
personas naturales o jurídicas participantes del mis-
mo.
Cumplidos los requisitos anteriores, la empresa de-
latora hará parte del programa de beneficios por co-
laboración de la Superintendencia de Industria y Co-
mercio. Ahora bien, al tener claros los requisitos nece-
sarios para la entrada en el programa, se considera la
asignación de beneficios a los solicitantes, de acuerdo
al orden de prelación que tengan las empresas dela-
toras, así como el momento en el cual aportaron las
pruebas para desarticular el cartel, además que estas
sean relevantes en la investigación desarrollada. Así
vemos que el Decreto 1523 de 2015 establece:
- A la primera empresa o persona natural que so-
licita la aplicación del programa de beneficio por co-
laboración y aporte el material probatorio y este sea
eficaz, se le asignará una exención total de la sanción
a imponer, por la responsabilidad de las prácticas res-
trictivas de la competencia en el mercado;
- A la segunda empresa o persona natural se le
asignará una rebaja entre el 30% y el 50% de la san-
ción impuesta, con base a la utilidad y oportunidad de
la entrega de la información en el proceso de la dela-
ción;
74
Derecho del consumo
– Y a la tercera o demás empresas o personas na-
turales se les asignará una rebaja del 25% de la pena
a imponer, con base a la utilidad y oportunidad de la
entrega de la información en el proceso de la delación.
A. Términos para acceder al programa de
beneficios por colaboración y pérdida de
beneficios
De acuerdo al Decreto 1523 de 2015, la oportunidad
que tiene el solicitante para acceder al programa de
beneficios por colaboración depende del estado de
la investigación. Así vemos que este puede realizar
la solicitud en cualquier momento, siempre y cuando
no se haya iniciado un proceso investigativo formal,
mientras que si el solicitante tiene conocimiento de
la apertura de una investigación en su contra para
determinar la responsabilidad por la práctica de con-
ductas anticompetitivas, tendrá un término de 20 días
contados desde el momento de la notificación de la
resolución que indica la apertura del proceso inves-
tigativo.
Ahora bien, el decreto que regula los preceptos
del programa de beneficios por colaboración prevé
la pérdida de los mismos, cuando se configuren unas
causales que se encuentran expresadas en el artículo
2.2.2.29.3.1 del Decreto 1523 de 2015, las cuales son:
- Que la persona natural o jurídica que sea delato-
ra coloque en duda y debata los hechos a lo largo del
proceso de investigación que reconoció y relacione en
la solicitud de beneficios por colaboración;
La prueba en los procesos de defensa de la competencia en Colombia
75
– Que la persona natural o jurídica que sea delatora
no brinde colaboración efectiva ni permita la rendi-
ción de testimonios de los trabajadores o administra-
dores;
- Que la persona natural o jurídica que sea delatora
no cumpla con los mandatos y solicitudes que le orde-
ne la sic, con la finalidad de verificar y convalidar la
información, las pruebas y los hechos relacionados en
la solicitud de beneficios por colaboración;
- Que la persona natural o jurídica que sea dela-
tora elimine, modifique e impida acceder al material
probatorio de gran relevancia en la investigación y
permita determinar la existencia del acuerdo colusivo
que limita el desarrollo de la libre competencia;
- Que la persona natural o jurídica que sea delatora
sea el sujeto que tiene la calidad de promotor o insti-
gador del pacto que genere conductas restrictivas de
la competencia; y
- Que la persona natural o jurídica que sea delatora
infrinja o quebrante los preceptos y los compromisos
adquiridos en el programa de beneficios por colabo-
ración.
Con base en lo anterior, se concluye que la parti-
cipación en la investigación que deben dar los dela-
tores es de carácter obligatorio para con la autoridad
competente desde el momento en que se adscriben al
programa de beneficios, ya que la colaboración que
se brinda deber ser recíproca, es decir, que para que
la empresa o persona natural reciba el beneficio de
exención parcial o total de la sanción a imponer, esta
debe otorgar las pruebas y la información pertinente
76
Derecho del consumo
que permita demostrar la existencia del cartel y los
efectos que estos generaron en el mercado.
B. Casos en el ordenamiento jurídico colombiano
En el presente acápite se analizaran dos casos, don-
de varias de las empresas participantes se aco-
gieron al programa de beneficios ofrecidos por la
Superintendencia de Industria y Comercio para des-
articular carteles empresariales y colaborar en el pro-
ceso investigativo y sancionatorio por las prácticas de
conductas que restringen la competencia en el merca-
do colombiano.
1. Caso Cartel Empresarial Papeles Higiénicos
Empresas Investigadas: Kimberly Colpapeles, Drypers
Andina, Productos Familia y Papeles Nacionales y
Cartones y Papeles de Risaralda.
Recopilados los elementos probatorios, la Superin-
tendencia de Industria y Comercio inició un proceso
de investigación formal en contra de las empresas re-
lacionadas antes, por la formación de un cartel empre-
sarial, cuyo objetivo era fijar los precios del producto
papel suave o tisú en el mercado colombiano. Así mis-
mo, la autoridad competente identificó que 42 perso-
nas naturales, con cargos directivos de las empresas
que conforman el cartel, participaron en la toma de
decisiones para la formación y fijación de estrategias
por parte del cartel, por lo que formuló cargo a tra-
La prueba en los procesos de defensa de la competencia en Colombia
77
vés de la Resolución n.º 69518 de 24 de noviembre
de 201466.
Las empresas que solicitaron el acceso al progra-
ma de beneficios por colaboración y suscribieron el
convenio, de acuerdo al orden cronológico son: Kim-
berly Colpapeles, Productos Familia y Cartones y Pa-
peles de Risaralda. Sin embargo, la Superintendencia
de Industria y Comercio, en el avance del proceso in-
vestigativo, logró determinar que la Empresa Familia,
encubrió información de vital importancia y empleo
estrategias de engaños para hacer creer que su nivel
de participación en el cartel era bajo, por lo cual se le
sancionó con una reducción de la multa en un 50%.
De acuerdo al material probatorio recaudado y la
información proporcionada por las empresas dela-
toras, la Superintendencia de Industria y Comercio
logró establecer que el cartel existió durante los pe-
riodos comprendidos entre los años 1998 a 2013 y
que fijaron los precios de forma directa o indirecta
del papel higiénico suave. Además, que estas empre-
sas eran conscientes de las actividades ilícitas que de-
sarrollaban en el mercado y de la comunicación que
se daba entre ellas, hecho que fue probado a través
de los correos electrónicos donde a cada empresa se
le asignaba un seudónimo para que no fueran plena-
66 “Por la cual se abre una investigación y se formula pliego de cargos”,
Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, Superintendencia de
Industria y Comercio, disponible en [http://www.sic.gov.co/recur-
sos_user/documentos/RESOLUCION_69518_DEL_24_DE_AGOSTO.
pdf ].
78
Derecho del consumo
mente identificadas, así, se encuentran los siguientes
nombres:
- Empresa Kimberly su alias era Kioskos”
- Empresa Familia su alias era “Feos”
- Empresa Papeles Nacionales su alias era “Pitufos”
- Empresa Cartones y Papeles de Risaralda su alías
era “Rosas”.
Pese a esto, más adelante la investigación determinó
que la empresa Drypers Andina fue desvinculada del
proceso, porque no participó en la toma de decisiones
para la creación, desarrollo y ejecución del cartel
empresarial y sus estrategias en el mercado.
De esta manera el 26 de mayo de 2016, la Superin-
tendencia de Industria y Comercio emitió la Resolu-
ción n.º 3173967, la cual dio por terminado el proceso
investigativo y sancionatorio que se inició, afirmando
que las sanciones impuestas son:
- La empresa Colombiana Kimberly y Colpapel S. A.
se le impuso una multa por valor de $68.945.500.000.
- La empresa Cartones y Papeles de Risaralda S. A.
se le impuso una multa de $4.136.730.000.
- La empresa Productos Familia S. A. se le impuso
una multa de $62.050.950.000.
- La empresa Papeles Nacionales S. A. se le impuso
una multa de $48.261.850.000.
67 “Por la cual se imponen unas sanciones por infracciones del régi-
men de protección de la competencia y se adoptan otras determi-
naciones”, Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, Superinten-
dencia de Industria y Comercio, disponible en [http://www.sic.gov.
co/sites/default/files/estados/022018/RES_31739_DE_2016.pdf ].
La prueba en los procesos de defensa de la competencia en Colombia
79
Ahora bien, para las empresas que se acogieron al
programa de beneficios por colaboración y de acuer-
dos a los preceptos y reglamentos establecidos en la
Ley 1340 de 2009 y el Decreto 1523 de 2015, como
es el caso de la empresa Kimberly y Colpapel S. A., fue
eximida de pagar el 100% de la multa impuesta, así
como a la empresa Cartones y Papeles de Risaralda
S. A. se le asignó una rebaja del 30% de la multa im-
puesta.
2. Caso Cartel empresarial de pañales
Empresas Investigadas: Familia con su produc-
to Pequeñín, Drypers con su producto Baby Sec,
Tecnosur-Tecnoquímicas con su producto Winny
Ultratrim y Kimberly con su producto Huggies.
Las empresas relacionadas antes son investigadas
por la comisión de conductas que restringen la com-
petencia, al pactar acuerdos que permitieron la car-
telización en los diversos sectores de la cadena de
producción del producto pañales desechables para
bebés. Del mismo modo, la Superintendencia de In-
dustria y Comercio emitió la Resolución n.º 47.965
de 4 de agosto de 201468, donde dio inicio al proceso
de investigación a 44 personas naturales, con cargos
68 “Por la cual se abre una investigación y se formula pliego de cargos”,,
Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, Superintendencia de
Industria y Comercio, disponible en [http://www.sic.gov.co/recur-
sos_user/documentos/normatividad/Resoluciones/2014/Resol-
cion_47965_2014.pdf ].
80
Derecho del consumo
directivos y ex trabajadores de las empresas que con-
forman el cartel.
Este proceso investigativo inicia en el mes de no-
viembre de 2013, donde la Superintendencia de In-
dustria y Comercio realiza inspecciones administra-
tivas a las instalaciones de las empresas investigadas,
donde se logró que dos de las empresas que confor-
man el cartel se acogieran al programa de beneficios
por colaboración, de acuerdo a los preceptos norma-
tivos de la Ley 1340 de 2009 y teniendo en cuenta el
orden de prelación para la suscripción del convenio
para recibir los beneficios, de manera pues que las
empresas son Kimberly con su producto Huggies y
Familia con su producto Pequeñín.
Así la autoridad competente determinó -gracias a
la información aportada por las empresas delatoras-
que el cartel empresarial se dio entre los años 2000
a 2013, y tenía por objeto la fijación y el aumento de
precios del producto pañales para bebes, al igual que
crear estrategias que permitieran manipular de forma
artificial las condiciones del mercado.
A su vez los directivos y trabajadores de estas em-
presas eran conscientes de las actividades ilícitas que
desarrollaban en el mercado y que restringían en
forma notable la competencia y de la comunicación
permanente que se daba entre ellos, hecho que fue
probado a través de los correos electrónicos donde se
estipulaban el uso de siglas para transmitir la infor-
mación, así como el empleo de llamadas telefónicas a
los números personales de los directivos y los traba-
jadores que estuvieran relacionados con los medios
La prueba en los procesos de defensa de la competencia en Colombia
81
de comercialización del producto, para comunicar las
directrices impartidas por los altos mandos.
De esta forma, las empresas que se acogieron al
programa de beneficios por colaboración y de acuer-
dos a los preceptos y reglamentos establecidos en la
Ley 1340 de 2009 y el Decreto 1523 de 2015, como es
el caso de la empresa Kimberly con su producto Hu-
ggies fue eximida de pagar el 100% de la multa im-
puesta, así como la empresa Familia con su producto
Pequeñín, se le asignó una rebaja del 50% de la multa
impuesta, por el apoyo y la colaboración que brindó
antes del inicio del proceso sancionatorio y a lo lar-
go de la investigación. Por otra parte, la Superinten-
dencia de Industria y Comercio eximió de la sanción
a la empresa Tecnosur, dado que era productor de los
pañales y su participación en la comercialización era
nula, y fue en este contexto donde se practicaron las
conductas restrictivas de la competencia.
Independiente a esto, a la empresa Drypers con su
producto Baby Sec se le impuso una multa por valor
de $208.000.000, por la trasgresión normativa y las
conductas ilegales que desplegaron en el mercado y
afectaron en forma ostensible a la competencia y a los
consumidores.
V. Conclusiones
Los resultados y la incidencia de la nueva normativi-
dad en torno a los derechos del consumo en Colombia
saltan a la vista: procesos por cartelización a mega in-
dustrias como los pañales y los cuadernos, procesos
serios y efectivos de freno a la mala publicidad, san-
82
Derecho del consumo
ciones a operadores como Electricaribe y empresas
de telefonía celular como Movistar, así como sancio-
nes al sector financiero por no entregar información
adecuada y por el uso de cláusulas abusivas. Así mis-
mo, el freno a las agencias de viajes y la promoción
del connotado y popularizado derecho al retracto en
la compra, nos dan una panorama de cambio constan-
te y litigios efectivos por hacer válido y eficaz el nuevo
Estatuto del Consumidor.
De ahí que las innovaciones jurídicas propuestas si-
gan abriendo nuevas posibilidades con miras a forta-
lecer al eslabón más débil en la cadena: el consumidor
final. Las formas que asume la jurisprudencia en
torno a esta temática señalarán el camino de los
derechos que sin lugar a dudas seguiría enmarcado
en el constitucionalismo progresista y el goce efectivo
de los derechos. La labor de la promoción y educación
de los derechos en un conjunto de acciones como lo
posibilitó el Programa Consuma Caribe en tres ciuda-
des del Caribe colombiano, valida la importancia de la
pedagogía jurídica en torno a los derechos del consu-
midor, que potencia el aprendizaje de grupos y comu-
nidades en la defensa de estos derechos.
Para finalizar, es pertinente recordar que el dere-
cho de la competencia tutela jurídicamente la protec-
ción y el bienestar de los consumidores. Es así como el
Estado, como ente administrador que regula las rela-
ciones económicas y de consumo, tiene la obligación
de ofrecerle al consumidor un escenario donde escoja
con libertad los productos en el mercado, de buena
calidad a precios accesibles para que así logre la sa-
tisfacción de sus necesidades básicas, por lo que estas
La prueba en los procesos de defensa de la competencia en Colombia
83
garantías se logran mediante una salvaguarda de los
preceptos que rigen las condiciones del mercado.
Es este sentido el Estado debe garantizar a las em-
presas un libre ejercicio de la competencia, donde se
de igualdad de condiciones para competir en los dis-
tintos sectores de la cadena de producción y accedan
al mercado y puedan competir sanamente en él. Por lo
que en últimas el mayor beneficiado es el consumidor,
dado que las empresas innovaran y ofrecerán bienes
y servicios de óptimas calidades, a excelentes precios.
Ahora bien el ordenamiento jurídico sanciona la
práctica de conductas, actos y acuerdos que restrin-
jan, limiten o eliminen la competencia económica
entre las empresas. De ahí que la prueba cumpla un
papel fundamental a la hora de demostrar estas ac-
ciones, dado que con ellas la Superintendencia de In-
dustria y Comercio puede determinar, en primer lu-
gar, la existencia de los hechos ilícitos, las empresas
participantes en los carteles empresariales, así como
los efectos negativos que estás prácticas generan en el
mercado y los consumidores.
De tal manera que si bien las pruebas allegadas a
los procesos de investigación permiten caracterizar
las conductas ilícitas y sancionar a las empresas in-
fractoras, la normatividad no protege a cabalidad a
las demás empresas competidoras y al consumidor,
puesto que pese a la imposición de altas multas por
la comisión de estos hechos, nada obliga a las empre-
sas infractoras a no repetir la conductas ilegales, dado
que al acogerse al programa de beneficio por colabo-
ración logran eximirse de la totalidad de la sanción o
84
Derecho del consumo
de parte de esta, pero no reciben un castigo imperan-
te que no permita la práctica de las mismas.
En forma análoga y desde el punto de vista positivo,
el programa de beneficios por colaboración permite la
desarticulación de carteles empresariales en el mer-
cado y el recaudo del material probatorio efectivo y
eficaz que permita el establecimiento de responsabi-
lidades por la práctica de conductas anticompetitivas.
Capítulo tercero
Reflexiones criticas en torno
a la regulacion de la competencia
en el marco del nuevo estatuto del
consumidor en Colombia
Edimer Leonardo Latorre-Iglesias
Martha Lucia Bahamón Jara
María Fernanda Ramírez García
I. Introducción
El enfoque constitucional que ha permeado al orde-
namiento jurídico colombiano, se ve reflejado en el
resguardo que ofrece el Estado, como defensor de los
principios plasmados en la Constitución Política que
permiten el desarrollo y goce de los derechos en ca-
beza de los administrados.
Esta protección va más allá de una salvaguarda de
derechos fundamentales, en la cual se incluyen garan-
tías para el ejercicio de derechos colectivos, sociales,
económicos y culturales, que permiten la consecución
85
86
Derecho del consumo
teleológica de la visión normativa de la Constitución,
en especial, el interés general y el bienestar común,
mediante el desarrollo de políticas públicas de orden
social, económico y político en cabeza del Estado.
A partir de esta premisa, se indica que la Constitu-
ción en su artículo 333 permite el libre ejercicio de la
actividad económica y la iniciativa privada, regulada
por el Estado que fomenta la participación en el mer-
cado de los interesados teniendo en cuenta los princi-
pios que rigen el comportamiento empresarial.
De ahí que surge la necesidad de regular el dere-
cho de la competencia desde los aspectos económicos
y sociales que involucran no solo el dinamismo y de-
sarrollo del mercado sino que además se garantice el
flujo constante del ciclo económico, en el cual se inclu-
yen a los consumidores como fin último de la cadena
productiva que en un momento determinado pueden
verse afectados con los empresarios por las prácticas
deshonestas e ilegales a las que recurren algunos para
la generación de grandes beneficios económicos.
En este orden de ideas, se hace pertinente analizar
el régimen de protección del libre ejercicio de la com-
petencia empresarial desde el ámbito constitucional
y en un análisis hermenéutico regresar a la normati-
vidad, que indica el sustento jurídico que impulsa las
actuaciones administrativas radicadas en cabeza del
Estado a través de la Superintendencia de Industria y
Comercio, como órgano competente que vigila y man-
tiene la eficiencia en la economía mediante la compe-
tencia sana entre empresas, la libertad económica y la
protección real de los derechos de los consumidores.
Reflexiones críticas en torno a la regulación de la competencia...
87
Teniendo en cuenta lo antes mencionado, se mani-
fiesta la obligación legal de proteger el derecho de los
consumidores dentro de la libre competencia de las
empresas, a partir del supuesto que el consumidor fi-
nal es la parte más débil de la cadena de consumo, de
tal manera que se hace factible plantear la siguiente
pregunta problema: ¿Es realmente efectiva la norma
que restringe las prácticas que atentan en contra del
derecho de la competencia y que en última instancia
repercuten en el libre ejercicio y desarrollo de los de-
rechos del consumidor en Colombia?
Este capítulo de reflexión se propone -con meto-
dologías de la hermenéutica jurídica y del análisis de
casos específicos en la coyuntura nacional- analizar,
en primer lugar, de qué forma el Estado a través de
las leyes que regulan los acuerdos y las conductas res-
trictivas y el control que ejerce sobre ellas la Superin-
tendencia de Industria y Comercio, ha logrado dirimir
la disputa entre una economía neoliberal y un Estado
de derecho mediante la garantía de los derechos del
consumidor; en segundo lugar, cómo esta regulación
protege de forma efectiva los derechos del consumi-
dor y, por último, el estudio por vía jurisprudencial
de la posición de la Corte Constitucional y la Superin-
tendencia de Industria y Comercio sobre la temática
mencionada con analogía en casos del derecho nacio-
nal.
II. Contexto social y político
En un análisis estadístico de la Comisión Económica
para América Latina y el Caribe - cepal-, Colombia
88
Derecho del consumo
cuenta con un Producto Interno Bruto per cápita (pib
nominal) de 7.708 miles de millones de dólares es-
tadounidenses calculados para 2015. Tiene una po-
blación aproximada de 47,793 millones de personas
ubicadas en una superficie de 1.141.750 km2, de las
cuales su mayoría -77.7%- corresponden a población
urbana del país69.
Políticamente Colombia está organizada bajo el
concepto de República unitaria, integrada por 32 de-
partamentos y Bogotá como el Distrito Capital del
país. La gestión de lo público se asume bajo el para-
digma de la tridivisión de poderes: la Rama Ejecuti-
va dirigida por el Presidente de la República; la Rama
Legislativa en la cual se encuentra el Congreso de la
República compuesto por el Senado y la Cámara de
Representantes; y la Rama Judicial que está forma-
da por la Jurisdicción Constitucional en cabeza de la
Corte Constitucional, la Jurisdicción Ordinaria bajo la
jerarquía de la Corte Suprema de Justicia y la Jurisdic-
ción Contencioso-Administrativa representada por el
Consejo de Estado70.
La Republica de Colombia desde lo jurídico se asu-
me como un Estado social de derecho, instituido por
la aprobación de la Asamblea Constituyente que llevó
a la aprobación de la Constitución de 1991, lo cual im-
69 Comisión Económica para America Latina y el Caribe -cepal-.
“Objetivos de desarrollo del milenio: Perfiles de países”, 2015, dispo-
nible en [http://interwp.cepal.org/perfil_ODM/PDF/COL_ES.pdf ]..
70 Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos -ocde-.
Derecho y politica de la competencia en Colombia. Examen inter-par-
tes, Paris, ocde, 2009, disponible en [https://www.oecd.org/coun-
tries/colombia/44111213.pdf ], p. 11.
Reflexiones críticas en torno a la regulación de la competencia...
89
plica la obligación a cargo del Estado de brindar los
mecanismos necesarios para el ejercicio de derechos,
el ofrecimiento de garantías que permitan el desarro-
llo del bienestar general e interés social de los admi-
nistrados. Así mismo, nuestro ordenamiento jurídico
contempla un orden legal propio del Estado de dere-
cho, donde los principios constitucionales adheridos
a la aplicación de la ley, promueven el cumplimiento
de las funciones a cargo del Estado71.
Dentro de la consecución teleológica del Estado, se
contempla el desarrollo de un orden económico justo,
lo cual conlleva a concebir al derecho público desde
una perspectiva económica con la finalidad de orga-
nizar los procesos de intervención y liberalización
económica del país72 de acuerdo a los lineamientos
constitucionales que ayuden al análisis de aspectos de
gran relevancia como lo es el derecho de consumo, el
derecho de la competencia o los sectores económicos
entre otros73.
Por consiguiente, la evolución del derecho público
económico en el ordenamiento jurídico colombiano,
71 Camilo Ernesto Ossa Bocanegra. “Fundamentos de la aplicación
pública del derecho de la competencia en Colombia”, Revista Facul-
tad de Derecho y Ciencias Políticas, vol. 44, n.º 120, enero-junio de
2014, pp. 181 a 219, disponible en [http://www.scielo.org.co/pdf/
rfdcp/v44n120/v44n120a08.pdf ].
72 Ángel José Rojo Fernández-Río. “El derecho económico como ca-
tegoría sistemática”, Estudios de derecho mercantil en homenaje al
profesor Antonio Polo, Madrid, Editoriales de Derecho Reunidas-
edersa-, 1981, pp. 977 a 1014.
73 Ricardo Rivero Ortega. Derecho administrativo económico, Ma-
drid, Marcial Pons, 2009, p. 17.
90
Derecho del consumo
tiene su base en la Constitución de 1991 que incluye
tal como lo afirma Gaspar Ariño:
el conjunto de principios, criterios, valores y reglas fun-
damentales que presiden la vida económico-social de un
país, según un orden que se encuentra reconocido en la
Constitución74.
Es así como el modelo económico establecido consti-
tucionalmente permite la libertad para dinamizar una
actividad económica y, por ende, la libre competencia,
elementos esenciales que se espera generen el desa-
rrollo del mercado a través de la intervención estatal,
al mantener las reglas del juego económico, la correc-
ción de los defectos del mercado y las redistribucio-
nes de las rentas.
El artículo 333 de la Constitución Política indica:
La actividad económica y la iniciativa privada son libres,
dentro de los límites del bien común. Para su ejercicio, na-
die podrá exigir permisos previos ni requisitos, sin auto-
rización de la ley. La libre competencia económica es un
derecho de todos que supone responsabilidades.
Frente al concepto anterior encontramos que Alfonso
Miranda manifiesta que la libre competencia es
la posibilidad efectiva que tienen los participantes en un
mercado, de concurrir a él en contienda con los demás,
con el objeto de ofrecer y vender bienes o servicios a los
consumidores y de formar y mantener una clientela75.
74
Gaspar Ariño Ortiz. Principios de derecho público económico, Bo-
gotá, Externado, 2003, p. 175.
75 Alfonso Miranda Londoño. “Abuso de la posición dominante:
Reflexiones críticas en torno a la regulación de la competencia...
91
De igual forma, la Corte Constitucional mediante su
Sentencia C-263 de 6 de abril de 201176 indica el con-
cepto de la libre competencia manifestando:
La libre competencia consiste en la facultad que tienen
todos los empresarios de orientar sus esfuerzos, factores
empresariales y de producción a la conquista de un mer-
cado, en un marco de igualdad de condiciones y compren-
de, de conformidad con jurisprudencia constitucional, al
menos tres prerrogativas: (i) La posibilidad de concurrir
al mercado; (ii) La libertad de ofrecer las condiciones y
ventajas comerciales que se estimen oportunas; y (iii)
La posibilidad de contratar con cualquier consumidor o
usuario. Para garantizar la libre competencia, el Estado
es entonces responsable de eliminar las barreras de ac-
ceso al mercado y censurar las prácticas restrictivas de la
competencia, como el abuso de la posición dominante o la
creación de monopolios.
De tal manera que se considera la libre competencia
como un derecho colectivo a favor de todas aquellas
personas pertenecientes a una sociedad, por tanto, no
requiere la participación exclusiva de los agentes acti-
vos del mercado. Así, el carácter teleológico que pro-
pende es generar un bienestar a los consumidores,
desarrollar la eficacia de la economía, la estructura
industrial y sobre todo, ofrecer las garantías precisas
Perspectivas de aplicación en Colombia a la luz del derecho com-
parado”, ponencia presentada en el programa “Actualización sobre
promoción de la competencia e integraciones económicas”, Bogotá,
Universidad de los Andes, 26 a 28 de octubre de 1993, disponible
en
[https://centrocedec.files.wordpress.com/2011/07/8-abuso-
de-la-posicion-dominante.pdf ].
76 M. P.: Jorge Ignacio Pretel Chaljub, disponible en [http://www.
corteconstitucional.gov.co/relatoria/2011/c-263-11.htm ].
92
Derecho del consumo
para una estabilidad en las relaciones empresariales
de acuerdo a los preceptos del derecho de la compe-
tencia.
En este constructo argumental es importante resal-
tar que el derecho de la competencia regula dos áreas:
la libre competencia y la competencia desleal. Para el
caso de la libre competencia, la función que ejerce el
derecho es mantener los preceptos normativos para
restringir las prácticas de conductas anticompeti-
tivas, el abuso de la posición dominante y regular el
régimen de integración empresarial; mientras que en
el ámbito de la competencia desleal, el ejercicio del
derecho busca preservar el sistema regulado de una
economía a través de la práctica leal de la competen-
cia entre los participantes del mercado para garanti-
zar así una eficiencia económica.
Lo antes enunciado marca los postulados para
mantener una estabilidad mediante el ofrecimiento
de garantías que permitan el libre desarrollo del mer-
cado, la creación de empresas y la protección a los de-
rechos de los consumidores. En este orden de ideas
la libre competencia se reconoce como un principio
rector que regula las actividades económicas desarro-
lladas en el mercado y garantiza un beneficio para el
libre ejercicio de la empresa y el beneficio del consu-
midor en el mercado.
Sin embargo, al ser la libre competencia un derecho
colectivo implica responsabilidades, en especial las
que se derivan del ejercicio individual de la compe-
tencia desarrollado por una persona natural o jurídi-
ca y que encuentran su límite en el inicio de la función
social de tal derecho, en aras de mantener un equili-
Reflexiones críticas en torno a la regulación de la competencia...
93
brio en el mercado. A pesar de esto, cuando se rompe
el equilibrio y se trastorna el normal funcionamiento
del mercado, el Estado en su posición de garante tiene
la obligación de sancionar aquellas conductas que van
en perjuicio del mercado y sus agentes.
III. Marco legal de la Libre Competencia
Si bien es cierto que el ejercicio de la competencia y la
actividad económica en Colombia son libres y tienen
su fundamento normativo en la Constitución, existen
casos en los cuales este derecho colectivo se encuen-
tra vulnerado por las prácticas anticompetitivas que
se generan en el mercado con la finalidad de obtener
un desmedido lucro económico.
Es así como la Corte Constitucional indica que la
protección de la libre competencia y los consumido-
res está amparada por la Constitución, que lo esta-
blecido como precepto rector de las actividades eco-
nómicas es la libre competencia, con la finalidad de
brindar garantías y beneficios a los consumidores y a
las empresas. De manera pues que la ley misma busca
generar un mercado de libre acceso para los consumi-
dores y una participación igualitaria a las empresas,
al restringir acciones de posición dominante que ex-
ploten de manera abusiva la economía77.
77 Corte Constitucional de Colombia. Sentencia T-240 de 23 de
junio de 1993, M. P.: Eduardo Cifuentes Muñoz, disponible en
[http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/1993/t-240-93.
htm ].
94
Derecho del consumo
Por consiguiente, hablar de libre competencia no
solo implica que el legislador cree leyes especiales
que regulen el desarrollo de esta actividad en la eco-
nomía, sino que además se brinde una protección in-
tegral a todas las acciones que esta actividad genera.
Teniendo en cuenta que la libre competencia y la acti-
vidad económica se vislumbran como la capacidad de
participar de manera activa en un mercado económi-
co a través de la oferta y demanda de bienes y servi-
cios con base a lineamientos de igualdad y garantías
que avalen las relaciones surgidas en las operaciones
económicas78.
Por ello el legislador creó varias normas que pro-
híben el desarrollo de las prácticas anticompetitivas y
crean la autoridad competente para conocer los casos
referentes a las conductas anunciadas y las sanciones
correspondientes.
En este sentido, encontramos la Ley 155 de 1959
citada que indica las disposiciones atinentes a las con-
ductas que restringen la competencia, ley que no solo
compiló preceptos normativos que definían las accio-
nes anticompetitivas del mercado, sino que represen-
taba una protección más efectiva al consumidor y un
avance legal en el ordenamiento jurídico colombiano
que le generaba una posición de reconocimiento en el
mercado internacional79.
78 Liceth Dayana Almanza Barrios. “La estructura jurídica del dere-
cho de la competencia en Colombia”, trabajo de grado, Barranquilla,
Corporación Universitaria de la Costa, 2014, disponible en [http://
repositorio.cuc.edu.co/xmlui/bitstream/handle/11323/1250/TE-
SIS.pdf?sequence=1&isAllowed=y ], p. 17.
79 Ibíd., p. 20.
Reflexiones críticas en torno a la regulación de la competencia...
95
De la misma forma, la Ley 155 de 1959 contem-
pla una norma de orden procedimental, que permite
la creación de una autoridad administrativa compe-
tente, que tenga como función primordial el control
sobre las prácticas anticompetitivas que violentan el
derecho a la libre competencia y afecten el equilibrio
económico desarrollado en el mercado80.
Sin embargo, encontramos que la Ley 155 de 1959
no fue suficiente para garantizar la protección real del
derecho de la competencia, lo que conllevó a que se
promulgara el Decreto 2153 de 1992 ya citado que de-
fine en forma taxativa los actos, acuerdos y el abuso
de la posición dominante que vulneran el derecho a la
libre competencia, y la Ley 1340 de 2009 que regula
lo concerniente a las integraciones empresariales y la
autoridad competente para conocer de los casos de
vulneración del derecho a la libre competencia.
La Ley 1340 de 2009 constituye a la Superinten-
dencia de Industria y Comercio como la Autoridad
Nacional de Protección de la Competencia, tal como lo
indica su artículo 6.º, y expresa que esta entidad ten-
drá como función conocer de las investigaciones ad-
ministrativas, sancionar e imponer multas cuando se
violente el derecho de la competencia por la práctica
de conductas anticompetitivas y competencia desleal.
De igual forma, la Superintendencia de Industria y
Comercio se encuentra autorizada por la ley para emi-
80 Mary Elena Lares Colmenares. “La competencia desleal ante la
Superintendencia de Industria y Comercio y otras autoridades ad-
ministrativas”, Contexto. Revista de Derecho y Economía, n.º 19, no-
viembre 2004, pp. 70 a 87, disponible en [https://revistas.uexter-
nado.edu.co/index.php/contexto/article/view/1896 ].
96
Derecho del consumo
tir juicio acerca de los temas de políticas públicas que
involucren el ejercicio de la libre competencia en el
desarrollo del mercado, tal como lo anuncia el artícu-
lo 7.º de la Ley 1340 de 2009 de la siguiente manera
… la Superintendencia de Industria y Comercio podrá
rendir concepto previo sobre los proyectos de regulación
estatal que puedan tener incidencia sobre la libre compe-
tencia en los mercados. Para estos efectos las autoridades
de regulación informarán a la Superintendencia de Indus-
tria y Comercio de los actos administrativos que se pre-
tendan expedir.
La expedición de estas leyes determinó el camino
de protección que ofrece el Estado colombiano a los
consumidores al considerarlos y entenderlos como el
eslabón más débil en la cadena del mercado, tenien-
do en cuenta que todas las prácticas y acuerdos anti-
competitivos que surgen entre las empresa no solo las
afecta entre sí, sino que incluyen a los consumidores
quienes adquieren a diario los bienes y servicios para
la satisfacción de sus necesidades básicas.
Lo anterior lo expresa la Corte Constitucional al
afirmar:
Se concibe la libre competencia económica como un dere-
cho individual y a la vez colectivo, cuya finalidad es alcan-
zar un estado de competencia real, libre y no falseada, que
permita la obtención del lucro individual para el empresa-
rio, a la vez que genera beneficios para el consumidor con
bienes y servicios de mejor calidad, con mayores garan-
tías y a un precio real y justo81.
81 Corte Constitucional de Colombia. Sentencia C-815 de 2 de agos-
Reflexiones críticas en torno a la regulación de la competencia...
97
Ahora en cuanto al régimen de la competencia,
este establece todas aquellas acciones que pueden
vulnerar el libre ejercicio del derecho de la compe-
tencia protegido constitucionalmente. Estas prácti-
cas pueden darse a través de los acuerdos que surgen
entre diversas empresas y alteran la competencia en
el mercado; de igual forma, se encuentran prohibidas
aquellas conductas abusivas que ejercen los intervi-
nientes del mercado y como consecuencia les genera
una posición dominante frente a los demás en las re-
laciones económicas; del mismo modo, se encuentran
prohibidos los actos de carácter unilateral que lleven
a cabo las empresas y aquellas integraciones econó-
micas que reduzcan el desarrollo de la competencia y
no permitan la obtención de beneficios económicos a
sus agentes82.
Es de anotar que los acuerdos que surgen para la
división del mercado entre los competidores, se con-
sideran una conducta anticompetitiva y se encuentran
prohibidos en el ordenamiento jurídico colombiano.
El artículo 1.º de la Ley 155 de 1959 citada indica la
prohibición normativa que tienen las empresas de
pactar acuerdos y convenios que de forma directa o
indirecta busquen disminuir el ejercicio libre de la
competencia, alterando el mercado y sus etapas de
producción y distribución para generar una inequi-
to de 2001, M. P.: Rodrigo Escobar Gil, disponible en [http://www.
corteconstitucional.gov.co/relatoria/2001/c-815-01.htm ]..
82 Superintendencia de Industria y Comercio. “Prácticas restricti-
vas de la competencia”, cit.
98
Derecho del consumo
dad en los precios ofertados en la comercialización de
bienes y servicios.
Por otra parte el Decreto 2153 de 1992 en su artí-
culo 46 mantiene la prohibición establecida en la Ley
155 de 1959 sobre la práctica de los acuerdos anti-
competitivos que tiendan a afectar la libre competen-
cia en el mercado. Además, el artículo 47 del decreto
en comento señala de forma explícita los acuerdos
que se consideran anticompetitivos, los cuales son:
1. Aquellos cuya finalidad sea la determinación di-
recta o indirecta de precios de bienes y servicios; 2.
Aquellos cuya finalidad sea la imposición de condicio-
nes para la comercialización o venta de bienes y servi-
cios discriminando a terceros; 3. Aquellos cuya finali-
dad sea la de dividir entre los productores y distribui-
dores el mercado para el control del mismo frente a
la comercialización de bienes y servicios; 4. Aquellos
cuya finalidad sea la de establecer cuotas de produc-
ción y suministro; 5. Aquellos cuya finalidad sea asig-
nar, repartir o limitar las fuentes que suministran los
materiales productivos; 6. Aquellos cuya finalidad sea
limitar el desarrollo técnico; 7. Aquellos cuya finali-
dad sea condicionar el abastecimiento de insumos a
obligaciones adicionales que no se estipularon en el
objeto contractual; 8. Aquellos cuya finalidad sea in-
hibirse en la producción de un bien o servicio o per-
judicar los diferentes niveles de producción; 9. Aque-
llos cuya finalidad sea coludir en los concursos, en la
distribución que adjudiquen contratos y en la fijación
de términos que deban cumplir las propuestas; y 10.
Aquellos cuya finalidad sea imposibilitar que terceros
Reflexiones críticas en torno a la regulación de la competencia...
99
tengan una libre entrada al mercado o a los canales
aptos para dar la comercialización.
Siguiendo con las precisiones sobre los acuerdos,
el artículo 48 del Decreto 2153 de 1992 afirma que
son actos contrarios a la libre competencia los si-
guientes: 1. Violar las normas que regulan los aspec-
tos concernientes a la publicidad incluidas en el es-
tatuto de protección al consumidor; 2. Incidir en las
acciones de una empresa, con la finalidad de que au-
mente los precios de sus bienes y servicios o desista
en la disminución de los mismos; y 3. Realizar actos
discriminatorios contra otras empresas o no colocar
en su disposición a través de la comercialización de
bienes y servicios necesarios en la cadena productiva,
como mecanismo de retaliación al régimen de precios
fijados por la misma.
IV. Clasificación de los acuerdos
anticompetitivos
Para analizar de manera adecuada la clasificación de
los acuerdos anticompetitivos en el régimen normati-
vo colombiano, es relevante indicar qué modelo asu-
mió el legislador para implantarlo en nuestro sistema
jurídico y así poder formular las características de los
mismos.
El primer patrón del cual se desprende nuestra nor-
matividad, es el modelo jurídico de Estados Unidos, sis-
tema que establece que en el mercado pueden surgir
ciertos acuerdos entre las empresas que hacia adentro
constituyen una amenaza al derecho de la libre compe-
tencia, denominados ilícitos per se. Lo que indica que
100
Derecho del consumo
una vez la autoridad competente pruebe la existencia
del acuerdo, queda facultada para sancionar a los em-
presarios, sin que ellos puedan justificar tales acciones
con argumentos económicos, dejándoles como una
opción de defensa la prueba de su participación en la
creación y ejecución del acuerdo en el mercado83.
Esto permite evidenciar que este tipo de acuerdos
se presumen de pleno derecho, sin tener en cuenta
que en un momento determinado fueron favorables
para el mercado y los consumidores.
Por otra parte las acciones catalogadas como res-
trictivas de la competencia que se desarrollan en el
mercado, pueden generar un efecto económico positi-
vo en el mismo, por lo cual se analiza bajo los precep-
tos de la regla de la razón, que sopesa los beneficios
y perjuicios que desencadena cada acuerdo desde la
perspectiva de favorabilidad al consumidor y al desa-
rrollo de la libre competencia económica.
Como segundo patrón se encuentra el modelo eu-
ropeo, el cual determina en el artículo 101 del Tratado
de Funcionamiento de la Unión Europea84, un impedi-
mento que no permite el desarrollo de conductas que
restringen la competencia dentro del mercado. Estas
acciones comprenden la fijación directa de precios, la
limitación de la producción, la distribución del merca-
do y las fuentes que abastecen la producción85.
83 Galves Albarracín y Velásquez Trujillo. “Aplicación en Colombia
de la regla de la razón (rule of the reason) en el análisis de los acuer-
dos de cartel, dentro del derecho de la competencia”, cit.
84 Diario Oficial, n.° C
326, de 26 de octubre de 2012, pp. 0001 a
0390, disponible en [https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/
TXT/?uri=celex%3A12012E%2FTXT ].
85 Galves Albarracín y Velásquez Trujillo. “Aplicación en Colombia
Reflexiones críticas en torno a la regulación de la competencia...
101
Sin embargo, esta norma restrictiva contempla una
serie de exenciones que permiten la configuración
de conductas anticompetitivas por generar una efi-
ciencia en el mercado que propenden un beneficio a
la producción y distribución de bienes y servicios. De
acuerdo a esto, las empresas son vigiladas con la fina-
lidad de indagar sobre los acuerdos de legalidad y así
determinar si esta cobijada por una de las exenciones.
Con base en lo anterior, el sistema normativo de la
competencia en Colombia ha tomado los criterios de
valoración de las reglas per se y las reglas de la razón,
para determinar la ilegalidad de los acuerdos pacta-
dos entre las empresas. Estos preceptos se encuen-
tran en su mayoría enunciados en forma tácita en las
normas que regulan el derecho de la competencia, sin
embargo existen casos en los cuales el legislador no
incluyó en la norma ciertas prácticas, lo que permi-
te que el juez o la autoridad competente determine la
aplicación para regular estas acciones.
De este modo, para la aplicación de estas reglas se
parte de la premisa que todos los intervinientes del
mercado conocen los parámetros que la ley establece
para el ejercicio de la libre competencia y las garantías
que esta ofrece para su protección. Además, el empleo
de estas reglas permite a la autoridad competente es-
tablecer si el acuerdo pactado genera una vulneración
a la competencia económica.
Robert Bork explica el concepto de la regla per se
y la regla de la razón, señalando que desde la óptica
de la regla de la razón (rule of the reason) en el análisis de los acuer-
dos de cartel, dentro del derecho de la competencia”, cit., pp. 17 y 18.
102
Derecho del consumo
de la regla per se, todos los acuerdos que surjan entre
los competidores con la finalidad de repartir entre sí
el mercado, pactar precios fijos y restringir la produc-
ción de la competencia, por sí mismos se configuran y
se entienden como anticompetitivos, por lo que no es
necesaria la determinación de un efecto negativo en el
mercado. Por el contrario la regla de la razón, analiza
los efectos que repercuten en el mercado por la prác-
tica de acuerdos competitivos entre las empresas,
para determinar la responsabilidad y la sanción que
procede por alterar en forma sistemática las condicio-
nes del mercado y que en últimas van en detrimento
de los derechos del consumidor y el libre ejercicio de
la competencia86.
A su vez, Alfonso Miranda indica que las reglas
per se pueden configurar una presunción de derecho
para determinar que ciertas acciones revisten de ile-
galidad, aplicándose solo a las causales estipuladas en
la ley87.
En Colombia existe una discusión frente a la apli-
cación de los conceptos de la regla per se y la regla
de la razón, ya que estas no compaginan de forma
adecuada con el ámbito de responsabilidad adminis-
trativa que determina el ordenamiento jurídico. Así
se indica que el precepto de ilegalidad que pregona
86 Robert H. Bork. “The Rule of Reason and the Per Se Concept: Pri-
ce Fixing and Market Division”, en The Yale Law Journal, vol. 74, n.º
5, abril de 1965, pp. 775 a 843, disponible en [https://digitalcom-
mons.law.yale.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=4158&context=fss_
papers ].
87 Miranda Londoño. “El regimen general de la libre competencia. Ca-
racterísticas principales”, cit.
Reflexiones críticas en torno a la regulación de la competencia...
103
la regla per se corresponde a una presunta ilegalidad
del derecho aplicable a los acuerdos expresados en el
Decreto 2153 de 1992 en sus artículos 47 y 48: mien-
tras que la regla de la razón analiza y mide todos los
efectos negativos que surgen en el mercado y se aplica
en aquellos casos en los cuales los acuerdos no están
previstos en los artículos 47 y 48 del Decreto 2153 de
1992, en los hechos constitutivos de posición domi-
nante e integraciones empresariales88.
Por otra parte encontramos que los acuerdos an-
ticompetitivos pueden clasificarse como horizontales
o verticales. Miranda explica que los acuerdos hori-
zontales se conforman entre las empresas que se en-
cuentran en el mismo plano de competitividad en los
procesos productivos, por lo que deciden dividirse el
mercado directa o indirectamente para tener el con-
trol de precios y la generación de utilidades económi-
cas a su favor89.
Del mismo modo, este autor señala que los acuer-
dos anticompetitivos verticales se caracterizan por
que involucran a todas las empresas que desarrollan
una actividad en los distintos sectores de la economía,
que de forma unilateral pactan acuerdos en contra de
otras empresas para obtener una ventaja económica.
Aquí se involucran las prácticas que se dan entre un
88 ocde. Derecho y politica de la competencia en Colombia. Examen in-
ter-partes, cit., p. 21.
89 Alfonso Miranda Londoño. “Los acuerdos anticompetitivos de
repartición de mercados”, Contexto. Revista de Derecho y Economía,
n.º 3, 1998, pp. 21 a 32, disponible en [https://revistas.uexternado.
edu.co/index.php/contexto/article/view/1699 ]..
104
Derecho del consumo
productor y un distribuidor que trabajan en la misma
secuencia productiva de un bien o servicio90.
Sin embargo, en los acuerdos verticales surgen si-
tuaciones en las que, a pesar de ser anticompetitivos,
generan un beneficio al mercado y a los consumidores,
pese a esto, la Superintendencia de Industria y Comer-
cio podría sancionar a las empresas por estos acuer-
dos, teniendo en cuenta la violación de la norma que
prohíbe tales actos así como se limita el ejercicio de la
competencia en el mercado por las demás empresas.
En forma análoga, los acuerdos enunciados al con-
figurarse son sancionados teniendo en cuenta el obje-
to y los efectos que generan en el mercado. Los acuer-
dos que surgen por el objeto son aquellos en los que
se analizan los actos de los agentes del mercado en
pactar unas condiciones que limitan la competencia
sana y que les genera grandes utilidades económicas.
Para la ley solo es necesario demostrar la condición
anticompetitiva del acuerdo, la cual se presume por sí
misma para determinar la responsabilidad, no impor-
ta si estos en realidad fueron ejecutados con éxito, a
estos acuerdos se les denomina “carteles”.
Se entiende por carteles la asociación de varias em-
presas que tienen como finalidad repartirse el merca-
do, acordar los precios en el mismo para su comercia-
lización y determinar las cuotas de producción entre
los participantes del acuerdo. Las consecuencia de
estos pactos se manifiestan en la reducción y elimina-
ción de la competencia que existe en el mercado por
parte de las demás empresas, que día a día luchan por
90 Ibíd., p. 24.
Reflexiones críticas en torno a la regulación de la competencia...
105
ofrecer un producto de óptima calidad a precios bajos
y, por ende, obliga a las otras empresas a esforzarse
y trabajar para mantener el ciclo competitivo. De ahí
que el cartel propende por la generación de rendi-
mientos económicos con la fijación de precios altos
e invariables en los bienes y servicios, además de la
baja calidad de los mismos, perjudicando potencial-
mente al consumidor quien es la pieza fundamental
en las relaciones de consumo.
Por otra parte, se configura la existencia de acuer-
dos en los cuales se resalta el efecto anticompetitivo
que generan en el mercado. Aquí solo se sanciona el
acuerdo que previa verificación de los efectos anti-
competitivos causados en el mercado, altere el bien-
estar de los consumidores, el ejercicio de la libre
competencia y la eficiencia económica91, sin tener en
cuenta la intención que tenían los agentes económi-
cos con la consecución del mismo.
V. Abuso de posición dominante
El Estado -de acuerdo a los poderes que le confiere
la Constitución- tiene la responsabilidad de prevenir
e impedir todas aquellas acciones que provoquen un
acaparamiento del mercado por parte de terceros,
que buscan generar unos beneficios económicos sin
91 Dichos critrios de economía y eficiencia no solo obedecen a un
ámbito del derecho privado, sino a la inclusión de la esfera de lo
público, donde debe primar el principio de transparencia, tanto en
la inversión de reursos, como en prevenir y combatir el fraude y
la corrupción. Martha Lucía Bahamón Jara. Elementos y pre-
supuestos de contratación estatal, Bogotá, Universidad Católica de
Colombia, 2018, p. 99.
106
Derecho del consumo
importar el menoscabo de los derechos en cabeza de
los demás agentes del mercado tales como consumi-
dores, empresas competidoras, distribuidores, entre
otros, lo cual impide el sostenimiento de orden eco-
nómico y social justo como lo pregonan los principios
constitucionales.
Dentro de estas conductas anticompetitivas encon-
tramos el abuso de posición de dominio la cual surge
en el mercado:
cuando una o más empresas pueden influir sobre las de-
cisiones de otros agentes económicos por medio de una
estrategia independiente de tal forma que no puede apa-
recer y mantenerse en el mercado una competencia prac-
ticable y suficientemente eficaz92.
De igual manera, se indica entonces que la posición de
dominio se configura dentro del mercado cuando una
o varias empresas influyen en la comercialización de
bienes y servicios, determinando el régimen de pre-
cios, la cantidad y calidad de productos ofertados así
como la imposición de condiciones para la compra y
venta de productos y los requisitos para las garantías
de los mismos.
En este sentido, la Corte Constitucional define el
abuso de posición de dominio indicando que esta
se constituye como una fuerza, un poder dentro del
mercado que autoriza a un interviniente económico a
desplegar de forma independiente acciones en contra
de sus competidores, donde establece de modo unila-
92 María Jesús Arozamena. Las concentraciones de empresas en la co-
munidad europea, Madrid, Civitas, 1993, p. 64.
Reflexiones críticas en torno a la regulación de la competencia...
107
teral los precios y las decisiones que rigen una deter-
minada zona de consumo en el mercado93.
Fernando Montoya Mateus manifiesta que la po-
sición de dominio por sí misma sustrae la competen-
cia, es decir, que esta permite que una o varias empre-
sas se alejen de los preceptos normativos que rigen
la competencia sustancial y establecen a las demás
empresas competidoras unas condiciones de negocia-
ción dentro del mercado que muchas empresas y con-
sumidores asumen por no tener otras alternativas94.
La posición de dominio se caracteriza por ejercer
una postura de poder sustancial de una empresa en el
mercado, lo cual le permite dificultar la presencia de una
competencia efectiva en la economía, teniendo en cuen-
ta que este poder le posibilita actuar de forma indepen-
diente de otras empresas y de los consumidores95.
El Decreto 2153 de 1992 en su artículo 50 determi-
na de manera explícita las acciones que se despliegan
en el mercado que son consideradas anticompetitivas
y reflejan un abuso de la posición dominante, estas
son: 1. Disminuir considerablemente los precios, esta-
bleciendo unos que se encuentran por debajo del ran-
go de costos de producción, con la finalidad de excluir
93 Corte Constitucional de Colombia. Sentencia T-375 de 14 de
agosto de 1997, M. P.: Eduardo Cifuentes Muñoz, disponible en
[http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/1997/t-375-97.
htm ].
94 Fernando Montoya Mateus. “Derecho comercial y libre competen-
cia” en aa. vv. Homenaje a Fernando Hinestrosa, t. iii, Estudios de
Derecho Comercial, Bogotá, Externado, 1993.
95 Delio Gómez Leyva. De las restricciones, del abuso y de la deslealtad
en la competencia económica, Bogotá, Cámara de Comercio de Bogo-
tá, 1998.
108
Derecho del consumo
a varias empresas competidoras o detener la entrada
y expansión de las mismas en el mercado; 2. Ejercer
acciones discriminatorias por el establecimiento de
condiciones en las operaciones equivalentes, que de-
noten desigualdad y desventaja entre un consumidor
o proveedor y otros en situaciones análogas; 3. Aque-
llos cuya finalidad sea condicionar el abastecimiento
de insumos a obligaciones adicionales que no se esti-
pularon en el objeto contractual; 4. La realización de
venta de bienes y servicios a un comprador en circuns-
tancias distintas a las que ofrece otro comprador, con
el objetivo de eliminar a las empresas competidoras
en el mercado; y 5. La venta y prestación de un servi-
cio en distintas zonas del país con diferentes precios
en los lugares que se ofrece el servicio y la fijación de
precios que no sean consecuentes con el sistema de
costos de una transacción, con la finalidad de eliminar
la competencia en el mercado.
Las conductas antes señaladas indican la intención
de una empresa en perjudicar a los agentes económi-
cos en el mercado, sin importar la categoría o condi-
ción que tengan dentro del mismo. Al analizar estas
acciones encontramos que la primera representa la
intención de una empresa dominante de excluir del
mercado a los demás competidores modificando los
precios de los bienes y servicios ofertados sin tener
en cuenta el costo-beneficio desarrollado en la cadena
de producción, debido a que para muchos es imposi-
ble competir con una baja significativa de los precios,
Reflexiones críticas en torno a la regulación de la competencia...
109
dado que esto representa efectos negativos en sus ac-
tividades económicas96.
Para los numerales 2, 4 y 5 se indica la existencia
de una discriminación por parte del agente dominan-
te, teniendo en cuenta que este propende a aislar y
dejar maniatados a sus competidores sin importar
los efectos negativos que estas prácticas desatan en
el mercado. Frente al numeral 3 vemos un estado de
indefensión por parte del competidor que depende de
la venta del producto por parte de la empresa domi-
nante. Esta se constituye en una indefensión material
tal como lo manifiesta la Corte Constitucional en el
caso donde la empresa Terpel Sur S. A. aprovechó su
posición de dominio como único distribuidor de para-
fina en la ciudad de Florencia frente al microempresa-
rio Marcelino Rodríguez, expresando lo siguiente:
En la concreta relación económica trabada entre el actor
y aquélla se dan las notas de una manifiesta dependencia
económica del primero hacia la última. En efecto, la ruptu-
ra del suministro ha colocado al pequeño empresario en
una situación cercana a la clausura del negocio. Los costos
inherentes a un cambio de proveedor -que bien puede
existir- o a la adquisición directa de un determinado pro-
ducto, no pueden mirarse de manera general, sin tomar en
consideración las dificultades que puede afrontar en con-
creto el pequeño empresario para quien asumir esta línea
96 Ana Bethy Estupiñán Mesa, Adriana Cristina Caldas y María
de los Ángeles Ortiz. “Abuso de la posición dominante en el mer-
cado su tratamiento en la Constitución Política de 1991”, Ciencias
Jurídicas, n.º 11, enero-diciembre de 2014, pp. 45 a 60, disponible
en
[https://cienciasjuridicas.javeriana.edu.co/documents/3722
972/4335815/2+ABUSO+DE+LA+POSICIÓN+DOMINANTE.pdf/
be3768e2-ac70-41b7-a38c-d24a142d05d8].
110
Derecho del consumo
de conducta puede no solamente ser arduo sino imposi-
ble. La dependencia, de otro lado, es todavía más acusada,
puesto que la parafina, cuyo suministro se ha suspendido,
constituye el insumo esencial del proceso productivo que
realiza el actor. No parece que esta situación de dominio
económico hubiese pasado desapercibida para la socie-
dad demandada”97.
Dentro de los campos donde puede darse el abuso de
la posición dominante en las relaciones contractuales
y en el mercado. En las relaciones contractuales con
las entidades financieras los consumidores son consi-
derados la parte más endeble, debido a que las condi-
ciones para adjudicar un crédito, las cláusulas de los
contratos y el interés de los créditos en su mayoría no
son negociables, teniendo en cuenta que la empresa
que ofrecen los servicios financieros se encuentra en
una posición de dominio frente al cliente que en aras
de satisfacer una necesidad se ve impedido para dis-
cutir las mismas.
Para estos casos Ernesto Rengifo explica que
estas situaciones se dan en lo profundo del negocio
jurídico mientras que en el mercado el dominio se
manifiesta en un contexto amplio donde el agente
dominante somete y estipula las reglas de juego a los
demás empresarios, consumidores o distribuidores,
entre otros98.
El abuso de la posición dominante de una empre-
sa debe demostrarse por la autoridad competente,
97 Sentencia T-375 de 1997, cit.
98 Ernesto Rengifo García. Del abuso del derecho al abuso de la posi-
ción dominante, Bogota, Externado, 2004, pp. 399 a 412.
Reflexiones críticas en torno a la regulación de la competencia...
111
para nuestro caso, la Superintendencia de Industria y
Comercio debe probar que en efecto una empresa ha
incurrido en un acto prohibido de posición dominan-
te en el mercado. De hallar responsable a la empresa
infractora la sanción será impuesta de forma auto-
mática sin tener en cuenta los efectos negativos que
estos hechos generaron en el mercado y en los consu-
midores, teniendo en cuenta que lo que se sanciona es
la falta en la que incurrió la empresa en cometer una
conducta ilegal prohibida por la ley99.
VI. Régimen de las integraciones
empresariales
La normatividad dispuesta para regular el régimen
de integraciones y adquisiciones de empresas, tiene
como objetivo primordial ejercer un control y una vi-
gilancia sobre el poder económico que pueden tener
ciertas sociedades al llevar a cabo este tipo de proce-
sos. Es importante resaltar que la ley no busca prohi-
bir el desarrollo de estas actividades, sino que obliga
a las empresas a que informen de manera oportuna
de acuerdo a los preceptos normativos, la fusión o ad-
quisición para aprobar su viabilidad y determinar la
eficiencia económica que genera en el mercado100.
El marco legal que regula las integraciones empre-
sariales en Colombia comprende el artículo 4.º de la
Ley 155 de 1959; los artículos 6.º y 7.º del Decreto
99 ocde. Derecho y politica de la competencia en Colombia, cit., p. 25.
100 Archila. “Los precios predatorios. Una forma de abuso de posi-
ción dominante”, cit., p. 69.
112
Derecho del consumo
1302 de 1.º de junio de 1964101; los artículos 2.º, 4.º,
12 num. 4, 14, 45 num. 4 y 51 del Decreto 2153 de
1992 ya citado; el Título vii de la Circular Única de
la Superintendencia de Industria y Comercio Resolu-
ción n.º 22195 de 25 de agosto de 2006102 y por últi-
mo pero no menos importante la Ley 1340 de 2009 ya
citada. Estas normas indican la regulación que da el
Estado a la economía a través de su intervención para
conocer y autorizar las integraciones empresariales,
siempre y cuando estas no vayan en contra del princi-
pio de eficiencia económica y los derechos de la libre
competencia y los consumidores.
En nuestro ordenamiento jurídico existe un con-
trol previo antes de materializarse las fusiones em-
presariales entre aquellas empresas que tengan como
objeto social la misma actividad económica o perte-
nezcan al mismo proceso de producción. Es así como
a la empresas les asiste el deber de informar a la Su-
perintendencia de Industria y Comercio acerca de to-
dos aquellos procesos que desean fusionar mediante
el cumplimiento de los requisitos que indique la auto-
ridad antes mencionada103.
101 Diario Oficial, n.º
31.922, de
3 de mayo de 1966, disponi-
ble
en
[http://www.suin-juriscol.gov.co/viewDocument.
asp?ruta=Decretos/1263055].
102 “Por la cual se modifica la Circular Única en materia de Integracio-
nes Económicas y Competencia Desleal”, Diario Oficial, n.º 46.374,
de 28 de agosto de 2006, disponible en [http://www.suin-juriscol.
gov.co/viewDocument.asp?ruta=Resolucion/4039586].
103 Felipe Serrano Pinilla. “El concepto de ‘control’ en el régimen
colombiano de integraciones empresariales y sus implicaciones
frente a la adquisición de participaciones minoritarias”, Revista
Derecho de la Competencia, vol. 10, nº 10, enero-dicembre de 2014,
Reflexiones críticas en torno a la regulación de la competencia...
113
Como se mencionó antes, la finalidad de las nor-
mas es vigilar que las integraciones empresariales en
sus operaciones económicas no trasgredan ni limiten
el desarrollo del derecho a la libre competencia. Sin
embargo existen casos en los que estas prácticas res-
tringen la competencia a través de acciones que pro-
ducen efectos unilaterales o efectos coordinados en
el mercado. Las primeras se caracterizan por que una
vez dada la fusión, eliminan la competencia de los bie-
nes y servicios ofertados por las demás empresas en
el mercado, estableciendo una posición de dominio
donde este ente fusionado impone las reglas de ope-
ración en las relaciones de consumo. Las segundas se
caracterizan por fortalecer a las empresas fusionadas
en un contexto de una futura desintegración, situación
que genera que estas empresas compitan entre ellas
finalizada la unión, aniquilando a los demás agentes
económicos104.
El artículo 9.º de la Ley 1340 de 2009 considera el
tema de las integraciones empresariales al expresar
que aquellas empresas que tengan como objeto social
el desarrollo de actividades económicas igualitarias o
en su defecto, tengan injerencia en la cadena de valor
y deseen fusionarse, adquirir el control de otra em-
presa o integrarse, deben cumplir con la obligación de
pp. 457 a 497, disponible en [https://centrocedec.files.wordpress.
com/2010/06/9-el-concepto-de-control.pdf ].
104 International Competition Network. “icn merger guidelines
workbook”, Quinta Conferencia Anual de la icn en Cape Town, abril
de 2006, disponible en [http://www.internationalcompetitionnet-
work.org/uploads/library/doc321.pdf ].
114
Derecho del consumo
informar a la Superintendencia de Industria y Comer-
cio sobre las acciones a realizar como:
… 1. Cuando, en conjunto o individualmente consideradas,
hayan tenido durante el año fiscal anterior a la operación
proyectada ingresos operacionales superiores al monto
que, en salarios mínimos legales mensuales vigentes, haya
establecido la Superintendencia de Industria y Comercio
o; 2. Cuando al finalizar el año fiscal anterior a la opera-
ción proyectada tuviesen, en conjunto o individualmente
consideradas, activos totales superiores al monto que, en
salarios mínimos legales mensuales vigentes, haya esta-
blecido la Superintendencia de Industria y Comercio. En
los eventos en que los interesados cumplan con algunas de
las dos condiciones anteriores pero en conjunto cuenten
con menos del 20% del mercado relevante, se entenderá
autorizada la operación. Para este último caso se deberá
únicamente notificar a la Superintendencia de Industria y
Comercio de esta operación…”.
La ley establece dos presupuestos que al materializar-
se indican la obligación de las empresas de informar
a la Superintendencia de Industria y Comercio la fu-
sión que desean realizar. Estos presupuestos son el
subjetivo y el objetivo. Dicha Superintendencia indi-
ca que el presupuesto subjetivo se da en las integra-
ciones horizontales y en las integraciones verticales,
entendiendo que las primeras integran a agentes del
mercado que desarrollan su actividad económica en
la misma cadena de valor, mientras que las segundas
integran a varios agentes del mercado que desarro-
llan actividades en los diferentes niveles de produc-
ción para la obtención de un producto en la misma
cadena de valor105.
105 Superintendencia de Industria y Comercio. Resolución n.º
Reflexiones críticas en torno a la regulación de la competencia...
115
Dentro de las operaciones en las que se constitu-
ye este presupuesto objetivo, se encuentran aquellas
que se desarrollan de una forma activa en el mercado,
como por ejemplo, las fusiones, las adquisiciones de
control y la compraventa de activos. El concepto de
fusión es definido por José Narváez quien afirma que
esta
es la unión jurídica de dos o más sociedades que se com-
penetran recíprocamente para que una sola de ellas, como
organización jurídica unitaria, sustituya la pluralidad de
entes de derecho106.
El Código de Comercio107 indica en su artículo 172 que
aplica la fusión en las relaciones comerciales cuando
una o varias sociedades se disuelven sin llevar a cabo
el proceso de liquidación, estas pueden ser absorbi-
das por otras o pueden constituir una nueva sociedad.
En los eventos de la adquisición de control, el nu-
meral 4 del artículo 45 del Decreto 2153 de 1992 esta-
blece su definición, al indicar que esta es la probabili-
dad de ejercer influencias directas o indirectas de una
5545 de 6 de febrero de 2014, “Por la cual se adicioona una ope-
ración de integración”, Caso Empresa de Energía de Bogotá -eeb-
e Isagen, disponible en
[http://www.sic.gov.co/recursos_user/
documentos/normatividad/Publicaciones_Despacho_3/sicdeci-
siones2/RESOLUCIONES_COMPETENCIA_ANOS/2014/RESOLU-
CION_5545_DE_06_DE_FEBRERO_DE_2014_CONDICIONA_UNA_
INTEGRACION_EEB_ISAGEN.pdf ].
106 José Ignacio Narvaéz Garcia. Teoria general de las sociedades, Bo-
gota, Legis, 1998, p. 250.
107 Decreto 410 de 27 de marzo de 1971, Diario Oficial, n.º 33.339, de
16 de junio de 1971, disponible en [http://www.alcaldiabogota.
gov.co/sisjurMantenimiento/normas/Norma1.jsp?i=41102 ].
116
Derecho del consumo
determinada empresa en las políticas empresariales
de otra, así como el inicio, variación o finalización del
objeto social de la misma, o la disposición sobre los
bienes y derechos esenciales que se requieren para el
desarrollo y la ejecución de las actividades empresa-
riales.
La influencia anunciada se da en los casos en los
que una sociedad compra una participación en una
empresa con carácter vertical y adquiere unos de-
rechos para la toma de decisiones de la misma, con
lo cual se demuestra el control que tiene sobre ella.
Un ejemplo claro de esto se da cuando una sociedad
somete la voluntad de otra por tres razones que es-
tablece en el artículo 261 del Código de Comercio: 1.
Cuando la empresa matriz ostenta un porcentaje de
acciones equivalente al 50% del capital, sea directa,
intermedia o por el concurso de las empresas subor-
dinadas a ella, o de las subordinadas a la cual someten
a la voluntad del mayor accionista, sin que esto repre-
sente un computo de acciones con dividendos prefe-
renciales y sin derecho a voto; 2. En los casos en los
que la empresa matriz y las empresas subordinadas
tengan en conjunto o separadas el derecho de expedir
un voto que constituye la mayoría mínima requerida
para la toma de decisiones en la junta o asamblea de
socios, o en su defecto, tengan los votos necesarios
para poder elegir y designar los miembros mayorita-
rios de la junta directiva, en los casos que la hubiere; y
3. En los casos en que la empresa matriz de forma di-
recta, por intermedio o con el apoyo de sus empresas
subordinadas, por el hecho de tener un negocio con la
sociedad contratada, ejerza una presión e influencias
Reflexiones críticas en torno a la regulación de la competencia...
117
sobre la toma de decisiones de los órganos que admi-
nistran la sociedad.
Este artículo finaliza con la existencia de la subor-
dinación por parte de personas naturales o jurídicas
que tengan una naturaleza no societaria, que posean
de forma directa, por intermedio o por el concurso de
entidades el porcentaje equivalente al 50% del capi-
tal o en su defecto, se constituya la mayoría requerida
para ejercer influencia en la toma de decisiones de la
entidad.
Y por último, en los casos donde se establece una
integración por la compra de activos, se refleja cuan-
do el nuevo dueño puede explotar un negocio a raíz de
la compra de ese activo, es decir, que antes no podía
llevarlo a cabo por que no tenía participación alguna
en la línea de negocio. Esto a la luz del régimen de la
competencia constituye una integración. Este hecho
es analizado por la Superintendencia de Industria y
Comercio al expresar que:
La venta de activos intangibles, entre empresas compe-
tidoras, puede dar lugar a una operación de integración
económica, cuando quiera que se obtenga posibilidad de
producir la línea de bienes y adquirir el good-will que te-
nía un competidor, aumentando con ello la concentración
en el mercado108.
108 Superintendencia de Industria y Comercio. Resolución n.º
21819 de 1.º de septiembre de 2004, “Por la cual se impone una
sanción”, Caso Industria Colombiana de Artefactos
-icasa- y
Haceb, disponible en
[http://www.sic.gov.co/recursos_user/
documentos/normatividad/Publicaciones_Despacho_3/sicdeci-
siones2/RESOLUCIONES_COMPETENCIA_ANOS/2004/RESOLU-
CION_21819_DE_01_DE_SEPTIEMPRE_DE_2004.pdf ].
118
Derecho del consumo
Después de analizar este contexto jurídico, es per-
tinente analizar casos que denotan cómo se constru-
yen las tendencias que hoy dinamizan la jurispruden-
cia en torno a la regulación del derecho a la libre com-
petencia.
VII. Régimen sancionatorio
Para el régimen sancionatorio por violación a las dis-
posiciones legales referentes al ejercicio de la compe-
tencia, se aplican los preceptos estipulados en el artí-
culo 25 de la Ley 1340 de 2009 en los casos atinentes
a personas jurídicas y para las personas naturales lo
dispuesto en el artículo 26 de la misma ley.
Así vemos que la ley en el artículo 25 enuncia que
todas aquellas empresas que incurran en una viola-
ción a los postulados establecidos en el régimen de
la competencia, estarán obligadas a pagar una multa
hasta de 100.000 salarios mínimos y para los casos
en que la infracción sea superior, deberán pagar has-
ta el 150% de las ganancias obtenidas por la práctica
de la conducta anticompetitiva. Para la imposición de
la multa se tendrá en cuenta parámetros como: 1. El
impacto que se genere en el mercado por la realiza-
ción de una conducta anticompetitiva; 2. Las dimen-
siones en las que se logró afectar en el mercado, por
la constitución de una conducta anticompetitiva; 3.
Los beneficios que obtuvo la empresa culpable por la
comisión de la conducta; 4. Los niveles de participa-
ción de las empresas involucradas; 5. Las actuaciones
procesales de las empresas investigadas; 5. La cuota
de mercado establecida a la empresa culpable, al igual
Reflexiones críticas en torno a la regulación de la competencia...
119
que los activos y ventas involucrados en las conductas
anticompetitivas; y 6. El patrimonio económico de la
empresa o empresas infractoras.
De igual forma, la ley contempla circunstancias de
agravación con la finalidad de graduar la sanción im-
puesta, indicando que estas son: 1. Si persiste en el
tiempo la empresa en el mercado con conductas an-
ticompetitivas;
2. Si existen registros de anteceden-
tes con base a conductas que violaron el régimen que
protege la competencia; 3. Si existe el incumplimiento
de las obligaciones acordadas u órdenes dadas por la
autoridad competente; y 4. El actuar como líder, pro-
vocador o causante en el desarrollo del acuerdo anti-
competitivo
Así mismo, la propia ley prevé atenuación de la
sanción por una colaboración activa del infractor du-
rante la investigación.
En los casos donde se sanciona a las personas natu-
rales adscritas a las empresas infractoras por permitir
y ejecutar las conductas anticompetitivas, el artículo
26 de la Ley 1340 de 2009 establece que la multa será
hasta 2.000 salarios mínimos y se graduará de acuer-
do a los siguientes factores: 1. Si persiste la empresa
y sus funcionarios en el mercado con conductas anti-
competitiva; 2. El impacto que se genere en el merca-
do por la realización de una conducta anticompetitiva;
3. La reiteración de las conductas anticompetitivas; 4.
Las actuaciones procesales de las empresas y los fun-
cionarios investigadas; y 5. Los niveles de participa-
ción de las empresas y los funcionarios involucrados.
Adicional a lo dicho, en los casos donde las empre-
sas infractoras o las personas naturales desean aco-
120
Derecho del consumo
gerse al beneficio por colaboración por haber parti-
cipado en una conducta anticompetitiva al entregar
información a la autoridad competente que permita
esclarecer los hechos investigados y determinar res-
ponsabilidades, deberá cumplir con los requerimien-
tos estipulados por el legislador en el artículo 14 de la
Ley 1340 de 2009:
Artículo 14. Beneficios por colaboración con la autori-
dad. 1. Los beneficios podrán incluir la exoneración total
o parcial de la multa que le sería impuesta. No podrán ac-
ceder a los beneficios el instigador o promotor de la con-
ducta. // 2. La Superintendencia de Industria y Comercio
establecerá si hay lugar a la obtención de beneficios y los
determinará en función de la calidad y utilidad de la in-
formación que se suministre, teniendo en cuenta los si-
guientes factores: // a) La eficacia de la colaboración en
el esclarecimiento de los hechos y en la represión de las
conductas, entendiéndose por colaboración con las au-
toridades el suministro de información y de pruebas que
permitan establecer la existencia, modalidad, duración y
efectos de la conducta, así como la identidad de los res-
ponsables, su grado de participación y el beneficio obteni-
do con la conducta ilegal. // b) La oportunidad en que las
autoridades reciban la colaboración”.
VIII. Análisis jurisprudencial: Casos de
conductas restrictivas de la competencia
A. Cartel de la industria arrocera
Para
2004 la Superintendencia de Industria y
Comercio realizó una investigación en la industria
del arroz la cual involucraba a cinco empresas na-
cionales a saber: Molinos Roa S. A.; Arroz Diana S.
Reflexiones críticas en torno a la regulación de la competencia...
121
A.; Molino Flor Huila S. A.; Unión de Arroceros S. A. y
Procesadora de Arroz Ltda. Las consideraciones ana-
lizadas por la Superintendencia tienen en cuenta el
nivel de participación en el mercado que para el caso
objeto de estudio, demuestra que en 2004 las produc-
toras de arroz Roa S. A. y Florhuila S. A. ostentaban un
cuota del 36.4% y en conjunto, la cuota de las empre-
sas adscritas al cartel representaba un 71.6%, lo cual
los coloca en una situación de dominio en el merca-
do, imponiendo las condiciones en la venta de arroz
Paddy109.
La Superintendencia encuentra culpables a es-
tas empresas por infringir el numeral 1 del artículo
47 del Decreto de 2153 de 1992, “los que tengan por
objeto o tengan como efecto la fijación directa o in-
directa de precios”. Los cuales fueron aplicados en el
mercado del arroz durante 2004. Dentro del análisis
probatorio con la cual la Superintendencia estableció
la sanción se tiene en cuenta:
1) precios de compra idénticos para productores durante
un período de seis meses (enero-junio 2004); 2) idéntica
variación el tiempo y el valor de los precios de compra,
en seis ocasiones, que sumaban el 100% de las variacio-
nes producidas en el período; 3) pruebas de haberse rea-
lizado reuniones entre las empresas para definir precios
109 Superintendencia de Industria y Comercio. Resolución n.º 22625
de 15 de septiembre de 2005, “Por la cual se impone una san-
ción”, Caso Carteles arroz Paddy, disponible en [http://www.sic.
gov.co/recursos_user/documentos/normatividad/Publicacio-
nes_Despacho_3/sicdecisiones2/RESOLUCIONES_COMPETEN-
CIA_ANOS/2005/RESOLUCION_22625_DE_15_DE_SEPTIEMBRE_
DE_2005.pdf ].
122
Derecho del consumo
de compra; 4) falta de explicaciones económicas para las
variaciones observadas (ausencia de movimientos de la
demanda; ausencia de relación entre los inventarios y la
demanda estacional); 5) la investigación reveló que todas
las características que propician la conducta de cartel
estaban presentes en este mercado (alta concentración,
altas barreras de entrada, productos homogéneos, funcio-
nes de producción similares y la existencia de una asocia-
ción comercial)110.
Así, el
15 de septiembre de
2005 mediante la
Resolución n.º 22625 ya citada, la Superintendencia
de Industria y Comercio impuso una condena al pago
de una multa por valor de $ 2.461 millones a las em-
presas productoras de arroz y a sus representantes
legales por la fijación directas de precios de ese pro-
ducto en el mercado para 2004.
B. Cartel empresarial de pañales para bebé
En 2016, la Superintendencia de Industria y Comercio
impuso una multa de $208 mil millones de pesos a las
empresas Tecnoquímicas S. A.; Productos Familia S. A.
y Colombiana Kimberly y Colpapel S. A. y a sus fun-
cionarios por incurrir durante los períodos de 2001
a 2012 en una conducta anticompetitiva para fijar los
precios de los pañales para bebés, anulando la compe-
tencia de las demás empresas en el mercado por una
década.
110 ocde. Derecho y politica de la competencia en Colombia, cit., p. 76.
Reflexiones críticas en torno a la regulación de la competencia...
123
Sumado a lo anterior, la Superintendencia san-
cionó a altos directivos de las empresas adscritas al
cartel por permitir y dirigir la ejecución de conductas
que restringieron y violentaron el régimen de la libre
competencia. Es de anotar que la multa impuesta no
supera el 8% del patrimonio de las empresas sancio-
nadas ni se considera el 7% de los ingresos que ge-
neran por las operaciones económicas que realizan
anualmente111.
Para 2013 la Superintendencia inició las investi-
gaciones pertinentes para desmantelar el cartel, en-
contrando que las empresas Kimberly y Familia se
ofrecieron como delatoras en el proceso y en conse-
cuencia, asumieron su responsabilidad dentro del
cartel. Colaboraron con la autoridad competente para
el aporte de pruebas con la finalidad de recibir los be-
neficios que ofrece la ley por colaboración.
Las investigaciones arrojaron que las empresas
Tecnoquímicas, Familia y Kimberly implementaron
dentro de su política de dinamismo económico, las
conductas desplegadas en el cartel, apoyadas por los
altos directivos. Por lo que estos incurrieron en actos
desleales al buen manejo empresarial y vulneraron
el principio constitucional de mantener una compe-
tencia sana en la economía, al alterar las condiciones
del mercado colombiano y afectar los derechos de los
111 Superintendencia de Industria y Comercio. Resolución n.º
43218 de 28 de junio de 2016, “Por la cual se imponen unas san-
ciones por infracciones del régimen de protección de la competen-
cia y se adoptan otras determinaciones”, Caso Cartel de Pañales
para bebé, disponible en [http://www.sic.gov.co/sites/default/
files/estados/022018/RES_43218_DE_2016.pdf ].
124
Derecho del consumo
consumidores y las empresas intervinientes en la ca-
dena de valor al fijar de forma unilateral los precios
artificiales de los pañales112.
En el análisis probatorio la Superintendencia des-
cubrió que el cartel de pañales al fijar los precios en el
mercado entre un 15 y 60% arriba de los precios de
la competencia, obtuvo una participación del 85% del
mismo. De esta manera no solo afectaron a las empre-
sas competidoras sino que afectaron a los consumido-
res en los hogares que tenían niños entre las edades
de cero a dos años pertenecientes a los estratos 0, 1 y
2113.
Para el caso de las multas, están se mantuvie-
ron para las personas jurídicas, es decir las em-
presas sancionadas deberán cancelar un valor de $
68.945.500.000. Mientras que las personas naturales
de la empresa Kimberly y Colpapel S. A., por ser la pri-
mera empresa que se ofreció como colaboradora con
la justicia, sus funcionarios condenados recibieron el
beneficio por delación con una exoneración del 100%
de la multa impuesta, mientras que las personas natu-
rales de la empresa Familia S. A. recibieron el benefi-
cio por colaboración con una exoneración del 50% de
la multa impuesta.
112 ocde. Derecho y politica de la competencia en Colombia, cit.
113 Sobre los estratos en Colombia ver: Departamento Administra-
tivo Nacional de Estadística -dane-. “Estratificación socioe-
conómica para servicios públicos domiciliarios”, disponible en
[https://www.dane.gov.co/index.php/servicios-al-ciudadano/
servicios-de-informacion/estratificacion-socioeconomica].
Reflexiones críticas en torno a la regulación de la competencia...
125
C. Cartel del azúcar
La Superintendencia de Industria y Comercio a través
de la Resolución n.º 15294 de 8 de abril de 2013114
inició una investigación al formular pliego de cargos
en contra de Asocaña, los ingenios azucareros filiales,
directivos y trabajadores, por la configuración pre-
sunta de un cartel en el mercado frente a la produc-
ción, distribución y comercialización de azúcar.
De acuerdo a la indagación y posterior investiga-
ción por parte de la Superintendencia, que arrojaron
las pruebas pertinentes y necesarias para imponer
multas correspondientes a sanciones por valor de
$320.000 millones en contra de las siguientes em-
presas: Asocaña, CI Azúcares y Mieles, Desarrollos In-
dustriales y Comerciales, Manuelita, Riopaila, Central
Tumaco, Castilla, Ingenio del Cauca, Ingenio Provi-
dencia, Ingenio La Cabaña, Ingenio Risaralda, Ingenio
Carlos Sarmiento, Ingenio San Carlos, Ingenio Carme-
lita, Ingenio María Luisa e Ingenio Pichichi.
Según las investigaciones de la Superintendencia,
el motivo de la creación del cartel empresarial que
surgió por varios años, fue obstaculizar las impor-
taciones de productos como el azúcar provenientes
de países como Costa Rica, El Salvador, Guatemala y
Bolivia que tenían como destino final el mercado co-
114 “Por la cual se adiciona una resolución de adición de apertura de
investigación, se concede un término de traslado, se rechazan unas
nulidades y se otorgan nuevamente unas oportunidades procesa-
les”, disponible en
[http://www.sic.gov.co/sites/default/files/
normatividad/042017/Resolucion_15294_2013.pdf ].
126
Derecho del consumo
lombiano. Es así como la Superintendencia determinó
que las empresas relacionadas y sus directivos de for-
ma concertada y continua, contribuyeron a la realiza-
ción de la conducta restrictiva de la competencia.
Las actuaciones desarrolladas por las empresas
adscritas al cartel fueron en bloque, de tal manera que
de forma coordinada, eliminaron la competencia del
azúcar, dado que representaba una amenaza latente
por los precios que estos productos tendrían en el
mercado nacional. Por lo que la conducta realizada se
agrava por la ilegalidad que la reviste, al planear una
estrategia que restringía la competencia, dado que lo
que se buscaba era evitar el aumento de la oferta lo
que representaría una baja significativa de los precios
en los mercados a favor de los consumidores y el sec-
tor industrial que requería este producto como mate-
ria prima.
La denuncia de este cartel estuvo en cabeza de
varias asociaciones industriales del país, tales como
Agroindustriales del Bocadillo Veleño, Coca-Cola
Femsa, Nestlé de Colombia, Bavaria entre otras, que
manifestaron su inconformidad por los elevados pre-
cios del azúcar, como materia prima en la cadena de
producción de sus bienes.
D. Cartel del papel higiénico
La Superintendencia de Industria y Comercio a través
de la Resolución n.º 69518 de 2014 ya citada inició
una investigación formulando pliego de cargos en
contra de Productos Familia S. A., Cartones y Papeles
de Risaralda S. A., Colombiana Kimberly Colpapel S. A.,
Reflexiones críticas en torno a la regulación de la competencia...
127
Papeles Nacionales S. A., Drypers Andina S. A. y direc-
tivos y trabajadores, por la presunta configuración de
violaciones a la normatividad de libre competencia,
dado que se creó un cartel empresarial con la finali-
dad de fijar directamente los precios del papel suave y
tisú en el mercado colombiano así como la fijación in-
directa de precios, otorgando descuentos a los diver-
sos medios de comercialización. Los productos afec-
tados por el aumento de precios entre los años 1998
a 2013, eran los papeles higiénicos, las servilletas, las
toallas de cocina y los pañuelos de papel.
De acuerdo a las pruebas aportadas por las em-
presas que colaboraron con la Superintendencia, se
impuso una sanción de $185.000 millones a las cua-
tro empresas infractoras. Las empresas Familia, Kim-
berly y Cartones y Papeles de Risaralda fueron las
que reconocieron la existencia del cartel y ayudaron
de forma eficaz al desarrollo de la investigación, cum-
pliendo con las obligaciones adquiridas por acogerse
a los beneficios que brinda la Superintendencia por
colaboración.
Teniendo en cuenta esto, la empresa Kimberly que-
dó exonerada del pago total de la multa, dado que ac-
tuó como primera empresa delatora del cartel, aceptó
la responsabilidad del mismo y colaboró con aportar
las pruebas e información necesaria para el desarro-
llo de la investigación. A su vez, a Cartones y Papeles
de Risaralda -por ser el tercer delator- le condonaron
el 30% de la sanción. Para el caso de la empresa Fami-
lia, se le había condonado el 50% de la sanción por ser
el segundo delator, sin embargo la Superintendencia
confirmó que tal empresa había ocultado información
128
Derecho del consumo
trascendental de la investigación, por lo cual le asignó
el 10% de la multa, teniendo en cuenta que esta ofre-
ció disculpas y aceptó su responsabilidad.
E. Cartel de los cuadernos
La Superintendencia de Industria y Comercio, a través
de la Resolución n.º 7897 de 27 de febrero de 2015115
inició una investigación al formular pliego de cargos en
contra de Productos Familia S. A., Carvajal Educación
S. A. S, Scribe Colombia S. A. S. y Colombiana Kimberly
Colpapel S. A. y directivos y trabajadores, por la pre-
sunta configuración de violaciones a la normatividad
de libre competencia, dado que se creó un cartel em-
presarial con la finalidad de fijar directamente los
precios de los cuadernos escolares para escritura en-
tre los años 2001 a 2014 en el mercado colombiano.
La investigación de la Superintendencia de Indus-
tria y Comercio arrojó la culpabilidad de las empresas
mencionadas, asignándoles una multa de $58.000 mi-
llones, distribuidos de la siguiente forma, la empre-
sa Kimberly está obligada a pagar $29.645 millones,
mientras que la empresa Carvajal Educación debe
pagar por concepto de sanción un valor de $14.823
millones. A su vez la empresa Scribe está obligada a
pagar una sanción por $11.720 millones. Los directi-
115 “Por la cual se abre una investigación y se formula pliego de cra-
gos”, disponible en [http://www.sic.gov.co/recursos_user/docu-
mentos/normatividad/Publicaciones_Delegatura/2015/Resolu-
cion_7897_de_2015_Cuadernos.PDF ].
Reflexiones críticas en torno a la regulación de la competencia...
129
vos sancionados deben pagar un valor de $2.812 mi-
llones.
El cartel se desplegó por el mercado a través de
los sectores bajos o económicos, medios y altos o pre-
mium de los cuadernos, se materializó determinando
los precios de los cuadernos escolares para escritura
a través de cinco canales, tales como: 1. Fijación de
precios de los cuadernos premium, mediante la deter-
minación de porcentajes que aumentaron de manera
considerable los precios base del producto, afectando
a los consumidores y los canales de comercialización;
2. Fijación de los precios mínimos que comprende los
cuadernos de gama baja y media; 3. Establecimiento
de una política empresarial que no permitía el des-
cuento en los precios de los cuadernos a los clientes
y consumidores; 4. Recategorización de los clientes;
y 5. Descuentos exorbitantes en productos obsoletos.
La Superintendencia indica que este cartel empre-
sarial violentó el régimen de libre competencia por
manipular el proceso de comercialización de los cua-
dernos, en la cadena de mercadeo y distribución en
los distintos canales del mercado.
F. Caso de abuso de posición dominante
Para
2005 la Superintendencia de Industria y
Comercio sancionó con una multa de $ 680.000.000 a
la compañía Cadbury Adams S. A. por incurrir en una
conducta constitutiva de posición dominante en el
mercado de los chicles en Colombia. Según las prue-
bas evaluadas por la Superintendencia, Adams con-
figuró un abuso de posición dominante teniendo en
cuenta lo siguiente:
130
Derecho del consumo
a) Adams representó el 75% de la cuota de mercado y el
80% de la capacidad instalada; b) El índice de concentra-
ción -hhi- fue de 5.000 puntos; c) La sic consideró como
barreras de entrada que la posibilidad de una sustituibi-
lidad de la oferta no resultaba fácil debido a: las diferen-
cias en el proceso de producción, los elevados requisitos
iniciales de inversión, activos muy especializados, la nece-
sidad de altas inversiones en publicidad, la presencia de
capacidad productiva ociosa en el mercado, la dificultad
de acceso a los canales de distribución y las economías de
escala en el proceso de producción116.
En la Resolución 3370 de 16 de febrero de 2005117
concluyó que la empresa Adams comercializó su pro-
ducto en el mercado a un precio debajo del valor nor-
mal entre los periodos de 2002 a 2003 con la finali-
dad de evitar y restringir la competencia del producto
Tumix.
IX. Conclusiones
El desarrollo de la libre competencia económica tiene
su fundamento en la Constitución de 1991, el Estado
en cumplimiento de su función social y económica
debe velar por el respeto y el cumplimiento de los
preceptos que protegen este derecho. Sin embargo,
en momentos determinados los agentes activos del
116 ocde. Derecho y politica de la competencia en Colombia, cit., p. 77.
117 “Por la cual se resuelve un recurso”, disponible en [http://www.
sic.gov.co/recursos_user/documentos/normatividad/Publicacio-
nes_Despacho_3/sicdecisiones2/RESOLUCIONES_COMPETEN-
CIA_ANOS/2006/RESOLUCION_03370_DE_16_DE_FEBRERO_
DE_2006.pdf ].
Reflexiones críticas en torno a la regulación de la competencia...
131
mercado en aras de generar beneficios económicos
desmedidos, incurren en la práctica de conductas an-
ticompetitivas que no solo afectan a los empresarios
competidores sino que además perjudican a los con-
sumidores al momento de adquirir bienes y servicios
que los ayuden a satisfacer sus necesidades básicas.
Es así como el legislador desarrolla un régimen de
la competencia, compuesto por diversas normas y de-
cretos que regulan las prácticas de una competencia
sana, fundamentada en los principios de eficiencia
económica, igualdad y legalidad, del mismo modo que
prevé aquellos actos, que al desplegarse en el merca-
do pueden alterar el orden económico y por ende vul-
nerar los derechos a los empresarios y los consumi-
dores, incurriendo sobre ellos una prohibición tácita
enunciada en la norma.
Así mismo, es importante indicar que si bien el le-
gislador de forma explícita e implícita ha estipulado
los preceptos por los cuales una conducta se conside-
ra prohibida en el desarrollo de la competencia, esta
no garantiza que las prácticas disminuyan ni alteren
la eficiencia económica en el mercado, puesto que
muchas empresas reinciden en estos actos a sabien-
das que las multas impuestas no son significativas ni
repercuten en su capital o en las ganancias generadas
cada año.
Es por ello que se analiza que el constructo jurí-
dico impositivo no garantiza una protección efectiva
al derecho de la competencia y su desarrollo libre y
sano de acuerdo a las reglas de juego impuestas por el
Estado, ni salvaguarda los derechos del consumidor
colombiano.
132
Derecho del consumo
De tal manera que la tarea a desarrollar por parte
del legislador y el Gobierno nacional es fortalecer las
normas que integran el régimen de la competencia en
aras de brindar garantías efectivas y con posibilidad
de materializarse a los intervinientes del mercado,
para que de manera óptima se desplieguen las rela-
ciones económicas que permitan mantener una esta-
bilidad en el ámbito del consumo.
Capítulo cuarto
La responsabilidad objetiva en la
protección del derecho del consumidor:
¿es una cuestión de Estado?
Edimer Leonardo Latorre-Iglesias
Martha Lucia Bahamón Jara
Jorge Miguel Guevara Fragozo
I. Introducción
Cuando nos referimos al término de responsabilidad,
se hace alusión al deber que se tiene de resarcir un
daño causado. Esto incluye la relación conceptual en-
tre el daño, el causante del daño y la víctima, al igual
que la configuración de los elementos que generan la
responsabilidad de reparar tales como el hecho anti-
jurídico, la presencia del daño en la conducta realiza-
da, la cual indica el nexo causal entre el acto y el re-
133
134
Derecho del consumo
sultado o la responsabilidad que puede ser objetiva o
subjetiva y se atribuye a un agente que causa daño118.
Con fundamento en el principio jurídico que esta-
blece que nadie puede dañar a otro y en caso de oca-
sionar un perjuicio este debe ser resarcido, la respon-
sabilidad puede clasificarse en subjetiva y objetiva.
Estas se diferencian en el elemento de culpa/dolo,
asegurando que mientras la responsabilidad subjeti-
va requiere de la configuración de la culpa/dolo para
indemnizar a la víctima por los perjuicios ocasiona-
dos, la responsabilidad objetiva se materializa con la
ausencia de la culpa/dolo, es decir, basta con la exis-
tencia del riesgo que se transforma en daño y ocasiona
un detrimento para que surja la obligación de resarcir.
Jorge Mosset indica que si bien existen diferencias
entre las clases de responsabilidades, el fin último de
las mismas es reparar el daño ocasionado, dado que
el deber de indemnizar a la víctima es prioritario en
el sistema jurídico, antes que determinar la culpa o no
de aquel que generó el perjuicio119.
Los orígenes de la responsabilidad objetiva se en-
cuentran marcados por el desarrollo jurisprudencial
de Roger John Traynor120, el cual afirmaba que este
118 Fernando E. Shina. Daños al consumidor. Análisis de la Ley 1480 de
Colombia, Bogotá, Astrea y Universidad de la Sabana, 2014, p. 105.
119 Jorge Mosset Iturraspe. Responsabilidad civil, Buenos Aires,
Hammurabi, 1993, pp. 28 y 29.
120 Park City, Utah, 12 de febrero de 1900-Berkeley, California, 14 de
mayo de 1983, 23th Chief Justice de la Corte Suprema de California
del 1.º de septiembre de 1964 al 2 de febrero de 1970 y Associate
Justice de la misma Corte del 13 de agosto de 1940 al 1.º de sep-
tiembre de 1964.
tipo de responsabilidad era un asunto que concierne
al Estado, por cuanto todas las políticas públicas des-
tinadas a reglamentar las relaciones de carácter pri-
vado, debían ser justas y generar un bienestar social.
Así para 1963 inicia el camino jurídico para de-
terminar la responsabilidad objetiva en materia del
consumidor, al fallar en la sentencia Greenman v. Yuba
Power Products Inc.121, que todos los defectos presen-
tados en los bienes y servicios ofertados son respon-
sabilidad del fabricante, exonerando a los consumido-
res de probar que el daño es culpa o negligencia del
productor.
Para el caso colombiano, el desarrollo de la respon-
sabilidad objetiva frente a los derechos del consumi-
dor, tiene su fundamento legal en la Constitución de
1991, específicamente en su artículo 78, que vislum-
bra que el Estado como ente regulador es el encarga-
do de velar y garantizar por que los bienes y servicios
ofrecidos por los proveedores y distribuidores a los
consumidores cumplan con los requerimientos míni-
mos de calidad e idoneidad, al igual que obligar a los
fabricantes a responder en caso de daños.
De igual forma, el Estado a través de sus institu-
ciones políticas como las Altas Cortes aplicando los
principios de la Carta Magna, han desarrollado un an-
damiaje jurisprudencial en materia de responsabili-
dad objetiva, cuya finalidad es la de contribuir por vía
legal, doctrinal y analogía de la jurisprudencia extran-
jera a la protección de los derechos del consumidor.
121 59 Cal.
2d
57
(1963), ver
[https://www.leagle.com/
decision/196311659cal2d571111 ].
135
136
Derecho del consumo
Con la expedición de la Ley 1480 de 12 de octu-
bre de 2011122, el legislador pretendió ejercer control
sobre las relaciones de consumo para brindar las ga-
rantías necesarias al libre ejercicio y protección de los
derechos del consumidor. Es así como esta normativi-
dad analiza el tema de la responsabilidad objetiva, la
cual recae sobre los productores y proveedores que
según la ley se encuentran obligados a responder por
la calidad, idoneidad y seguridad de los productos
ofrecidos en el mercado.
Teniendo en cuenta esto, el presente capítulo pre-
tende analizar el concepto de responsabilidad objeti-
va en el marco de la protección de los derechos del
consumidor, así como establecer la regulación del Es-
tado a través de la jurisprudencia nacional y su analo-
gía de casos extranjeros.
La metodología empleada se dará a través de una
búsqueda documental y bibliográfica para construir
una teoría a partir de la base científica encontrada.
Se hará énfasis en el análisis de los componentes teó-
ricos predominantes que constituyen la figura de la
responsabilidad objetiva en el derecho de consumo,
y se realizará una revisión en retrospectiva para re-
construir cómo se construyó el concepto y cómo ha
sido su aplicación.
Por último, se realizará una fase exploratoria y des-
criptiva de derecho comparado sobre el empleo de la
figura de responsabilidad objetiva en la protección de
122 Diario Oficial, n.º
48.220, de 12 de octubre de 2011, dispo-
nible
en
[http://www.suin-juriscol.gov.co/viewDocument.
asp?ruta=Leyes/1681955].
los derechos del consumidor en países latinoamerica-
nos, a partir del análisis de trabajos académicos, mo-
delos y jurisprudencia, con el fin de confrontarlos con
la figura creada en nuestro país.
II. Antecedentes de la irrupción
de la sociedad del riesgo
La reglamentación legal del tema de responsabilidad
dentro de la sociedad es de gran importancia, dado
el desarrollo industrial y consumista en el que nos
encontramos inmersos, que origina lo que se conoce
como sociedad de riesgo, concepto que explica Pilar
Gutiérrez al indicar que esta colectividad se encuen-
tra determinada por nuevos riesgos causados por el
incremento tecnológico de las empresas y las cadenas
de producción, distribución y consumo123.
En el mismo sentido Luis Díez-Picazo establece
que la transformación paulatina de la sociedad técni-
ca a través de los años, implica una serie de efectos en
la dependencia y uso de la tecnología por parte de los
consumidores, lo cual conlleva a que paralelo a esto,
nazcan nuevos riesgos en razón del proceso de mo-
dernización de la sociedad industrial, lo que potencia
en forma significativa un sistema de daños en contra
de la cadena básica del mercado, esto es, de los con-
sumidores124.
123 Pilar Gutiérrez Santiago. Responsabilidad civil por productos de-
fectuosos. Cuestiones prácticas, Granada, Comares, 2006, p. 22.
124 Luis Díez-Picazo y Ponce de León. “La responsabilidad civil hoy”,
en Anuario de Derecho Civil, fascículo 4, 1979, pp. 727 a 738, dis-
137
138
Derecho del consumo
De manera pues que es necesario que las normas
desarrolladas en pro de la defensa y protección de los
derechos del consumidor sean acordes para dar las
respuestas a las necesidades de seguridad y respon-
sabilidad frente a daños ocasionados por los produc-
tores de bienes y servicios125.
En este orden de ideas, es pertinente indicar que
el derecho anglosajón fue uno de los sistemas jurídi-
cos que desarrolló la responsabilidad frente a los pro-
ductos defectuosos comercializados en el mercado
y representó un reto para los operadores de justicia
en determinar los sujetos sobre los cuales recaería la
responsabilidad, de acuerdo a la teoría contractual
llamada privity of contract y la strict liability o la de-
nominada responsabilidad objetiva.
Al principio, los jueces ingleses analizaban la res-
ponsabilidad desde el ámbito contractual en las rela-
ciones de consumo, por lo que en la mayoría de casos
se beneficiaba el productor126. De tal manera que los
productores y distribuidores encontraban en el siste-
ma normativo una ventana de actuación que iba en
detrimento de los derechos del consumidor, lo que
conllevaba a que los consumidores no reclamaran al-
ponible en
[https://boe.es/publicaciones/anuarios_derecho/
abrir_pdf.php?id=ANU-C-1979-40072700738_ANUARIO_DE_DE-
RECHO_CIVIL_La_responsabilidad_civil_hoy ], p. 732.
125 Gutiérrez Santiago. Responsabilidad civil por productos defectuo-
sos. Cuestiones prácticas, cit., pp. 35 y 36.
126 Olenka Woolcott Oyague. “La naturaleza de la responsabilidad
del productor a la luz del derecho norteamericano”, Prolegómenos
Derechos y Valores, vol. 10, n.º 19, 2007, pp. 125 a 148, disponible
en
[https://revistas.unimilitar.edu.co/index.php/dere/article/
view/2551 ], pp. 125 a 148.
gún tipo de indemnización por los daños ocasionados
al adquirir un producto defectuoso en el mercado127.
Esta práctica generó gran controversia social, dado
que el análisis de la teoría de la responsabilidad con-
tractual en las sentencias representaba una protec-
ción a los productores y una falta de garantías a los
consumidores, es decir, a toda la sociedad se la deja-
ba desprotegida, pues se endilgaba que de acuerdo al
principio caveat emptor128, la responsabilidad de la
calidad, idoneidad y seguridad de los productos era
exclusiva del comprador129.
En este sentido, el derecho norteamericano incur-
sionó de forma disruptiva en el desarrollo de la strict
liability o responsabilidad objetiva en el derecho del
consumo, donde el productor se considera responsa-
ble frente a los consumidores siempre y cuando se le
impute un daño generado por la compra de un pro-
ducto defectuoso130.
Esta teoría se ha resaltado al momento de emitir
los fallos, entre los cuales se menciona el caso entre
127 Pedro Octavio Munar Cadena. “La responsabilidad por produc-
tos, los grandes hitos de su evolución”, en José Manuel Gual Acos-
ta y Juan Carlos Villalba Cuéllar (dirs.). Derecho del consumo.
Problemáticas actuales, pp. 173 a 212, Bogotá, Ibañez, 2013.
128 Cuidado por parte del comprador.
129 Jules L. Coleman. Riesgos y daños, Madrid, Marcial Pons, 2010, p.
407.
130 Pablo Salvador Coderch, José Piñero Salguero y Antoni Rubí
Puig. “Responsabilidad civil del fabricante y teoría general de la
aplicación del derecho (Lawenforcement)”, en InDret, Workin Pa-
per n.º 164, Barcelona, Universitat Pompeu Fabra, 2003, disponi-
ble en [http://www.indret.com/pdf/164_es.pdf ], p. 6.
139
140
Derecho del consumo
MacPherson v. Buick Motor Co.131 en 1916, sentencia
que marcó un punto trascendental en la aplicación ju-
dicial de la teoría de strict liability, donde se condena
al fabricante de automóviles por el desperfecto de una
rueda, que generó un perjuicio a la víctima sin existir
un vínculo contractual entre ambos, pero se configura
la tesis de peligro inherente al producto que repre-
senta un riesgo al consumidor. Esta tesis se desarro-
llaba en los casos en los que la responsabilidad y los
medios de prueba recaían en el fabricante por la pro-
ducción de productos defectuosos que representaban
un riesgo a la seguridad del comprador, por cuanto el
fabricante controla la cadena de producción132.
Sin embargo, el caso más significativo fue el de
Escola v. Coca Cola Bottling Company of Fresno133 en
1944, sentencia producida por el juez Traynor134, que
manifiesta la responsabilidad absoluta que tiene el
productor al colocar un producto en circulación en el
mercado, con el conocimiento que este puede causar
un daño a los consumidores por presentar defectos de
fábrica.
Aquí el juez Traynor manifiesta que la responsabi-
lidad recae sobre el fabricante, dado que los consumi-
131 217 N.Y. 382, 111 N.E. 1050 (1916), by Judge Benjamin N. Cardo-
zo, ver en [https://www.law.berkeley.edu/files/MacPherson_2d_
Op.pdf ].
132 Juan Carlos Villalba Cuéllar. “La responsabilidad por producto
defectuoso en el derecho colombiano”, en Civilizar, vol. 14, n.º 27,
2014, pp. 17 a 40, disponible en [http://www.scielo.org.co/pdf/
ccso/v14n27/v14n27a03.pdf ].
133 24 Cal. 2d 453 (1944), ver en [https://repository.uchastings.edu/
cgi/viewcontent.cgi?article=1150&context=traynor_opinions ].
134 Ver supra, nota n.º 119.
dores no tienen los conocimientos necesarios para in-
dicar que el producto adquirido esta en óptimas con-
diciones y cumplen con las calidades que no atenten
contra su seguridad, por lo cual es injusto imponerle
una carga probatoria que demuestre el daño, si des-
conocen el proceso de producción y comercialización
de los productos.
Bajo esta premisa, las sentencias emitidas en el de-
recho norteamericano, permitieron la construcción
de algunos preceptos que señalaran la responsabili-
dad sin culpa por los productos defectuosos circulan-
tes en el mercado. Para 1960, el litigio entre Henning-
sen v. Bloomfield Motors Inc.135, permitió la creación
de la garantía de comerciabilidad aplicada a terceros
que no hayan adquirido el producto, admitiendo así la
pertinencia de esta a todos los productos.
Ya en 1965 se promulga la American Restatement of
Torts, Second136, Sección 402A137, jurisprudencia que
contempla y desarrolla el concepto de daños por pro-
ductos defectuosos, tesis que evolucionaron de forma
más específica en 1997, año en el que se expide la Re-
statement of torts: product liability138, jurisprudencia
135 32 N.J. 358, 161 A.2d 69 (1960), ver en [https://h2o.law.harvard.
edu/cases/3567 ].
136 The American Law Institute. Restatement of Torts, Second,
Washington D. C., The American Law Institute, 1964, disponible
en
[https://home.heinonline.org/titles/American-Law-Institute-
Library/Restatement-Second-Torts/].
137 Ibíd., vol. 2.
138 The American Law Institute. Restatement of Torts, Third, Wash-
ington D. C., The American Law Institute, 1998, disponible en
[https://home.heinonline.org/titles/American-Law-Institute-Li-
brary/Restatement-Third-Torts-Products-Liability/?letter=R].
141
142
Derecho del consumo
que abarca de forma determinada el concepto de de-
fecto y sus clasificaciones, así como el deber de infor-
mación y las reglas de causalidad139.
Del mismo modo, encontramos que otros orde-
namientos jurídicos han instaurado este sistema de
responsabilidad en el marco del derecho de consumo,
como por ejemplo la Directiva 374 del Consejo de la
Comunidad Europea140, que en su artículo 4.º mani-
fiesta que los consumidores están obligados a probar
el perjuicio ocasionado por el producto defectuoso
y la relación existente entre ambos, mejor conocido
como nexo causal; es decir, que lo que se debe pro-
bar es la inseguridad que causa el producto comprado
para la integridad física de los consumidores.
A su vez España, fue uno de los países que incluyó la
responsabilidad objetiva en materia del consumo, en
especial por productos defectuosos, a través del Real
Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre141.
Díez-Picazo explica que este tipo de responsabili-
dad (objetiva) no incluye la culpa o negligencia de los
139 Woolcott Oyague.La naturaleza de la responsabilidad del pro-
ductor a la luz del derecho norteamericano”, cit., pp. 129 a 132.
140 Unión Europea. Directiva 85/374/CEE del Consejo, de 25 de ju-
lio de 1985, relativa a la aproximación de las disposiciones lega-
les, reglamentarias y administrativas de los Estados Miembros en
materia de responsabilidad por los daños causados por productos
defectuosos, disponible en [https://eur-lex.europa.eu/legal-con-
tent/ES/TXT/?uri=celex%3A31985L0374 ].
141 “Por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General para
la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes com-
plementarias”, Boletín Oficial del Estado, núm. 287, de 30 de no-
viembre de 2007, disponible en [https://www.boe.es/buscar/act.
php?id=BOE-A-2007-20555 ].
actores a quienes la norma y el consumidor les atribu-
ye la responsabilidad, puesto que lo que se busca es
probar los defectos surgidos en los productos comer-
cializados en el mercado de acuerdo a la seguridad y
calidad que deben tener y no los elementos subjeti-
vos142.
En Latinoamérica el ordenamiento jurídico brasi-
leño incluye la responsabilidad objetiva frente a los
derechos del consumidor, en los casos de productos
defectuosos y la prestación de un servicio defectuo-
so143.
III. Responsabilidad objetiva en el derecho
del consumo en Colombia
La evolución de la responsabilidad objetiva en
Colombia ha sido paulatina, así el Decreto 3466 de 2
de diciembre de 1982144 contemplaba ciertas accio-
nes de orden administrativo que permitan el pago de
perjuicios ocasionados por la falta de calidad e ido-
neidad de los bienes y servicios comercializados en el
mercado.
142 Luis Díez-Picazo y Ponce de León. Derecho de daños, Madrid, Civi-
tas, 1999, p. 144.
143 Eileen Vásquez Pérez. “¿La responsabilidad por productos de-
fectuosos es realmente objetiva según la Ley 1480 de 2011?”, en
Actualidad Jurídica, edición 7, 2015, pp. 26 a 36, disponible en
[http://docplayer.es/74346820-Revista-de-divulgacion-de-estu-
diantes-egresados-y-profesores-de-la-division-de-derecho-cien-
cia-politica-y-relaciones-internacionales.html ].
144 Diario Oficial, n.º 36.143, de 3 de diciembre de 1982, dispo-
nible
en
[http://www.suin-juriscol.gov.co/viewDocument.
asp?ruta=Decretos/1528360].
143
144
Derecho del consumo
De igual forma, este criterio fue ampliado jurispru-
dencialmente por la Corte Constitucional, al realizar
un análisis con base al artículo 78 de la Carta Magna
del deber que le correspondía al consumidor de pro-
bar un defecto en un producto para establecerse la
responsabilidad de los fabricantes, enunciando:
… el defecto cuya prueba compete al perjudicado, no es
el error de diseño o intrínseco del producto, cuyo cono-
cimiento difícilmente puede dominar o poseer el consu-
midor; lo es la inseguridad que se manifiesta con ocasión
del uso al cual está destinado. Probado el defecto resulta
razonable suponer que la responsabilidad corresponde
al empresario que controla la esfera de la producción, la
organiza, dirige y efectúa el control de los productos que
hace ingresar al mercado y, por ende, para liberarse debe
éste a su turno demostrar el hecho que interrumpe el
nexo causal145.
Con base en lo anterior, la Corte enfatizó en el deber
de seguridad que asumen los productores y distri-
buidores en la comercialización de un producto en el
mercado. Aquí se evidenció la relación desigual que
existe entre los consumidores y el productor o distri-
buidor, indicando que la responsabilidad por produc-
tos defectuosos, es objetiva, por cuanto su fundamen-
to esta basado en el riesgo, hecho que obliga el deber
de ofrecer productos en óptimas calidades y garantías
a la seguridad e integridad física, imposibilitando la
145 Corte Constitucional de Colombia. Sentencia C-1141
de 30 de agosto de
2000, M. P.: Eduardo Cifuentes Mu-
ñoz, disponible en
[http://www.corteconstitucional.gov.co/
relatoria/2000/c-1141-00.htm ].
exoneración del productor por actuar con diligencia
y cuidado.
Con la expedición de la Ley 1480 de 2011 ya citada,
se busco complementar el sistema de responsabilidad
en materia del consumidor, en tanto la finalidad nor-
mativa es la protección integral del mismo, imponien-
do así una obligación de seguridad a los productores
y distribuidores para con los usuarios en la comercia-
lización de bienes y servicios con base en el precepto
constitucional emanado del artículo 78146.
Es así como el artículo 3.º del Nuevo Estatuto del
Consumidor, indica la voluntad del legislador que
reconoce la seguridad como un derecho que tiene el
consumidor a no sufrir un daño a su integridad por el
uso de un producto. Así como se establece el principio
de seguridad en el artículo 1.º de la mencionada ley.
Al tener en cuenta esto, la seguridad se considera
un deber que busca estar a la altura de los requeri-
mientos que propenden por una satisfacción mínima
de las necesidades básicas de las personas, por parte
de aquellos productores que ingresan al mercado un
bien o servicio para comercializarlo147.
Si se analiza el concepto de seguridad, se encuen-
tra que su inclusión en la normatividad del consumi-
dor ha sido novedad, resaltando que esta se considera
como la:
146 Juan Carlos Villalba Cuéllar. Introducción al derecho del consu-
mo, Bogotá, Universidad Militar Nueva Granada, 2012, p. 42.
147 Jean Calais-Auloy y Henri Temple. Droit de la consommation, Pa-
ris, Dalloz, 2006, p.,301.
145
146
Derecho del consumo
Condición del producto conforme con la cual en situacio-
nes normales de utilización, teniendo en cuenta la dura-
ción, la información suministrada en los términos de la
presente ley y si procede, la puesta en servicio, instalación
y mantenimiento, no presenta riesgos irrazonables para
la salud o integridad de los consumidores. En caso de que
el producto no cumpla con requisitos de seguridad esta-
blecidos en reglamentos técnicos o medidas sanitarias, se
presumirá inseguro148.
De manera pues que la inobservancia y el no cumpli-
miento de los requerimientos mínimos de seguridad
que debe tener un producto, que ocasionen un per-
juicio a los consumidores o sus bienes en razón de su
desperfecto, genera una responsabilidad por daños
por parte del productor. La cual obliga al consumi-
dor como directamente perjudicado, a probar el de-
fecto del bien sin la obligación de señalar las posibles
causas que generaron este hecho, lo que invierte así
la carga de la prueba al productor o distribuidor del
bien o servicio149.
IV. Responsabilidad por producto defectuoso
El Nuevo Estatuto del Consumidor o Ley 1480 de
2011, explica que el daño procede de la responsabili-
dad que tiene el fabricante o distribuidor frente a los
148 Artículo 21, Ley 1480 de 2011, cit.
149 Alejandro Giraldo López. “Los conceptos de calidad, idonei-
dad y seguridad en el nuevo Estatuto del Consumidor”, Con-Texto.
Revista de Derecho Económico, 2014, pp. 55 a 67, disponible en
[https://revistas.uexternado.edu.co/index.php/contexto/article/
view/4378 ].
consumidores por la producción y comercialización
de bienes y servicios defectuosos que atenten contra
la integridad y seguridad de los consumidores y sus
bienes. De tal manera que el daño del producto debe
ser probado por el consumidor afectado, así como la
relación jurídica entre las causas del perjuicio y el re-
sultado dado150.
El artículo 20 de la mencionada ley expresa el con-
cepto de daño entendiendo que este se constituye
cuando se da la: 1. Muerte o lesiones corporales cau-
sadas por el producto defectuoso; o 2. Los producidos
a una cosa diferente al producto defectuoso, causados
por el producto defectuoso151.
Juan Villalba manifiesta que se configura la res-
ponsabilidad por productos defectuosos cuando exis-
te un error en la producción, en el diseño o la infor-
mación de un producto, que genera un daño a la inte-
gridad física de los consumidores o a su patrimonio.
De manera que se requiere la existencia real de un
perjuicio ocasionado por un producto en contra del
consumidor para que se determine la responsabilidad
del mismo152.
Con base en esto, es importante manifestar que no
se debe confundir el defecto de un producto que pue-
da generar un perjuicio, frente a la eventualidad de
que este no funcione de la manera correcta, ya que en
el último caso, la normatividad del consumidor prevé
150 Ídem.
151 Ídem.
152 Villalba Cuéllar. “La responsabilidad por producto defectuoso
en el derecho colombiano”, cit.
147
148
Derecho del consumo
otro contexto de aplicación, como lo es el tema de la
garantía de productos de acuerdo a su calidad e ido-
neidad153.
De igual forma se cae en la confusión cuando se
involucran los conceptos de productos defectuosos y
productos nocivos. En estos casos se tiene en cuen-
ta que el primero surge por el daño causado por las
acciones u omisiones de un fabricante o distribuidor,
mientras que el segundo representa un perjuicio real
al consumidor y su seguridad por su esencia, como
por ejemplo los cigarrillos, que por su consumo a lar-
go plazo pueden ocasionar enfermedades respirato-
rias graves como el cáncer de pulmón que puede oca-
sionar la muerte de una persona.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que
un producto nocivo puede convertirse en un produc-
to defectuoso siempre y cuando se omita el deber de
información para el uso, que está a cargo de los pro-
ductores y distribuidores sobre la peligrosidad del
mismo, pues violenta el principio de seguridad que
ampara al consumidor154.
Para la Ley 1480 de 2011, el producto es defectuo-
so cuando:
Artículo 5.º numeral 17. Producto defectuoso es aquel
bien mueble o inmueble que en razón de un error el di-
153 Miguel Ángel Larrosa Amante. Derecho de consumo, protección
legal al consumidor, 2.ª ed., Madrid, El Derecho Editores, 2011, p.
215.
154 María Ángeles Parra Lucán. Daños por productos y protección al
consumidor, Barcelona, José María Bosch Editor, 1990, pp. 501 y
502.
seño, fabricación, construcción, embalaje o información,
no ofrezca la razonable seguridad a la que toda persona
tiene derecho155.
Frente al concepto anterior cabe manifestar que
Villalba realiza una crítica al tratamiento de defecto
como error que le da la Ley 1480 de 2011, dado que
reviste de subjetividad la responsabilidad a cargo del
proveedor o distribuidor al admitir la culpa del opera-
dor, hecho que es inconcebible dado que los defectos
surgidos en los productos comercializados en el mer-
cado, deben gozar de una seguridad para los usuarios,
generada por un control e inspección en la cadena de
producción, características propias de un sistema de
responsabilidad objetiva156.
V. Defectos en el estatuto del consumidor
Como ya se hizo mención, el defecto en los productos
puede darse según la normatividad por: 1. Error de
diseño; 2. Error de fabricación; 3. Error de construc-
ción; 4. Error de embalaje; y 5. Error de información.
Se entiende por defecto de diseño aquel que versa
sobre la creación del bien, su configuración y su be-
lleza. Pablo Coderch, José Piñero y Antoni Rubí157
expresan que se tienen en cuenta dos reglas para in-
155 Artículo 5.º, Ley 1480 de 2011, cit.
156 Villalba Cuéllar. “La responsabilidad por producto defectuoso
en el derecho colombiano”, cit.
157 Coderch, Piñero Salguero y Rubí Puig. “Responsabilidad civil del
fabricante y teoría general de la aplicación del derecho (Lawenfor-
cement)”, cit., p. 15.
149
150
Derecho del consumo
dicar si un producto presenta defectos de diseño: una,
el denominado test de la expectativa razonable por
parte del consumidor, tesis propia de la doctrina y
normativa de la Unión Europea y España en la cual se
analiza el defecto del producto, desde la perspectiva
del pensamiento del consumidor, es decir que este no
cumple con el ideal que motivó al usuario a adquirir el
bien induciéndole a un error causándole un perjuicio.
Por otra parte, se encuentra la regla del riesgo-uti-
lidad, tesis desarrollada por los operadores judiciales
estadounidenses, que manifiesta que el diseño de un
producto puede ser defectuoso cuando los riesgos de
perjuicios podrían ser previsibles empleando un di-
seño alternativo, que brindara una seguridad al con-
sumidor158.
Continuando con el estudio de las clases de defec-
tos, se encuentran aquellos denominados defectos de
fabricación, concepto que explica Pilar Gutiérrez ar-
gumentando que estos son errores que se presentan
en la creación de productos por parte de un humano o
la máquina encargada de los procesos de producción,
lo cual da como resultado una serie de desperfectos
en la misma159.
En este mismo orden de ideas se encuentra que los
defectos de construcción aplica para las acciones u
158 Ídem.
159 Pilar Gutiérrez Santiago. “El concepto legal de ‘defecto’ en el
régimen español y europeo de responsabilidad civil por daños
causados por productos defectuosos”, en Maximiliano Aramburo
Calle (coord.). Responsabilidad civil, derecho de seguros y filosofía
del derecho, t. i, Bogotá, Biblioteca Jurídica Diké, 2011, pp. 657 a
706.
omisiones realizadas a bienes inmuebles en un proce-
so de construcción, los cuales se encuentran viciados
por la inclusión de un desperfecto que trae como con-
secuencia un daño al consumidor que genera respon-
sabilidad a los productores y proveedores.
De igual forma, frente a los defectos surgidos por
el embalaje, es pertinente mencionar que este hecho
tiene como consecuencia la poca preservación de la
vida útil del bien, lo que conlleva a que se modifiquen
los elementos esenciales de producto, hasta el punto
que estos puedan convertirse en inseguros para el
consumidor.
Por último pero no menos importante, los defec-
tos presentados por la falta de información. Esta te-
sis considera que el producto comercializado en el
mercado no posee desperfecto alguno, pero por el
desconocimiento de la información por parte del con-
sumidor sobre el uso y las contraindicaciones de un
determinado bien o servicio, se produce un daño a la
integridad física del usuario y sus bienes. Por lo que el
impase o defecto se subsana mediante el deber de avi-
so que tiene el productor sobre la calidad, idoneidad y
efectos que tienen los bienes y servicios, tal como son
lo casos de las bebidas alcohólicas donde la etiqueta
incluye la reseña que es un producto nocivo para la
salud160.
Al tener clara la clasificación construida en torno
a los conceptos de producto defectuoso, se analizan a
160 Olenka Woolcott Oyague. La responsabilidad del productor: Es-
tudio comparativo del modelo estadounidense y el régimen de la
Comunidad Europea, Bogotá, Ibañez, 2007, p. 121.
151
152
Derecho del consumo
continuación los elementos que configuran la respon-
sabilidad por productos defectuosos.
En primer lugar, encontramos que se considera la
responsabilidad por productos defectuosos como una
de mercado, de acuerdo a la jurisprudencia emitida
por la Corte Constitucional, tal como lo manifiesta:
La responsabilidad del productor y del distribuidor surge
ex constitutione y puede por ello ser deducida por el con-
sumidor del producto o el usuario, con independencia de
que exista o no un vínculo contractual directo con los pri-
meros. En este sentido, las garantías atingentes a la cali-
dad o idoneidad de los bienes y los servicios, no se ofrecen
exclusivamente al primer adquirente; ellas se disponen
frente a la categoría de los consumidores y usuarios. El
productor profesional produce para el mercado, se bene-
ficia del mercado y debe responder ante el mercado. En
este caso, el mercado está constituido por los consumido-
res y usuarios. La responsabilidad de mercado -secunda-
da por la Constitución y la ley-, no contractual, acredita la
reivindicación igualitaria que ha querido la Constitución
introducir bajo el concepto de consumidor o usuario161.
Según esto, se concluye que si bien la responsabilidad
por productos defectuosos es un acápite de la respon-
sabilidad civil, esta se enmarca como una responsa-
bilidad significativa, dado que no requiere del nexo
derivado de la existencia de un contrato para el surgi-
miento de la obligación.
También se establece que la responsabilidad por
producto defectuoso es una responsabilidad objetiva,
dado que los fabricantes al crear un producto gene-
161 Sentencia C-1141 de 2000, cit.
ran unos riesgos al comercializarlos en el mercado,
por cuanto ellos son los que reciben los beneficios
económicos de la actividad de producción de bienes
y servicios y poseen la información correspondiente a
la cadena de producción, dejando en desventaja a los
consumidores162.
Igualmente el Estatuto del Consumidor prevé la
responsabilidad solidaria de los productores y distri-
buidores frente a productos defectuosos comerciali-
zados en el mercado. Javier Tamayo lo explica enun-
ciando:
… una responsabilidad solidaria de todas las personas que
participen en la cadena de producción y distribución del
producto dañino, frente al tercero, consumidor o no, que
finalmente sufra el daño como consecuencia del defecto o
falta de calidad del producto. En esta forma, el fantasma
de la diferencia entre responsabilidad contractual y
extracontractual tiende a reducirse o a eliminarse en este
tipo de daños163.
VI. Eximentes de responsabilidad de los
productores y proveedores
El régimen de responsabilidad por productos defec-
tuosos establecido en el derecho de consumo colom-
biano, estipula en forma taxativa en la ley unas causa-
162 Jorge Mosset Iturraspe y Javier Hernán Wajntraub. Ley de
defensa del consumidor, Buenos Aires, Rubinzal Culzoni Editores,
2008, p. 244.
163 Javier Tamayo Jaramillo. “La responsabilidad civil por productos
defectuosos y su aseguramiento”, en Revista Latinoamericana de
Seguros, n.º 12, 1998.
153
154
Derecho del consumo
les de exoneración del productor, las cuales analizan
un factor común tal como lo es un suceso extraño ais-
lado del actuar diligente en la creación y fabricación
de los productos por parte del fabricante.
En el contexto de protección a los derechos del
consumo, se genera una responsabilidad objetiva por
parte del productor hacia el consumidor por los daños
ocasionados por un bien o servicio defectuoso, donde
se aplica el principio de quien configura un perjuicio a
otro debe indemnizarlo, en razón de que esta persona
no estaba en la obligación moral y legal de soportar
un menoscabo de sus derechos164.
El Estatuto del Consumidor prevé unas causales
explícitas que exoneran de la responsabilidad a los fa-
bricantes y distribuidores, tales como lo manifiesta el
artículo 22:
1. Por fuerza mayor o caso fortuito; // 2. Cuando los daños
ocurran por culpa exclusiva del afectado; // 3. Por hecho
de un tercero; // 4. Cuando no haya puesto el producto
en circulación; // 5. Cuando el defecto es consecuencia
directa de la elaboración, rotulación o empaquetamiento
del producto conforme a normas imperativas existentes,
sin que el defecto pudiera ser evitado por el productor sin
violar dicha norma; // 6. Cuando en el momento en que el
producto fue puesto en circulación, el estado de los cono-
cimientos científicos y técnicos no permitía descubrir la
existencia del defecto165.
164 Giraldo López. . “Los conceptos de calidad, idoneidad y seguridad
en el nuevo Estatuto del Consumidor”, cit.
165 Ley 1480 de 2011, cit.
La configuración de estas causales enunciadas en
la Ley 1480 del 2011, permite deducir que la respon-
sabilidad que surge por el desperfecto de los produc-
tos es objetiva, dado que no pueden ser atribuidas a
los productores y proveedores por contemplar causas
extrañas a su voluntad, a excepción que no pueden
exonerarse de la responsabilidad alegando un obrar
diligente en el proceso de producción.
Acorde a esto vemos que en el contexto de la res-
ponsabilidad objetiva por los desperfectos en los pro-
ductos, no se tiene en cuenta que los fabricantes y dis-
tribuidores hayan actuado con culpa, pues solo basta
con que se compruebe el nexo causal existente entre la
causa y la existencia del daño, así como el defecto del
producto para que se atribuya la responsabilidad166.
VII. Derecho comparado, legislación española
Antes los casos de responsabilidad por daños genera-
dos por el uso de bienes y servicios defectuosos por
parte de los consumidores se analizaban desde la óp-
tica de los principios y reglas del Código Civil español
concernientes a la responsabilidad contractual y ex-
tracontractual, con el objeto de resarcir los perjuicios
causados167.
166 Brenda Espinoza Apráez. “La responsabilidad por producto de-
fectuoso en la Ley 1480 de 2011. Explicación a partir de una obli-
gación de seguridad de origen legal y constitucional”, Revista Dere-
cho Privado, nº 28, 2015, pp. 367 a 399, disponible en [https://re-
vistas.uexternado.edu.co/index.php/derpri/article/view/4134 ],
pp. 367 a 399.
167 Cristiano Vázquez Bulla. “La responsabilidad civil por productos
155
156
Derecho del consumo
El avance constante del mercado y los procesos de
industrialización, trajeron como consecuencia que los
conceptos extraídos de la normatividad civil quedaran
cortos para abarcar un sistema de responsabilidad in-
tegral en favor de los consumidores, considerados la
parte más vulnerable en las relaciones económicas.
De manera pues que la promulgación de la Ley 26
de 19 de julio de 1984168, denominada “Ley General
para la Defensa de Consumidores y Usuarios” cons-
tituyó ciertos postulados sobre el derecho del consu-
mo que manifiestan que todo daño o perjuicio causa-
do por la adquisición de bienes y servicios que logre
ser probado por el consumidor, debe ser resarcido de
acuerdo al principio de responsabilidad del fabrican-
te teniendo en cuenta la configuración de la culpa.
Sin embargo, el régimen de responsabilidad que
desarrollaba la Ley 26 de 1984, no garantizaba una
protección integral a los consumidores, dado que al
atribuir la responsabilidad a los productores debía
estimarse el elemento de culpabilidad, por lo que el
legislador aunó sus esfuerzos para expedir la Ley 22
de 6 de julio de 1994169, que buscaba endilgar la res-
defectuosos a la luz de la nueva Ley 3/2014: pasado, presente y fu-
turo desde la perspectiva legal, doctrinal y jurisprudencial”, Revis-
ta de Derecho uned, n.º 14, 2014, 717 a 750, disponible en [http://
revistas.uned.es/index.php/RDUNED/article/view/13304 ].
168 Boletín Oficial del Estado, núm. 176, de 24 de julio de 1994,
disponible en
[https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-
A-1984-16737 ].
169 “De responsabilidad civil por los daños causados por productos
defectuosos”, Boletín Oficial del Estado, núm. 161, de 7 de julio de
1994, disponible en
[http://noticias.juridicas.com/base_datos/
Admin/l22-1994.html ].
ponsabilidad objetiva de los productores, teniendo en
cuenta los daños causados por el uso de bienes y ser-
vicios defectuosos.
Es de anotar que la expedición de la Ley 22 de 1994
incluyó preceptos normativos instaurados en la Direc-
tiva 85/374 de la Comunidad Europea170, sobre los te-
mas de responsabilidad objetiva del fabricante, en los
casos de productos defectuosos comercializados en el
mercado y adquiridos por el consumidor. Así, la direc-
triz explica el concepto de fabricante, al definir que
este es la persona que manufactura un bien o servicio
y por este hecho adquiere una responsabilidad frente
al consumidor al igual que el productor de materias
primas, el que establezca el nombre, distintivo o signo
en el producto e importador de los mismos por los da-
ños ocasionados por productos defectuosos171.
Con base a lo anterior, se indica que la Comunidad
Europea insertó los principios doctrinales y jurispru-
denciales frente a la responsabilidad por productos
defectuosos de la legislación norteamericana, donde
han desarrollado una serie de defectos atribuibles al
productor tales como: 1. Defecto de fabricación. Que
se caracteriza por el hecho que los bienes y servicios
no establecen la seguridad ofertada por los demás
productos de su igual denominación; 2. Defecto de di-
seño. Que se caracteriza por tener un desperfecto o
fallo industrial desde el momento en que se concibe
170 Cit.
171 Vázquez Bulla. “La responsabilidad civil por productos defectuo-
sos a la luz de la nueva Ley 3/2014: pasado, presente y futuro des-
de la perspectiva legal, doctrinal y jurisprudencial”, cit., p. 722.
157
158
Derecho del consumo
la creación del producto; y 3. Defecto de información.
Que se caracteriza por no ofrecer al consumidor la in-
formación precisa acerca del uso, manipulación y con-
sumo de un determinado bien y servicio172.
En forma análoga, la Ley 3 de 27 de marzo de
2014173 incluyó en la legislación española los precep-
tos establecidos en la Directiva 83 de 25 de octubre
de 2011174, la cual regula el desarrollo y la aplicación
de los contratos que se realizan en el mercado con
los consumidores y usuarios, reforzando la informa-
ción atinente a las obligaciones precontractuales que
se requieren para formalizar un contrato. De mane-
ra pues que los productores y empresarios están en
la responsabilidad de enunciar a los consumidores
de forma clara, las condiciones para los contratos de
depósitos y demás garantías financieras, así como de
la existencia de una garantía legal para los bienes ad-
quiridos, los servicios posventa y las garantías comer-
ciales que se concedan en razón de las relaciones de
consumo creadas.
172 Vázquez Bulla. “La responsabilidad civil por productos defectuo-
sos a la luz de la nueva Ley 3/2014: pasado, presente y futuro des-
de la perspectiva legal, doctrinal y jurisprudencial”, cit., p. 723.
173 Boletín Oficial del Estado, núm. 76, de 28 de marzo de 2014,
disponible
en
[http://noticias.juridicas.com/base_datos/
Admin/526406-l-3-2014-de-27-mar-modificacion-del-texto-re-
fundido-de-la-ley-general-para.html ].
174 Parlamento Europeo. Directiva 2011/83/UE sobre los derechos
de los consumidores, por la que se modifican la Directiva 93/13/
CEE del Consejo y la Directiva 1999/44/CE del Parlamento Euro-
peo y del Consejo y se derogan la Directiva 85/577/CEE del Con-
sejo y la Directiva 97/7/CE del Parlamento Europeo y del Consejo,
disponible en
[https://www.boe.es/doue/2011/304/L00064-
00088.pdf ].
Para los casos especiales como los contratos de su-
ministro de contenido digital, se obliga al empresario
a informar de diversas maneras el uso del servicio, así
como el deber de informar sobre cualquier limitación
técnica que tenga el producto, tal como la protección
mediante el trámite de derechos digitales, la intero-
perabilidad de los aparatos y programas de contenido
digital. De igual forma, en los contratos a distancia las
exigencias de información incluyen limitaciones téc-
nicas a algunos medios comunicativos, lo cual obliga
al empresario a direccionar al consumidor a fuentes
de información confiables y veraces175.
A su vez, la Ley 3 del 2014 reglamenta los paráme-
tros formales del contrato a distancia y de aquellos
que se solemnizan en un lugar distinto de los esta-
blecimientos de comercio, lo cual obliga a los sitios
comerciales en la web, a informar de forma clara y
comprensible, antes de que el consumidor inicie su
proceso de compra, si tienen alguna limitación en el
suministro de productos y las opciones de pago que
aceptan para realizar la compra.
A. Legislación argentina
Si se realiza un análisis comparativo frente el desa-
rrollo de la responsabilidad objetiva en otros ordena-
mientos jurídicos, encontramos que en Argentina la
175 Vázquez Bulla. “La responsabilidad civil por productos defectuo-
sos a la luz de la nueva Ley 3/2014: pasado, presente y futuro des-
de la perspectiva legal, doctrinal y jurisprudencial”, cit., p. 724.
159
160
Derecho del consumo
Ley 24.240 de 13 de octubre de 1993176, en su artículo
40 regula lo concerniente a la responsabilidad objeti-
va frente a productos defectuosos afirmando:
Si el daño al consumidor resulta del vicio o riesgo de la
cosa o de la prestación del servicio, responderán el pro-
ductor, el fabricante, el importador, el distribuidor, el pro-
veedor, el vendedor y quien haya puesto su marca en la
cosa o servicio. El transportista responderá por los daños
ocasionados a la cosa con motivo o en ocasión del servicio.
La responsabilidad es solidaria, sin perjuicio de las accio-
nes de repetición que correspondan. Sólo se liberará total
o parcialmente quien demuestre que la causa del daño le
ha sido ajena.
Al tener en cuenta esto, se indican varios criterios que
determina la ley de defensa del consumidor para es-
tablecer la responsabilidad objetiva y proceder a la
reparación de los daños causados, tales como: 1. La
legitimación por activa y pasiva; 2. El factor atributivo
de responsabilidad; 3. Los eximentes de responsabili-
dad; 4. Las cargas probatorias; y 5. La responsabilidad
solidaria.
Frente a la legitimación por activa y pasiva, la ley
es clara en manifestar que la acción de daños, puede
ser empleada por todos los consumidores para exi-
gir la responsabilidad, así como el pago de perjuicios
ocasionados por los productores y distribuidores de
176 “Normas de Proteccion y Defensa de los Consumidores. Autoridad
de Aplicacion. Procedimiento y Sanciones. Disposiciones Finales”,
sancionada el 22 de septiembre de 1993, promulgada parcialmen-
te el 13 de octubre de 1993, disponible en [https://www.santafe.
gov.ar/index.php/web/content/download/176785/866454/file/
Ley%2024240%20-%20Defensa%20al%20consumidor.pdf ].
bienes y servicios. De igual modo, para el caso de la
atribución de la responsabilidad se indica que esta es
de carácter objetivo, es decir, que el elemento objetivo
comprende no solo los defectos que pueden traer los
productos que adquieren los consumidores sino que
además incluyen los defectos que pueden darse en la
prestación de un servicio.
A su vez, la normativa presupone el caso fortuito
como causal de ausencia de responsabilidad a favor
del fabricante y distribuidor, siempre y cuando no
exista un vínculo entre la causa que originó el daño y
el resultado.
Respecto al desarrollo de las cargas probatorias, se
indica que en el caso de la responsabilidad objetiva
en los productos defectuosos, la legislación argenti-
na prevé que la dinámica de la prueba esta a cargo de
los productores y distribuidores, dado que ellos con-
trolan la cadena de producción de sus productos, por
ende poseen la información acerca de la creación de
bienes y servicios que en muchas ocasiones descono-
ce el consumidor.
El concepto de responsabilidad solidaria en la nor-
ma, la cual permite la indemnización al consumidor
por un daño ocasionado en razón de algún desperfec-
to de un bien o servicio comercializado en el mercado.
Es decir, que este precepto obliga a responder ante la
víctima a todos los sujetos involucrados en la cadena
de producción en aras de resarcir un perjuicio, lo que
posibilita al consumidor a que ante un daño, pueda
exigir una indemnización reclamando ante cualquiera
de los patrimonios que pertenezcan a los fabricantes
y distribuidores de los productos defectuosos.
161
162
Derecho del consumo
Ahora bien, con la expedición de la Ley 26.994 de 7
de octubre de 2014177 se regulan aspectos importan-
tes como los contratos especiales que se desarrollan
en las relaciones de consumo, así vemos que para el
caso de los contratos celebrados en entornos distintos
a los establecimientos de comercio, la norma enuncia
en su artículo 1104 que se incluyen en esta modalidad
aquellos hechos en los que se realiza una oferta de un
producto sea un bien o servicio en la residencia o en
el sitio de trabajo del consumidor.
De igual forma para los contratos celebrados a
distancia, el artículo 1105 explica que estos surgen
cuando, una vez dada la concertación entre los pro-
veedores y consumidores frente al empleo de medios
de comunicación a distancia, se utilizan sin contar con
la asistencia corporal de las partes que formalizan di-
cho contrato.
A su vez, para el empleo de los medios electrónicos
y el deber de información que se debe dar a los consu-
midores, los artículos 1106 y 1107 explican, siempre
y cuando la ley de orden especial requiera que los con-
tratos deban ser por escrito, si en el contrato que sus-
cribe el consumidor se incluye un soporte electrónico.
Así mismo, si las partes emplean en sus relaciones de
consumo medios electrónicos para su comunicación
o celebración de contratos a distancia, el proveedor
está en la obligación de informar al usuario, adicio-
177 Código Civil y Comercial de la Nación, sancionada el 1.º de octu-
bre de 2014, promulgada el 7 de octubre de 2014, disponible en
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26060/F-1511269257/ley%2026994%20argentina.pdf ].
nal a los preceptos contractuales establecidos y la ac-
ción de revocatoria de la oferta a la que tiene derecho,
sobre los datos obligatorios para el uso adecuado de
los medios electrónicos elegidos, para poder dimen-
sionar los riesgos que se derivan de su uso y quien
responde si se configuran los mismos.
A manera de ejemplo, pasamos a citar un caso en la
legislación argentina.
“Cataldo, Federico Francesco contra Peugeot
Citroën Argentina S. A. y otros sobre ordinario”
Este caso de responsabilidad por producto defec-
tuoso, se destaca por la compra por parte del deman-
dante de un auto cero kilómetros en agosto de 2003.
Sin embargo en los días finales correspondientes al
mes de febrero de 2004, el auto presentó inconve-
nientes técnicos que representaron su detención en
plena marcha.
De acuerdo a esto, el demandante acude en dos
ocasiones al taller de la concesionaria para la solu-
ción de su problema, una vez realizados los respec-
tivos chequeos, el desperfecto en el auto persiste, lo
cual lo lleva a comunicarse con la oficina de atención
al cliente de Peugeot en Francia, para que se brindará
un servicio técnico telefónico, lo cual representó un
tercer ingreso al taller para la reparaciones, pese a
esto el daño continuó, por lo que demandó a los res-
ponsables en la cadena de producción y comercializa-
ción por la violación a su derecho como consumidor,
exigiendo el cambio del vehículo o la devolución del
dinero, más la privación del uso y el daño moral.
Frente a esto, en la sentencia proferida por la Cáma-
ra Nacional de Apelaciones en lo Comercial, se indica
163
164
Derecho del consumo
que este hecho esta dentro del contexto de respon-
sabilidad objetiva por el desperfecto de un producto
que generó un perjuicio al consumidor.
El Tribunal argumenta que aquellos que venden
productos con ciertos manejos técnicos, donde usual-
mente los consumidores conocen la información
transmitida para la venta y adquisición del producto,
obliga a los productores y distribuidores a no defrau-
dar todas las expectativas que el usuario tiene del
bien. Así, de acuerdo al artículo 40 de la ley del con-
sumidor, el régimen de responsabilidad objetiva por
productos defectuosos se origina cuando no se ejecu-
tan de forma integral las obligaciones de comerciali-
zar bienes con unos estándares mínimos de calidad e
idoneidad a favor de los consumidores.
B. Colombia
Para el caso colombiano, analizaremos una sentencia
de la Corte Suprema de Justicia.
Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil.
Magistrado Ponente: Pedro Octavio Munar Cadena.
Radicado n.º Ref.: Exp. 25899 3193 992 1999 00629 01.
Accionante: Margy María Manasse Vargas.
Accionado: Productos Naturales de Cajicá S. A., “La Alquería”.
1. Antecedentes
La demandante manifiesta que el día 31 de agosto de
1999, envío a su hijo a comprar en la tienda del lugar
donde residía, un litro de leche larga vida. Este pro-
ducto indicaba en su empaque, que la leche que con-
tenía era ultra pasteurizada semidescremada, leche
natural de la empresa “La Alquería”.
Una vez con el producto en sus manos, abrió la
bolsa, con la finalidad de consumir el contenido y al
realizarse esta acción, sintió que sus órganos bucofa-
ríngeos y su estómago se quemaban, al igual que sin-
tió un cosquilleo por su cuerpo y de inmediato una
visión borrosa. De manera que debió ser trasladada al
Hospital San Ignacio, centro médico que le práctico un
procedimiento de intoxicación exógena al igual que le
práctico unos exámenes de toxicología para determi-
nar las causas de la enfermedad.
Después del incidente la demandante, persiste con
los síntomas de visión borrosa, lo cual la lleva a reali-
zarse exámenes de rutina, indicando que había dismi-
nuido su visión en un 70%, así como el padecimiento
de una enfermedad denominada desmielización, la
cual según los criterios médicos se generó por la pre-
sencia de “agentes infecciosos y por las neurotoxinas,
sustancias producidas por agentes bacterianos”178.
2. Consideraciones de la Sala
La Sala manifiesta que debido al avance tecnológico e
industrial que se ha dado en la economía, la oferta de
los bienes ha dado lugar a que se configuren grandes
tendencias en la sociedad de consumo masivo, lo cual
genera una obligación al sistema jurídico y económico
a responder por los retos y las garantías frente a esta
realidad social cambiante.
178 Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil. Exp. 25899
3193 992 1999 00629 01, de 30 de abril de 2009.
165
166
Derecho del consumo
De ahí que esta situación novedosa cree una brecha
entre los productores y proveedores de bienes y ser-
vicios y los consumidores, por lo cual los fenómenos
jurídicos desprendidos de la relación de consumo no
deben ser entendidos solo con las normas especiales,
sino partiendo de los principios constitucionales de
un sistema económico de libre competencia que per-
mita la comercialización de productos y que a su vez,
proteja de manera integral a esta parte débil en las
operaciones de consumo.
De este modo, desde este contexto el desequili-
brio que se da en las relaciones de consumo es no-
torio, dado que aquellos que tienen como actividad
económica la producción de bienes y servicios, son
los que controlan la cadena de producción, debido al
beneficio económico que esto le genera al igual que
las ventajas negociales que se desarrollan en el mer-
cado, mientras que los consumidores se dedican a la
adquisición de bienes y servicios en aras de satisfacer
una necesidad básica, lo que los coloca en un estado
de vulnerabilidad.
Frente al caso en concreto, se resalta que la Corte
Suprema de Justicia negó las pretensiones de la parte
demandante, por cuanto esta no logró probar el nexo
causal entre el hecho o la causa y el daño, en razón
del consumo de la leche. En forma análoga, consideró
que este producto no era defectuoso, dado que no se
probó que contenía sustancia toxicas que originaran
un perjuicio a las personas que lo consumían.
VIII. Conclusiones
Para concluir se puede afirmar que el régimen de res-
ponsabilidad objetiva propende el resarcimiento de
perjuicios a la víctima por un daño causado. En el caso
del derecho de consumo en Colombia, este tipo de
responsabilidad se configura por los productos defec-
tuosos que se comercializan en el mercado y generan
un riesgo a la integridad física de los consumidores.
La evolución de este régimen de responsabilidad
desde la perspectiva del consumo, se da desde el de-
recho anglosajón, en especial por los avances juris-
prudenciales que determinó el juez Roger Traynor,
que indicó que los productores y proveedores eran
responsables ante los consumidores por el riesgo que
representa a la seguridad un producto defectuoso,
por ende, la responsabilidad es de carácter objeti-
va, por cuanto los fabricantes son los que controlan
la cadena de producción y tienen los conocimientos
especializados para analizar el defecto de un bien o
servicio y que es estrictamente su responsabilidad en
la circulación de estos en el mercado.
En el contexto colombiano, con la expedición de la
Ley 1480 de 2011 o Estatuto del Consumidor, se pre-
vió que responden de manera solidaria los producto-
res y proveedores frente a los defectos de un producto
que violente el principio de seguridad y atente contra
la integridad física de un consumidor. De manera pues
que los efectos de esta, irradian a todas las partes in-
tervinientes en la cadena de producción y comerciali-
zación de los bienes y servicios. A su vez indica que el
daño al consumidor surge del riesgo del bien o el ser-
167
168
Derecho del consumo
vicio, por ende, el productor, proveedor, distribuidor,
vendedor o aquel que haya registrado su marca en el
producto deberá responder en forma solidaria por el
desperfecto del bien o la mala prestación del servicio
que ocasionó un perjuicio patrimonial o afectación de
la seguridad del usuario.
Se resalta además que es requisito indispensable
que para que proceda la indemnización por los per-
juicios causados, el consumidor deba probar el nexo
causal entre los hechos y el daño ocurrido.
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